FARÁNDULA

Por qué se pelearon el Indio Solari y Skay Bellinson: los motivos de una rivalidad que se cuenta como una historia de amor mal cerrada

La muerte del cantante despertó recuerdos encontrados. Tras el sentido posteo del guitarrista, repasamos aquel distanciamiento sin odios. Conocé los detalles en la nota.

La muerte del Indio Solari generó un duelo inmenso en todo el país. Se trató del artista más popular de Argentina, un líder de multitudes que supo cantarle al corazón de varios generaciones. En este día trágico para la música y la cultura, su viejo compañero de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Skay Bellinson, lo despidió con un sentido posteo en redes. Todos esperaban esa declaración, porque hace años que el guitarrista y el cantante se encontraban distanciados. Una grieta que, con el paso del tiempo, se volvió más triste que furiosa, y que hoy duele como una historia de amor mal cerrada.

Todo empezó, como suele pasar, por pequeños desencuentros. Durante la grabación de "Momo Sampler", el último disco de la banda en el año 2000, las formas de trabajar chocaron sin malicia. El Indio, siempre obsesivo y soñador, quería más tiempo en el estudio para lograr un sonido perfecto y experimental. Skay, más terrenal, junto a su pareja y manager Poli, necesitaba terminar y volver a casa. Ninguno de los dos tenía razón absoluta: solo eran dos formas distintas de entender el arte y la vida. Pero a veces esas diferencias mínimas se vuelven montañas.

Lo que realmente enfrió la relación fue el tema del tesoro audiovisual. Terminada la banda, el Indio reclamó las copias de los registros fílmicos profesionales de aquellos recitales épicos en Racing, River y Córdoba. Esas imágenes eran la memoria de todos, y él sintió que nunca las recibió como correspondía. Más tarde, en una entrevista, Skay soltó sin querer herir: dijo que la banda se disolvió porque uno de sus miembros "se quería quedar con la gloria". El Indio se sintió aludido, y la confianza empezó a resquebrajarse como un disco rayado que repite la misma pena.

El golpe más duro llegó con la enfermedad. Cuando el Indio reveló que padecía Parkinson, Skay, tal vez desde la incredulidad o el shock, cuestionó la noticia y lo tildó de "fabulador". Fue un error, de esos que se pagan caro. El Indio respondió con una carta que dolía más por la tristeza que por el enojo. Desde ese día, el silencio se hizo enorme. Pero si algo enseñó el tiempo es que aquellos dos pibes de La Plata que hicieron historia jamás dejaron de admirarse. Simplemente, la vida los puso en veredas opuestas sin que nadie ganara nada.

El Indio siguió su camino con misticismo y multitudes. Formó Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, lanzó "El tesoro de los inocentes" y "Porco Rex", y llenó estadios con sus "Misas Ricoteras". En Olavarría 2017 reunió a más de 250 mil almas. Hasta que el Parkinson lo fue retirando de los escenarios, y aparecía virtual en pantallas gigantes mientras su banda seguía girando. Se fue a los 77 años, en su casa de Parque Leloir, con honores como el Doctorado Honoris Causa de la UBA. Skay, por su parte, eligió la ruta más íntima: Skay y los Fakires, discos como "A través del mar de los sargazos" y "El Engranaje de Cristal", y una gira sin fin por teatros y el Cosquín Rock, fiel a su guitarra y a la calidez del under.

La muerte del Indio Solari reabrió esa herida, pero también trajo un abrazo tardío. El posteo de Skay en redes sonó sincero, sin rencor. Porque al final, esa grieta siempre fue más tonta que profunda: dos genios que no supieron cómo seguir caminando juntos. El rock argentino los llora con nostalgia, sabiendo que juntos fueron enormes, y separados también lo fueron. La música quedó, las canciones siguen sonando, y aquella distancia, vista de lejos, parece solo una tormenta de verano que no alcanzó a borrar el cariño.

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