MÚSICA

Rosalía publicó "Lux" y genera polémica: un disco que no se consume, se medita

La española lanzó su cuarto disco de estudio, y, con una apuesta fuerte en búsqueda de nuevos sonidos y sentires, generó grandes debates, entre el sobreanálisis, la reinterpretación y las narrativas que expone, entre lo espiritual, religioso y sectario.

Rosalía publica "Lux", su cuarto disco. La obra genera una repercusión masiva, pero también polémicas. La discusión ya no se centra solo en su música, sino en su necesidad de cantar en múltiples idiomas y en la narrativa saturada que crean las críticas, un ruido que a veces opaca la esencia del trabajo. El arte, en este caso, viene con un debate incorporado que lo rodea y lo interpela.

     

 

La carrera de Rosalía es un mapa de cambios. Sus primeros discos, "Los ángeles" y "El mal querer", dejaron en claro que su proyecto no era una simple reformulación de los sonidos autóctonos, sino una expansión. Esa línea de metamorfosis siguió con "Motomami", un trabajo voraz que rompió con cualquier etiqueta: reggaetón, pop, flamenco y jazz se fusionaban. Tras tres años, muta de nuevo con "Lux", un álbum que abandona el artificio del hit para construir un cuerpo sonoro en cuatro movimientos.

La artista dijo que este disco nace de una pregunta sobre la fe, no de una religión, sino de una que habita en la intimidad. Si "Motomami" celebraba el caos y la ruptura, "Lux" es la resaca de ese estallido. Es el silencio después del aplauso. Las letras hablan de redención y culpa, pero su potencia reside en que no ofrece respuestas. Su luz no cura; interroga. En este viaje, Rosalía canta en trece idiomas, como si necesitara fragmentarse para ser universal.

 

La decisión de usar tantas lenguas desató una polémica. Algunos cuestionaron su conocimiento cultural, mientras otros defendieron su enfoque como una ruptura de barreras. La situación se intensificó con sus declaraciones sobre Bad Bunny, al señalar que eran "opuestos" ya que Benito, al editar "Debí tirar más fotos" indicó que no le importara que no entendieran lo que cantaba, y no cantaría en inglés. 

La justificación de la catalata, malentendida, era: "A mí me importa tanto que definitivamente voy a hacer el esfuerzo de cantar en un idioma que no es mi lengua". La descontextualización opacó su explicación: trabajó con traductores para honrar a las santas de diversas culturas que inspiraron el álbum.

 

Esta saturación de críticas y reinterpretaciones genera un ruido que puede perjudicar la recepción. Cada persona tiene su versión de la obra, pero la multiplicidad de opiniones extremas lleva la experiencia al límite del snobismo. Se forma una nube de conceptos y juicios que, en lugar de acercar, distancia al oyente de la música misma, imponiendo un velo de intelectualidad que no siempre deja sentir.

Detrás de la polémica, "Lux" es una apuesta firme y un testimonio de la libertad con la que Rosalía elige trabajar. No sigue modas, sino que usa los recursos a su alcance para decir lo que necesita. Aunque se ubique en la vereda opuesta a Bad Bunny en su método, comparten un punto crucial: crecieron tanto que pueden poner de moda su propia historia y el mundo que quieren mostrar.

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