Maximiliano Rogoski rompió el silencio tras la consagración de Midland
Maximiliano Rogoski habló sobre la consagración de Midland que tuvo un gustito especial para él porque fue apenas días después de su cumpleaños.
Llegué en 2019, estuve ocho meses porque nos cortó la pandemia. Extendí el vínculo y a principios de 2021 empecé a salir a préstamo. Primero a Arsenal, después a Almagro y por último a Talleres. Como tenía dos años de contrato, renovaba y me iba a préstamo. Siempre fui propiedad de Midland. Por eso en estos seis años fui y vine. Con la voz ronca de tanto gritar y no sólo su gol, Maximiliano Rogoski le contó a Crónica del Ascenso su enorme felicidad por el paso importante que dieron con la conquista del Apertura. Para él, que se quedó en la puerta del ascenso a la divisional que hoy pretende abandonar, fue especial por el cariño que le tomó al club de Libertad. Y también lo fue porque cuatro días después de apagar las 31 velitas, se dio el gran gusto de hacer la conquista del campeonato. Es que más allá de que después llegaría la de Eugenio Olivera para asegurar el triunfo, la que destrabó rápidamente el juego frente a Flandria fue de su autoría.
-¿Te hiciste un regalo de cumpleaños?
-Si, si. Mis compañeros también sabían lo que quería ese sábado. Se dio completito, fue algo soñado.
-Te tuviste confianza...
-Sabía que la cancha nuestra es difícil para los arqueros porque la pelota sale fuerte. Encaré para el medio y cuando quedé de frente, pateé. Fue rápido y resultó clave para manejar el partido.
-¿Qué significó hacer el gol del campeonato?
-Eso que vivimos durante seis meses se unificó en el segundo que fue desde que rematé hasta que la pelota entró. Estuvimos toda la semana pensando en cómo nos iría y al hacer tan rápido ese gol, me vinieron a la cabeza las imágenes de la pretemporada y de cada uno de los partidos que jugamos. Fue algo único. Encima se dio con mi familia, mi novia y mis amigos en la tribuna.
-Antes de que arranque el torneo, ¿ya pensabas que lo iban a pelear?
-¿Sabés que si? Cualquiera puede pensar que hablo ahora con el diario del lunes pero nada que ver. Yo llegué a mitad del año pasado. Era otro plantel, con muchos jugadores que ya no están y otro técnico. Teníamos un buen equipo y salimos cuartos en la general y quedamos afuera en el Reducido. Se armó el plantel con este técnico (Joaquín Iturrería) y yo les dije: "Es mejor que el del año anterior que salió cuarto". Con eso se imponía pelear arriba. Yo veía la materia prima, el equipo y el funcionamiento táctico y sentía que íbamos a pelear arriba. No sé si imaginaba ser campeón, pero sí me veía siendo protagonista.
-¿Y te veías peleando con los equipos que les tocó luchar?
-No, yo veía más a Brown de Adrogué, a Dálmine, a Flandria, a Excursio. Real Pilar es un club que está ordenado pero no lo veía peleando arriba. Después quedaron Argentino de Merlo y Acassuso pero fue una pelea de dos equipos porque desde que los pasamos, nos repartimos la punta. Fue un mano a mano y por suerte se definió a nuestro favor.
-El público que no sigue la B los descubrió cuando hicieron ese partidazo de Copa Argentina con Vélez...
-Si, fue clave para la exposición. Ahí nos descubrió mucha gente. Nos mandaron mensajes diciendo: "che, juegan bien". De hecho Emiliano Papa, con quien jugué en Arsenal y en ese momento estaba de ayudante de campo de Sebastián Domínguez, me comentó: "che, que bien que juegan, muy bien ustedes". Le respondí que nosotros laburamos muy bien. Le jugamos de igual a igual y nos dio mucha confianza a pesar de que después perdimos con Brown de Adrogué. Pero enseguida vino una levantada y nos prendimos arriba.
-¿Te diste cuenta la particularidad que tuvo ese partido con Brown?
-Nuestra única derrota y el único gol que nos hicieron en Libertad. ¡Hay que venir a nuestra cancha! Muchos equipos cambian de esquema, ponen línea de cinco atrás, o cinco volantes y un 9 sólo. Se sacan la pelota de encima. Es difícil jugar porque encima el césped es sintético. Además nosotros hacemos un juego para que al rival le sea complicado. Defensivamente también tenemos mucha firmeza. Tenemos a Nico Violini, el 5, que te ordena el medio y hace que no le lleguen a los defensores. Contamos con un arquerazo al que cuando le llegan, las ataja. Recibimos muy pocos goles en todo el torneo y en casa solo uno. Quizá los rivales, al ver eso, vienen a nuestra cancha pensando en empatar 0 a 0.
-Pero de visitante también demostraron ser fuertes...
-Es que nuestra clave fue la solidez defensiva; tener una estructura de equipo que nos hace atacar tranquilos sabiendo que quedamos compensados detrás. No es que defendemos con mucha gente. Ocurre que al atacar mucho y ser intensos en el medio, no hay uno entre los once que camine. Todos presionan y corren. Somos un equipo muy aeróbico y no les damos respiro. Entonces se hace difícil convertirnos. Y no nos metemos atrás: hacemos un gol y vamos a buscar el segundo.
-En definitiva, se defienden con la pelota...
-Por supuesto. Y cuando tenemos tres córners seguidos en contra, el 9 es el primer defensor. Eso es clave.
¿Cómo se cambia rápido el chip teniendo en cuenta que ya arranca el Clausura?
-Es complicado. Me pasó lo mismo con Midland en 2022 donde ganamos el Apertura y en el Clausura nos costó. Pero éste es otro equipo y siento que en el Clausura no nos va a pasar. Hay que volver a enfocarse y no dormirse pensando que ya tenemos la final adentro. Debemos mantener el nivel para ganar el nuevo torneo así no hay finales.Y si no nos toca ganarlo, para llegar bien a esa definición.
-¿Se puede? Últimamente al ganador del Apertura se le hizo imposible repetir...
-Si, si. Cuesta pero se puede. Veo al equipo y siento que es posible. Es algo que no sé si lo lograron muchos equipos pero Midland tranquilamente puede hacerlo.
-¿Por dónde pasará la clave para volver a consagrarse?
-Por darnos cuenta que vamos a ser favoritos contra todos los equipos. El campeón es candidato por más que vayas de visitante contra el segundo. Con eso tenemos que saber que los rivales nos van a jugar con respeto. Tenemos que hacer valer eso. La segunda mitad del año es más difícil porque aparecen el cansancio, las lesiones y las sanciones. Pero como digo, tenemos equipo para reemplazar lo que nos falte y enfocarnos en cada partido.
-¿Sentís que del otro lado del alambrado tuvieron un jugador extra?
-Si, varios jugadores extra. Los hinchas son intensos, alientan. Me enfrenté a jugadores que me dijeron que es terrible jugar en nuestra cancha, que se quieren ir. Es muy duro por todo el contexto. La gente se hace sentir. Conocidos míos me fueron a ver con Vélez y no podían creer la cantidad de gente que movemos. Es un club muy pasional y popular y hay que aprovecharlo.
-¿Lo ves preparado para pegar el salto al Nacional?
-Si, lo veo porque es un club ordenado que aspira a mejorar y a crecer. Pienso que si se da el ascenso, se va a mantener y estará bien. Claro que todavía falta un montón. Si no ganamos el torneo que se viene, habrá que jugar una final o un Reducido. Pero el club está preparado. Tiene dirigentes con visión de futuro y responsables.




