Mauro Icardi llegó a Argentina y sus hijas lo rechazaron: "No lo quieren ver y..."
En medio del escándalo por el divorcio con Wanda Nara, Mauro Icardi suma un nuevo conflicto legal que lo obligó a viajar de urgencia y al pisar suelo argentino se topó con una realidad que duele.
La distancia entre Estambul y Buenos Aires se mide en kilómetros, pero para Mauro Icardi esa lejanía se volvió insalvable en el vínculo con sus dos hijas. Mientras el delantero eligió armar su día a día en Turquía junto a los tres hijos de la China Suárez, Isabella y Francesca siguieron creciendo en Argentina al lado de Wanda Nara, en medio del divorcio en Italia con Mauro. Producto de esa decisión, el ex capitán de Inter acumuló meses enteros sin pisar el país para verlas. Este viernes, el futbolista aterrizó en Buenos Aires forzado por una cuestión judicial y se encontró con un inesperado problema: sus hijas no quieren verlo.
El motivo del regreso urgente tiene que ver con la causa por incumplimiento de la cuota alimentaria que Wanda Nara impulsó en la Justicia. Icardi recibió un revés en ese expediente y no le quedó otra que viajar para ponerse a derecho. Pero la complejidad no termina en lo legal.
Lo más duro lo encontró del lado afectivo: según trascendió en las últimas horas, el reencuentro que se esperaba con Isabella y Francesca no será para nada sencillo. Las nenas, según fuentes cercanas, vienen mostrando una postura de rechazo que preocupa a todos los que forman parte del círculo de revinculación.
El dato resonante salió al aire en "La mañana con Moria", el ciclo de eltrece, donde un panelista íntimo del ambiente filtró información que cayó como un baldazo. "Vi conversaciones del grupo de Whatsapp de la revinculación, en el que están Wanda y las autoridades judicial, hacen videollamadas", arrancó el comentarista.
Hasta que soltó el eje controversial: "Una de las nenas no quiere hacer las videollamadas, está más reticente a hacer las llamadas y hacer la vinculación con su papá. Hubo recriminaciones de una de las nenas con Icardi".
Esa actitud de distancia no es nueva, pero ahora se potencia con la presencia física del padre en el país. Las nenas, que ya transitan la preadolescencia, tienen memoria y criterio propio. Los escándalos mediáticos que protagonizaron sus padres, las idas y vueltas judiciales, la exposición constante y la decisión de Icardi de radicarse lejos de ellas pesan en la balanza. Por eso, cuando el delantero aterrizó este viernes, la gran incógnita pasó a ser si se logrará un acercamiento en paz o si la resistencia de las chicas terminará imponiéndose.
Mientras tanto, el jugador del Galatasaray se prepara para transitar entre cinco y seis días en Argentina, con la lupa de los medios puesta en cada movimiento. La expectativa está centrada en si podrá concretar encuentros cara a cara con sus hijas o si la negativa de ellas a verlo marcará un antes y un después en la relación.
Lo cierto es que el vínculo entre Icardi y sus primogénitas se tensó al punto de que cualquier intento de acercamiento requiere de acompañamiento judicial y de una paciencia que, hasta ahora, escaseó.
La situación refleja un dolor que trasciende los folletines mediáticos. Más allá de los cruces con Wanda Nara y de los rumores sobre un supuesto affaire con una influencer alemana que lo mantienen en el centro de la escena, Mauro Icardi enfrenta un drama familiar que no se resuelve con dinero ni con viajes exprés.
El rechazo manifiesto de una de sus hijas a mantener contacto por videollamada y las recriminaciones que ya cruzaron el grupo de revinculación son señales claras de que el camino para recuperar la confianza será largo y cuesta arriba.


