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Adabel Guerrero confirmó su separación de Martín Lamela tras 17 años: "Ya no me estaba sintiendo bien..."

La actriz rompió el silencio después de que su exmarido publicara un comunicado. Habló de desgaste, de terapia y de una decisión reflexiva. Más detalles en la nota.

Hace pocos días, el rumor de que Adabel Guerrero y Martín Lamela habían terminado su matrimonio de 17 años se convirtió en realidad. Aunque la actriz en un principio lo negó, el empresario quien confirmó la noticia. La pareja, padres de Lola, de 8 años, venía atravesando rumores de crisis. A través de un comunicado en sus redes sociales, la actriz contó que la ruptura era un hecho. 

"A los medios de comunicación y a quienes me acompañan: En los últimos días han circulado distintas versiones sobre mi situación personal a partir de un comunicado publicado por Martín Lamela. Desde el respeto por nuestra historia y, sobre todo, por nuestra hija, siento que es importante compartir mi mirada", comenzó diciendo Adabel, en alusión a las expresiones del empresario. Él había sugerido que la separación se debió a que "se rompió la confianza en la pareja", deslizando el fantasma de la infidelidad. La vedette salió a poner paños fríos.

"Estuvimos en pareja durante 17 años, construyendo una vida y una familia que siempre va a ser lo más importante para ambos. Nuestra hija es y será siempre nuestra prioridad absoluta", señaló Adabel, mientras destacaba los años de amor con Lamela. "También quiero decir que Martín me dio lo mejor de sí durante muchos años, y valoro profundamente todo lo que compartimos. Sin embargo, con el paso del tiempo, hubo un gran desgaste de la relación por parte de ambos. Al ser una relación larga, no fue algo de un día para el otro".

"Durante años intentamos sostener, acompañar y reconstruir el vínculo, pero también tuve que enfrentar una verdad personal: ya no me estaba sintiendo bien", expresó la figura de "Sex", mientras reconocía las crisis de pareja que vivieron. "Necesité mucho tiempo de terapia e introspección para aceptar mi sentir y poder atravesar un proceso interno, profundo y necesario para poder ser coherente conmigo misma", reflexionó. Un descargo que muestra un larguísimo camino de análisis personal antes de tomar la decisión final.

"Separarnos no fue una elección impulsiva, sino el resultado de mucho tiempo de reflexión, dolor y aprendizaje, por lo menos de mi parte. También fue aceptar que una familia puede seguir siéndolo desde otro lugar, más sano y más genuino, aunque la pareja ya no continúe", continuó. "Hoy elijo transitar este momento con respeto, sin entrar en conflictos ni exponer más de lo necesario. Porque hay una historia valiosa y, sobre todo, una hija que merece crecer con amor, cuidado y adultos responsables", enfatizó, buscando no polemizar con su ahora exmarido.

El viernes pasado, Lamela había publicado un comunicado junto a una foto con su hija. "No soy una persona de los medios pero a raíz de la información que circula, quería aclarar la situación de mi familia", escribió. Fue directo: "En los últimos meses ella tomó decisiones que no comparto y que rompieron la confianza de nuestra pareja". 

La frase evidenció un quiebre definitivo. Adabel, en cambio, habló de desgaste mutuo, de terapia y de una decisión reflexiva. No hubo ganadores ni perdedores. Solo dos versiones de una misma historia. La hija de 8 años, en el medio. El respeto, como único territorio posible. Una separación adulta, sin escándalo mediático. Raro, pero real.

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