Impactante testimonio sacude al cuarteto: "Lo matan al pibe", el llamado anónimo que reaviva sospechas sobre la muerte de Rodrigo
A 25 años del trágico accidente, Roberto Bertolo, amigo cercano del potro, reveló detalles desconocidos que generan conmoción en el mundo de la música popular. Los detalles, en la nota.
Desde aquel 24 de junio del año 2000, la muerte de Rodrigo Bueno quedó envuelta en un halo de misterio que nunca se disipó del todo. Aunque la versión oficial habla de un accidente automovilístico, con el paso de los años surgieron teorías, testimonios y detalles que alimentaron las sospechas sobre lo que realmente ocurrió esa noche. Ahora, a 25 años del trágico final de “El Potro”, una nueva y cruda revelación vuelve a encender las dudas y a sacudir al mundo del cuarteto.
Rodrigo Bueno, ícono indiscutido del cuarteto argentino, falleció a los 27 años en un accidente que marcó para siempre la historia de la música nacional. En el marco del 25° aniversario de su muerte, Roberto Bertolo —líder de la banda Almendrado y testigo directo del fatídico hecho— compartió un estremecedor relato que despertó todo tipo de reacciones.
En diálogo con el programa No Es Una Copia, Bertolo recordó la última noche de Rodrigo y reveló situaciones inquietantes que ocurrieron horas antes del accidente en City Bell. “Fue una noche muy rara. Tiros, botellazos, una bomba de gas en medio del show...”, describió. Y añadió un dato estremecedor: “Esa noche lo llaman a Pepe, el mánager, y le dicen ‘esta noche te matan al pibe’”.
Una noche cargada de tensión: "Tiraron botellazos, escuchamos tiros"La noche del 24 de junio del año 2000, Rodrigo ofreció un show en Escándalo Bailable, un boliche de City Bell. Bertolo acompañaba al cantante junto a su mánager Pepe, su expareja Patricia Pacheco y su hijo Ramiro, de apenas 3 años.
“Pepe me dijo: ‘Tirate la butaca para atrás, hoy tenemos una noche larga. ¿No te diste cuenta de lo que pasó?’”, relató Bertolo, aún impactado por lo vivido. Según afirmó, lo que sucedió durante y después del show fue altamente inusual: botellazos, disparos, gases lacrimógenos y un clima de tensión generalizado. En ese contexto, reveló que el vínculo de Rodrigo con la discográfica Magenta estaba por finalizar y que el artista planeaba firmar contrato con Sony.
“Lo vi tirado, con la cabeza abierta de oído a oído”Bertolo también rememoró el momento exacto en el que encontró sin vida a Rodrigo. “Ver a un hermano tirado ahí… es un cuadro que no puedo olvidar”, expresó con dolor. “Tenía un coágulo de sangre en la rodilla, la cabeza abierta… la gente del peaje ya lo había tocado”, describió con crudeza.
Su testimonio, cargado de emociones y detalles nunca antes revelados, vuelve a poner en discusión las circunstancias del fallecimiento de Rodrigo. ¿Accidente o algo más?
Patricia Pacheco, entre el duelo eterno y el silencio mediáticoA lo largo de estos 25 años, Patricia Pacheco —expareja de Rodrigo y madre de su hijo— atravesó profundas dificultades emocionales y familiares. En entrevistas recientes confesó que jamás logró recomponerse del todo tras la muerte del cantante. A ello se sumaron conflictos con la familia Bueno, causas judiciales y la crianza en soledad de Ramiro.
“Contención por parte de Beatriz o de Ulises no tuve nunca”, señaló. También admitió que existieron intentos de acercamiento, pero fueron “en vano”. “Ulises hace su vida”, concluyó.
A pesar de los años y de mantenerse al margen del circo mediático, Patricia continúa priorizando a Ramiro y evitando exponerlo públicamente. Sin embargo, en algunas ocasiones, decidió romper el silencio y compartir su versión de los hechos en televisión.
El testimonio de Roberto Bertolo reaviva interrogantes que durante más de dos décadas flotaron en el aire sin respuestas claras. ¿Fue simplemente un accidente o había algo más detrás de aquella fatídica noche?
Mientras el legado de Rodrigo Bueno sigue intacto en la memoria colectiva, su historia personal continúa marcada por el misterio, el dolor y las voces que todavía se animan a contar lo que hasta hoy permanecía en las sombras.




