La historia de El Mono Navarro Montoya: penales atajados a Artime y a Hernán Díaz, la tarde del petardo y cuando estuvo cerca de ir a Barcelona
Carlos Fernando Navarro Montoya vivió de todo defendiendo los tres palos de Boca Juniors.
El Mono Navarro Montoya se ganó a los hinchas de Boca,especialmente, con algunas atajadas sensacionales, y también hay dos penales que sin dudas están entre los más recordados, por lo que significaron. El primero fue a Luis Fabián Artime, clave para que el Xeneize sea campeón de la Supercopa en 1989; otro es el que le contuvo a Hernán Díaz en 1992, y permitió que Boca le gane 1-0 a River un superclásico en la Bombonera, la tarde en la que Manteca Martínez terminó colgado del alambrado festejando con los hinchas.
La segunda edición de la Supercopa Sudamericana tuvo como final Boca-Independiente. El 22 de noviembre empataron 0-0 en la Bombonera, y el 29 se jugó la revancha en la cancha del Rojo, también sin goles y debieron definir el título desde los doce pasos.
Boca tuvo efectividad total y el Mono fue el héroe de la noche, volando a su izquierda para desviar el remate de Artime. Blas Giunta anotó el último remate de los del Maestro Tabárez y así era campeón 8 años después, desde el Metro 1981 con Diego Maradona.
“Aguardé hasta último momento, porque esperaba que la cruzara y cuando vi que abrió el pie, me impulsé y logré desviarla con la punta de las dos manos. El penal estuvo, bien ejecutado, porque fue al lado del palo”, contó el Mono tiempo después.
Tres años después, el 11 de octubre de 1992, se jugó el superclásico por el torneo local y fue una jornada inolvidable para todo el Mundo Boca. Manteca Martínez anotó el gol y celebró con los hinchas trepado al alambrado. Luego, River tuvo un penal a favor y se recuerda la radio que le arrojaron a Ángel David Comizzo, quien la encendió y siempre se dijo que “no miró el penal y lo escuchó por radio…”.
Hernán Díaz tuvo el empate, pero Navarro Montoya voló, atajó el disparo y así Boca se quedó con el duelo 1-0, y el Mono volvió a ser el foco de los flashes.
Otros penales “famosos” que contuvo son uno a Alfaro Moreno (Independiente), y en una definición por penales ante River, por la Supercopa 1994, tapó el quinto de la serie ante Sergio Berti arrojándose hacia su izquierda, y Boca pasó a las semifinales.
Momentos inolvidables en la carrera de un grande del arco, que hicieron delirar a los hinchas y que, sin dudas, lo siguen recordando en cualquier charla.
Navarro Montoya también fue protagonista de un hecho lamentable a fines de 1988. Racing y Boca jugaban en el Cilindro por la última fecha de la primera rueda del certamen 1988-1989, con la Academia del Coco Basile puntero y clasificado a la Libertadores. El Xeneize necesitaba ganar esa tarde para lograr el pase a al máximo torneo continental, pero el partido no terminó…
Iban 0-0 y cuando estaba a punto de comenzar el segundo tiempo, desde una de las cabeceras ocupadas por los hinchas de Racing se arrojaban bombas de estruendo, una explotó en el campo de juego, Navarro Montoya cayó y no pudo recuperarse, aturdido. El árbitro era Carlos Espósito, el cotejo se suspendió, se le dio por ganado a Boca (que clasificó a la Libertadores) y a Racing lo sancionaron con la quita de puntos.
En 1993, Boca formó parte del triangular “Ciudad de Tenerife”, con el local y Barcelona, cuyo trofeo quedó en manos del Xeneize. En una definición por penales superó 6-5 al Barsa y el Mono se lució, tanto en los 45 minutos que duró el cotejo (se disputaba así) como en la serie desde los doce pasos. Y tiempo después, en una entrevista, contó que Barcelona se lo quiso llevar y que en Boca le dijeron “no”.
El entrenador del “Culé” era el inolvidable neerlandés Johan Cruyff y Navarro Montoya reveló que “me vino a buscar Cruyff, habló conmigo y con los dirigentes de Boca. Antonio Alegre y Carlos Heller me dijeron ‘si te vendemos, nos queman La Bombonera…”.




