FARÁNDULA

Murió el folclorista "Pato" Gentilini a los 94 años: el adiós a un emblema de la música del norte argentino que dejó más de 130 obras

El legendario músico catamarqueño radicado en Tucumán falleció el miércoles y desató una ola de homenajes.

El norte argentino se vistió de luto este miércoles con la partida de uno de sus hijos más queridos. Luis Víctor "Pato" Gentilini, el pianista, guitarrista y compositor que durante más de setenta años le puso música al alma del noroeste, murió a los 94 años. El Ente Cultural de Tucumán y el Instituto Nacional de la Música confirmaron la noticia, y desde el primer momento se encendieron las luces del reconocimiento para un hombre que supo convertir cada acorde en un pedazo de identidad. 

Nacido en Catamarca pero tucumano por adopción, Gentilini construyó un universo sonoro donde el folklore, el tango y la música popular se daban la mano sin pedir permiso. Su legado: más de 130 obras que artistas como Mercedes Sosa, Los Trovadores del Norte y Melania Pérez hicieron propias, y una amistad de treinta años con Atahualpa Yupanqui que habla de su dimensión humana. La partida deja un vacío enorme, pero su música, esa que sonó en peñas, festivales y conservatorios, promete seguir viva.

Murió el folclorista "Pato" Gentilini a los 94 años: el adiós a un emblema de la música del norte argentino que dejó más de 130 obras

Nacido el 14 de septiembre de 1931 en tierras catamarqueñas, Gentilini eligió Tucumán como su hogar a principios de los años cincuenta y ahí echó raíces para siempre. Autodidacta de esos que aprenden escuchando y probando, el "Pato" se hizo dueño del piano y la guitarra con una facilidad que asombraba, pero nunca se durmió en los laureles. Su música no conocía de fronteras: las zambas, chacareras, huaynos, vidalas y milongas desfilaban por sus dedos con la misma naturalidad con que otros respiran. Pero no fue un músico de escritorio, ni mucho menos. Gentilini se crió en la bohemia tucumana, compartió trasnoches con poetas y cantores, y de esas charlas nacieron canciones que después se volvieron himnos. Su relación con Atahualpa Yupanqui, que duró más de treinta años, no fue solo un vínculo artístico: fue una amistad profunda, de esas que marcan una vida. También reconoció como maestros al pianista Eduardo Cerúsico y al cantautor Rolando "Chivo" Valladares, con quien grabó y actuó durante años, forjando una mirada artística comprometida con el noroeste.

A lo largo de su carrera, Gentilini fundó y dirigió agrupaciones que quedaron en la historia. Huayna Sumaj, su grupo vocal; La Salamanca, un conjunto instrumental que mezclaba instrumentos tradicionales del folklore con los de una orquesta sinfónica; y Matamba, un cuarteto de piano, voz, guitarra y contrabajo que reflejaba su búsqueda constante de nuevas formas. También integró Los Shalacos y Portal y sus Cumpas, dos formaciones que hicieron ruido en la escena musical del norte. Su obra, sin embargo, no se quedó en las fronteras provinciales. "La calladita", "Ojos de tigre", "Zamba para los amigos de la noche", "Chacarera del angelito" y "Responso por milonga" son apenas algunos títulos que otros artistas adoptaron con cariño. 

Mercedes Sosa, Buenos Aires 8, Lorena Astudillo y Nadia Larcher, entre muchos otros, grabaron sus composiciones y las llevaron a escenarios de todo el país y del exterior. El Proyecto Pato, además, se encargó de difundir su universo musical en Buenos Aires y en San Pablo, Brasil.

Gentilini trabajó codo a codo con algunos de los poetas más importantes de su época. Las letras de Lucho Díaz, José Augusto Moreno, Luis Alberto Sánchez Vera y Manuel J. Castilla se fundieron con sus melodías para dar forma a canciones que ganaron premios nacionales y que todavía suenan en peñas, festivales y conservatorios. 

La publicación "Toda vida y llena de alma" reunió 120 de sus piezas con partituras y registros sonoros, un testimonio tangible de una obra que excede lo que cualquier escenario puede contener. Su figura también llegó al cine documental: el realizador Martín Páez de la Torre le dedicó el documental "Don Luis Víctor Gentilini", un retrato de su trayectoria y de su pensamiento que permite acercarse al hombre detrás del músico: curioso, estudioso, siempre en movimiento. La Universidad Nacional de Tucumán le entregó la "Mención de Personalidad Ilustre de la Cultura" en reconocimiento a una carrera que superó el medio siglo de actividad ininterrumpida.

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