Prorrogan el inicio del juicio por la muerte de Iñaki Bohn Rioboo, el niño electrocutado en Altos de Hudson II
La Justicia postergó para el 11 de noviembre el comienzo del debate oral por el caso que conmovió a Hudson en 2017, cuando el pequeño Iñaki murió tras recibir una descarga eléctrica en la pileta del barrio privado Altos de Hudson II. En el banquillo estarán tres imputados por homicidio culposo.
La Justicia de Quilmes resolvió prorrogar el inicio del juicio oral por la muerte del pequeño Iñaki Bohn Rioboo, el niño de Hudson que falleció en 2017 tras electrocutarse mientras jugaba en la pileta del Barrio Privado Altos de Hudson II.
La resolución, emitida el 30 de octubre de 2025, fijó como nueva fecha de inicio el martes 11 de noviembre a las 10 horas en la sede de los Tribunales de Quilmes, ubicados en Yrigoyen 475, bajo la órbita del Juzgado Correccional N° 5, a cargo de la jueza Sandra Martucci.
El aplazamiento fue dispuesto a pedido de la defensa oficial de Rubén Daniel Bentolila Levy, electricista matriculado y uno de los coimputados en la causa. Pese al cambio, se mantienen las fechas originalmente previstas para las audiencias posteriores: 17, 18, 24 y 25 de noviembre.
El fiscal del juicio será el doctor Jorge Squeo, y los imputados que deberán responder por el delito de homicidio culposo son Santiago Domingo Collavini, administrador y responsable del barrio en el momento del hecho; Rubén Levy, electricista matriculado; y Héctor Lucero, integrante de la empresa encargada del mantenimiento de las instalaciones eléctricas y espacios verdes.
Cabe recordar que en instancias anteriores ya fueron condenados otros dos profesionales: el arquitecto Guillermo Marcial Franco, a un año de prisión en suspenso e inhabilitación por cinco años para ejercer, y Rodrigo Rocha, a la misma pena.
Un hecho que marcó a HudsonEl 22 de febrero de 2017, Iñaki jugaba a la pelota con amigos en el sector de la pileta común del barrio cuando rozó con la pierna una farola. La descarga eléctrica fue fulminante.
El niño cayó al agua y, aunque los vecinos lo rescataron y pidieron asistencia médica de inmediato, ya era tarde. Iñaki tenía once años y un futuro lleno de sueños por delante.
La investigación judicial reveló una cadena de negligencias en la instalación eléctrica del complejo. Según quedó acreditado en la causa, no había disyuntor colocado ni en la farola, ni en el pilar, ni en la pileta, ni en el SUM. Tampoco existían las medidas de seguridad básicas exigidas por norma.
Además, los peritajes detectaron una conexión irregular a la red eléctrica pública, lo que constituía un robo de energía y un riesgo permanente para todos los vecinos del barrio privado.
Con el inicio del juicio oral, la familia de Iñaki y la comunidad de Hudson esperan que, tras más de ocho años de espera, la Justicia finalmente determine las responsabilidades por una tragedia que pudo haberse evitado.




