UN DILEMA

La canción que Frank Sinatra odiaba: el desencanto detrás de un éxito

Aunque lideró los rankings, Frank Sinatra nunca le gusto la canción que lo devolvió al estrellato. La consideraba vacía, ajena y la odiaba. 

En la historia de la música popular, hay composiciones que se convierten en himnos, aunque sus intérpretes las rechacen profundamente.

Uno de los casos más emblemáticos es el de Frank Sinatra, quien expresó su desprecio por una de sus canciones más reconocidas: “Strangers in the Night”. A pesar de que el tema alcanzó el primer puesto en los rankings en 1966, el cantante lo calificó como “la peor que escuchó en su vida”.

La pieza fue creada por Bert Kaempfert, con letra de Charles Singleton y Eddie Snyder, originalmente fue pensada para Ivo Robic. Sin embargo, fue Sinatra quien la llevó al estrellato, aunque nunca se sintió cómodo con ella. 

Su disgusto no se limitó a lo estético, ya que consideraba que la melodía era simplista. La letra poco inspirada y el arreglo final, una concesión a las tendencias del momento.

Entre el éxito comercial y el rechazo artístico 

El contraste entre la recepción del público y la opinión del artista fue notorio. Mientras “Strangers in the Night” se convertía en un fenómeno internacional, Sinatra la interpretaba con visible incomodidad. Incluso llegó a referirse a ella con términos despectivos en entrevistas, dejando en claro que su inclusión en los conciertos respondía más a la demanda que al gusto personal.

La canción marcó un punto de inflexión en su carrera. Aunque venía de una etapa de menor exposición, este sencillo lo devolvió al centro de la escena. Sin embargo, para Sinatra, el precio fue alto debido a que sentía que su integridad como intérprete se veía comprometida cada vez que debía entonar esos versos que no lo representaban.

 

 Detrás de un hit internacional, se esconde el rechazo más feroz de Frank Sinatra. (Gentileza: Internet).
 Detrás de un hit internacional, se esconde el rechazo más feroz de Frank Sinatra. (Gentileza: Internet).

A nivel sonoro, el tema se alejaba del estilo que lo había consagrado. Acostumbrado a arreglos sofisticados, orquestaciones complejas y letras con profundidad emocional, la canción le resultaba superficial. El famoso “doobie-doobie-doo” con el que cierra la canción se convirtió en una especie de burla involuntaria, que él mismo detestaba.

El contexto cultural también influyó. En plena efervescencia del rock, la psicodelia y el auge de nuevos géneros, Sinatra intentaba mantenerse vigente sin perder su esencia. Esta canción, aunque exitosa, lo acercaba a un terreno que no sentía propio. Era una concesión a la industria, no una elección artística.

A pesar de todo, el tema ganó premios, fue versionado por otros artistas y se mantuvo como uno de los más reproducidos de su catálogo. 

El público lo adoraba, pero él nunca cambió de parecer. En sus memorias y declaraciones, reafirmó su rechazo, convirtiendo a “Strangers in the Night” en un símbolo de la tensión entre arte y mercado.

Frank Sinatra- “Stranger in the nights”

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