Martín Ríos, hoy en Deportivo Merlo, cumplió 46 años y el retiro está muy lejos: "Todavía no pienso en mi último partido"
Crónica del Ascenso habló mano a mano con Martín Ríos, el veterano arquero de Deportivo Merlo que con 46 años sigue dando seguridad.
Como todo laburante, el deportista tiene una fecha de vencimiento. La diferencia con los demás trabajadores, es que cuenta con la potestad de decidir cuando dar las hurras. Generalmente se proyecta; es decir, se toma ese día triste como definitivo y seguro después de evaluar distintas cuestiones que le terminan pasando factura al cuerpo. Pero también hay muchos atletas que prefieren no pensar en el momento de "jubilarse" y siguen dándole para adelante a pesar del avance de la edad, confiando en que las lesiones no se le impondrán en el camino y que la alegría se le dibujará en el rostro cada vez que se levante de la cama para ir a entrenar.
En el fútbol se dan los dos casos aunque casi siempre la determinación no sorprende a la persona en cuestión. Martín Ríos, el vigente arquero que empezó atajando en Huracán en el siglo XX y hoy, cerca de cumplirse el primer cuarto del XXl muestra seguridad bajo los tres palos de Deportivo Merlo, no piensa ni le interesa conquistar récords más allá de que, con 46 años cumplidos ayer, sea el guardavalla más veterano de la Argentina y ocupe el top ten en el mundo. En diálogo con Crónica del Ascenso, el oriundo de Arrecifes reconoció que continúa disfrutando en una cancha y que eso es lo que le permite seguir jugando sin pensar, por ahora, en el momento de sacarse definitivamente los guantes.
-¿Recordás tu primer partido oficial? ¿Qué sentiste?
-Fue contra Vélez, no recuerdo la fecha pero fue en Liniers. Creo que en marzo de 1999. Fue muy raro porque en la fecha anterior Huracán había descendido y faltaban siete fechas. Recuerdo que en la práctica previa había estado Marcos Gutiérrez como titular. Y al día siguiente se me acercó Babington y me dijo que iba a atajar yo. Que quería probar para ver con que jugadores contaría para el Nacional B que debía afrontar el equipo en la temporada siguiente.
-¿A qué aspirabas cuando empezaste?¿A quién mirabas?
-En ese momento tenía muy pocas aspiraciones. Simplemente la de debutar, poder tener un partido. Y lógicamente miraba a los arqueros de ese momento: Navarro Montoya, Comizzo, Burgos, Chilavert. Los admiraba.
-A tus 46 años, ¿cómo te sentís en el fútbol?
-Esto que me está pasando ahora no lo pensé a principios de año. En 2022 empecé jugando, después el técnico optó por Facu Décima; volví a jugar, tuve una lesión y después no jugué más. Recién me tocó hacerlo en ésta temporada, casi un año después. A los 46, ésta posibilidad se disfruta pero con la misma responsabilidad que cuando era chico. Trato de esforzarme, tengo grandes compañeros y eso ayuda a que uno trate de mejorar día a día.
-¿Cómo se llega a este momento con la motivación que tenés?
-Mirá, creo que tuve la suerte de contar con una familia que me ayudó. Mi papá y mi señora. Tuve la suerte de ser papá de joven cuando vivía en la pensión. Y eso me ayudó porque desde chico ya tuve la posibilidad de vivir pensando solo en jugar a la pelota. Llegaba, descansaba, hacía una vida muy tranquila. Después tuve los cuidados lógicos de todo deportista. Me gusta mucho entrenar. Y se suma que cuando era chico, hubo ese cambio con la llegada de los entrenadores de arqueros. Y eso nos dio a nosotros la chance de extender la carrera porque antes, al no haberlos, se entrenaba a la par de los jugadores de campo y el desgaste era mucho mayor. Ahora se trabaja muy bien, muy específico con los entrenadores de arqueros. No es como antes que tenías que correr como el jugador, ahora es específico el trabajo.
-¿Sos de los que piensa que el fútbol te debe seguir sorprendiendo o ya tenés planificada tu punto de llegada?
-La verdad que a fines del año pasado no sabía si iba a continuar en Merlo o no. Tuve la suerte de que el Hueso Manzini quería que me quede una temporada más sabiendo que iba a llegar un compañero para jugar. Acepté porque realmente me encanta el día a día, compartir con los compañeros, el vestuario. Trato de aprender porque a lo largo de la carrera, hay cosas que a veces son nuevas para mi. Debo aggiornarme y manejar cosas que por ahí pensaba que a cierta edad no iba a vivir. Eso es lo que me mantiene con muchas ganas.
-¿Alguna vez estuviste a punto de tomar esa decisión que aún no llegó?
-Mirá, tuve un partido en Merlo contra Dock Sud donde perdimos 5 a 1. Llegué a casa, hablé con mi señora y le dije que por ahí era el momento de dar un paso al costado. Creía que no podía brindar lo que el equipo necesitaba. La verdad que tuve su apoyo diciéndome que tratara de buscar otra manera porque retirarme con una goleada en contra iba a hacerme arrepentir en el día de mañana. Me ayudó en un momento en que estaba endeble ya que después de una goleada así, imaginate lo que siente un arquero. Tuve la suerte de que me acompañó como en un montón de momentos de la vida. Pude continuar y estoy bien.
-¿Cómo aplicás eso que dicen todos cuando hablan de la alegría al levantarse?
-Es fundamental. Uno cuando tiene las ganas de levantarse, sabe que va a encontrarse con un grupo en el trabajo, lo sentís día a día. Cuando eso no se siente, creo que estás más cerca del retiro. Es como todas las cosas de la vida. Uno se siente privilegiado de ser deportista y más a cierta edad. Lo disfruto al máximo porque, como sabemos, la vida biológica del jugador es corta y de la manera que me toca a mi debo disfrutarla cada día.
-¿Cómo querés que sea tu último partido?
-No lo pienso todavía, más allá de tener esta edad. Si tendría que elegir, sería tratando de serle útil, desde donde me toque, al equipo. Uno quiere sentirse útil y si toca jugar o no será consecuencia, casualidad, elección o fortuna. Cuando crea que no le soy útil al grupo o al equipo, o que no estoy apto para hacer lo que ellos necesitan, ese será el momento. Aunque si uno tiene que elegir un modo, que sea un partido donde no me metan goles. Trataría de retirarme de esa forma.
-¿Es realmente ingrata la posición de arquero?
-Se habla mucho pero sin dudas es un puesto donde estás más expuesto a cometer errores. También tuve situaciones en Copa Argentina donde no tuve un partido bueno y después fuimos a la definición por penales y tuve la suerte de andar bien. Me pasó en Brown de Adrogué contra Independiente y San Martín de San Juan. También en Estudiantes de Buenos Aires frente a Banfield, en cancha de Platense. Se viven de las dos formas. Hay cosas que son gratas y otras no.
-¿Qué consejos le das a un chico que arranca en esta profesión?
-Generalmente cuando hablo con los compañeros que son más chicos les digo que traten de disfrutar el día a día, que se esfuercen, que dejen todo pensando en mejorar y lógicamente que sean buenos compañeros. Es que eso más allá de lo deportivo, todo eso es lo que te llena como persona.
-¿Qué fue lo mejor y peor que te ocurrió en el fútbol?
-Lo mejor fue haber estado siempre en un grupo. Gracias a Dios no tuve la mala suerte de estar un tiempo importante sin poder estar en una institución o en un grupo. Eso lo tomo como lo mejor que me pasó. Y en cuanto a lo otro, hay cosas en el fútbol que te llevan a golpear mucho que es lo extrafutbolístico. Eso duele y afecta al jugador y a la familia.
-La última: Buffon tiene tu edad, sigue atajando en un equipo de la cuarta de Italia y dijo que quiere hacerlo hasta los 55 años; ¿vos hasta cuándo te animás?
-Te soy sincero como lo soy ante mis compañeros que me lo preguntan. Trato de estar bien en el día a día. No puedo decir "me gustaría jugar hasta tal edad". Es que no sé que puede llegar a pasar mañana. Entonces disfruto del presente y en el día a día dejo todo lo que tengo. En base a eso veremos hasta donde puedo ayudar al equipo siéndole útil.




