La brutal confesión de Bruno Galván sobre el presente de Almirante Brown
Bruno Galván habló de los errores de Almirante Brown que los hizo cambiar de expectativa a lo largo del campeonato.
Lo mismo que ocurre en Primera, pasa en el ascenso. El arco de los grandes no es para cualquiera. Almirante Brown es uno de los equipos más importantes del antes conocido como "el futbol sabatino" por su gran poder de convocatoria. Sin embargo, es de los pocos que no pudo llegar a la elite ya que varias veces "pegó en el palo". Pero en el contrario. Hablar de un guardavalla no es algo antojadizo ya que todo equipo que se presuma de tal y por ende que tenga ambiciones, debe estar bien estructurado desde atrás para darle más confianza a los que se posicionan más adelante. Por lo tanto, nada mejor que arrancar con una buena custodia debajo de los imponentes 7,32 x 2,44 metros. A lo largo de su historia, el Mirasol tuvo en su valla grandes exponentes que le dieron seguridad e ilusión a sus hinchas. Para no hacer extensa la lista podemos nombrar a Raúl Ricardo Domínguez, Héctor Pistone, Claudio Mele, Marcelo Golinowski, Cristian Campestrini y, el caso reciente, Ramiro Martínez. Precisamente, éste último cedió un lugar que se ganó durante más de seis años a Bruno Galván, quien a los 31 años tiene la responsabilidad de impedir que la pelota bese la red propia. Llegó a Casanova a comienzos de este año y en la segunda parte se adueñó del arco, algo que parecía imposible dada la vigencia del Mono. Sin embargo tuvo su chance, no la dejó pasar por lo que seguirá siendo quien recoja los aplausos de su gente cada vez que vaya a uno de los arcos del Fragata Sarmiento. En diálogo con Crónica del Ascenso, el "nuevo 1" habló de sus sueños en un equipo que quiere entrar en la historia del club.
-¿Cómo evaluás este año tan difícil para el equipo?
-La verdad, no estuvimos bien. Almirante apuntaba a estar en lo más alto pero las cosas no salieron como uno esperaba. Igualmente creo que dimos la cara, nos hicimos cargo de nuestros errores y pudimos tener un buen final de torneo, que era el momento más importante porque debíamos mantener la categoría. También fue bueno ganar clásicos porque hizo que la gente nos siga acompañando y esté con nosotros. Estuvo bueno ganar en las canchas de Chicago y Chacarita porque nos dio esa confianza que se necesitaba para salir de los puestos de abajo.
-¿En qué fallaron para pasar de una ilusión a conformarse con salvar la plaza?
-En todo. Cuando a uno no le va bien en lo deportivo, va haciendo un análisis y ve que hubo muchos compañeros a los que hoy no les toca estar. Hemos fallado, tuvimos tres entrenadores en todo el campeonato y eso es compartido. Cuando a un equipo no le va bien, la mano va por ahí.
-Debe ser difícil afrontar una temporada con tres técnicos...
-Total. ¿Ahora que pasó? Cuando uno tiene esos vaivenes porque empieza a conocer distintas formas de trabajo, cuesta volver a encontrarte con la confianza dentro de la cancha. Hubo tres entrenadores diferentes. Rodrigo Alonso fue al menos la persona con la que más cómodos nos sentimos en el nivel de juego y en base a eso y a los resultados, agarramos confianza de a poquito. Es así: tener tres entrenadores es señal de que las cosas no se hicieron bien; entonces la preparación física y lo táctico va fallando.
-Dijiste que se sintieron cómodos con Alonso: ¿esto no ocurrió con Fabián Nardozza y Guillermo Szeszurak?
-Uno se siente cómodo con todos. A algunos le encontrás la vuelta y a otros lamentablemente no. Puede que los jugadores que un técnico pone no están rindiendo bien, o capaz que se armó un planteo que no era para tal partido. A Rodrigo pudimos entenderlo rápido porque era del club, y supimos plasmar su idea, lo que quería. Por el momento que atravesábamos, entendimos que debíamos hacernos fuerte en la defensa y a partir de allí trasladar esa fortaleza a la ofensiva.
-¿Cómo tomaron su salida?
-Ahora está Walter (Erviti) a cargo del plantel profesional, con su gente mientras esperamos que contraten un técnico para empezar un nuevo modelo de juego. En ese sentido el club está haciendo las cosas muy bien, de manera seria. El modelo que trae Walter es muy bueno y si empezamos a trabajarlo desde ahora hasta que arranque el torneo, correremos con un poquito de ventaja porque empezás a hacer pruebas tácticas, a generar cosas en la defensa y en el ataque. Sabemos que hay chicos que se van a quedar, otros que se van a ir. Ya se hizo un recorte bastante importante.
-¿Cómo les afectó la partida de algunos referentes?
-Obviamente afecta en el vestuario pero uno trata de pensar en positivo, de mirar hacia adelante y acompañar. Sabemos que son momentos duros, difíciles porque el club tiene que tomar una decisión. Son las reglas del juego sabiendo que se trata de un momento que no es el mejor. A mi me ha pasado en Morón y es feo, doloroso.
-¿Fue complejo ganarte el lugar teniendo en cuenta que te tocó reemplazar a alguien muy querido y con un recorrido importante en el club como Ramiro Martínez?
-Costó ganarme ese lugar pero siempre traté que la gente de Almirante me conozca que era lo más importante. Cuando entré, mi idea era esa: darle seguridad a la defensa principalmente, a lo que es el arco y que la gente que me conozca dentro y fuera de la ancha. Gracias a Dios en lo personal me sentí muy bien, con mucha confianza y eso hizo que los resultados fueran buenos en lo individual y colectivo.
-¿Cómo es el Mono?
-Es una persona súper humilde, trabajadora, a la que siempre le estaré agradecido. Porque cuando no me tocó atajar, estuve atrás de él ayudándolo y cuando me tocó a mí, él desde afuera me ayudó todo el tiempo. Eso habla del profesionalismo del jugador y especialmente de la persona. Siempre le estaré agradecido porque fue uno de los máximos ídolos del club, con tantos partidos disputados y vallas invictas. Eso hace que la competencia sea linda y sana.
-¿Encontraste el club que te habían pintado?
-Me encontré con un Almirante que se está volviendo a rearmar en todo lo que son sus bases de inferiores Primera División. Se está reestructurando. Creo que ahora se están empezando a ver pequeños cambios con la llegada de Walter Erviti y eso está bueno.
-¿Qué esperás para 2026 sabiendo que en cada temporada se renuevan las expectativas?
-Nos ponemos como objetivo entrar al Reducido. Siento que Almirante se merece alcanzar eso. Ya hace dos campañas que no lo viene haciendo: lo sabemos y tenemos en cuenta puertas adentro. Después de logrado eso, iremos por más. Obviamente que uno aspira a tener sed de revancha para buscar un ascenso y quedar en la historia de este club que nunca subió a Primera. Esas cositas son las que a uno como jugador y persona lo motivan.
-¿Qué cosas hay que cambiar para no navegar nuevamente en la intrascendencia de la mitad de tabla para abajo?
-Creo que debemos mantener una base y será fundamental conocer la idea del entrenador que llegue. Empezar a entender el ADN del club que es nuevo, con las ideas que está trayendo la gente que lo está manejando. Pienso que va por ese lado.
-¿Y hacerse fuertes en el Fragata Sarmiento?
-Tenemos esa pequeña deuda que es hacernos un poco más fuertes de local. Pienso que lo hicimos muy bien porque no hemos perdido mucho. Yo perdí solo uno en Casanova, ante Defensores de Belgrano. Cuando uno juega ante su gente, tiene más armas para ganar y cuando va de visitante, puede correr con la desesperación del otro como nos ha tocado en algunos partidos. En esa condición hay que mantener la calma y en casa, ganar como sea.




