Diócesis de Quilmes: "Nos ponemos junto a los jubilados y los reprimidos, los que están sufriendo"
Pablo Reynoso, delegado de la Pastoral Social, habló en Radio FMQ sobre el duro comunicado que lanzaron.
En un contexto nacional atravesado por la incertidumbre, el dolor social y el avance de discursos que alimentan la fragmentación, los departamentos de Pastoral Social y Justicia y Paz de la Vicaría de Solidaridad de la Diócesis de Quilmes han emitido un fuerte y claro mensaje titulado “Disolver el odio”. La declaración se presenta como una interpelación directa a la conciencia colectiva frente a los signos alarmantes de exclusión, persecución y descomposición democrática que marcan la actualidad argentina.
La misiva, profundamente arraigada en los principios evangélicos y el compromiso histórico de la Iglesia con los más vulnerables, pone el foco en dos situaciones emblemáticas: la precarización de trabajadores y trabajadoras del Hospital Garrahan —quienes fueron verdaderos héroes en la pandemia y hoy enfrentan condiciones laborales indignas— y la creciente hostilidad hacia la comunidad migrante, que sufre discursos estigmatizantes y prácticas discriminatorias. Para los firmantes, estos fenómenos reflejan el rostro cruel de un sistema que, lejos de priorizar la dignidad humana, fomenta la concentración de la riqueza y la exclusión.
“No es un documento contra nadie, si no ponernos junto a los que están sufriendo: los jubilados, los reprimidos por manifestarse, los residentes de Garrahan. Vemos un poder judicial complicado, complejo. Vemos a veces resoluciones al calor de los medios de comunicación. No es en contra de, si no al lado de”, indicó Pablo Reynoso, delegado de la Pastoral Social.
En Radio FMQ, el referente de la Diócesis de Quilmes indicó que “el odio no es más que desamor, es desatención” y que “en el abandono también está el odio, en el salavarse solo”. “El conurbano es tierra de laburantes y cada día se está poniendo más difícil. Llamamos a la esperanza, a la organización”, sostuvo.




