Silvina Escudero anunció que su perra Mulata murió a los 167 años con un desgarrador mensaje: "Hoy un pedazo..."
La bailarina despidió a su mascota de 16 años con una carta íntima en Instagram. Revivió sus días juntas y el vacío que deja. Más detalles en la nota.
Silvina Escudero atraviesa una pérdida profunda. A tan solo un mes de su separación definitiva de Federico, luego de 9 años de relación, ahora sufre por su perrita Mulata, de 16 años que murió el martes 2 de junio. La mascota padecía problemas de salud y la bailarina le dedicó un texto desgarrador que recibió cientos de mensajes de apoyo.
Silvina Escudero no ocultó su sufrimiento. Mulata, la perrita que la siguió desde que se mudó sola a su primer departamento, murió a los 16 años. La noticia sacudió a sus seguidores. "Dieciséis años de amor puro", escribió la bailarina en Instagram junto a un carrusel de fotos.
La artista repasó la vida compartida. Mulata fue su sombra en desfiles, conducciones, viajes, temporadas de teatro e incluso en la pista de boliche. "Trabajábamos juntas 24/7", contó. También la definió como "la pionera de la manada", esa perra que aceptó a otros animales rescatados y que supo armar una familia de cuatro patas.
Pero el dolor se nota en cada frase. "Qué difícil va a ser no tener tus besos diarios, no verte, no abrazarte", admitió. Silvina reveló una intimidad: hablaban en un idioma propio. "Cada conversación con vos, sí, porque hablábamos un montón, en nuestro idioma, de nuestra forma", escribió.
El posteo se llenó de comentarios. "Abrazo, Sil", "Lo diste todo por ella", se lee. La publicación acumula más de un millón y medio de reacciones. Amigos y famosos también dejaron su cariño.
Mulata no era una mascota cualquiera. En agosto de 2025, Silvina le organizó una fiesta de 15 años con vestido de tul rosa, globos con el número y una torta. La bailarina compartió ese momento con la misma emoción de ahora, pero con otro tono: entonces celebraba; hoy llora.
Este tipo de despedidas públicas muestra algo que atraviesa a muchos argentinos: el vínculo con los animales de compañía dejó de ser secundario. Silvina Escudero no llora por una "mascota". Llora por una compañera de vida, testigo de su carrera, de sus mudanzas, de sus miedos. La industria del espectáculo suele mostrar sonrisas y glamour; este dolor, en cambio, desnuda una verdad cotidiana: la muerte de un perro pega como la de un familiar.



