GRANDES ARQUEROS DEL FÚTBOL ARGENTINO

Luis Islas, su vida en la Selección Argentina y su relación con Maradona

Luis Islas jugó todos los torneos a disposición con la Seleccción Argentina y tuvo logros realmente impresionantes.

Luis Islas jugó todos los torneos posibles con el seleccionado argentino: Mundial Juvenil 83 en México, con el Sudamericano previo; Campeón del Mundo en 1986 con la Mayor y titular en Estados Unidos 1994; Juegos Olímpicos de Seúl 1988; Copa América 1987, 1989 y 1993 (campeón).

 

El equipazo del Coco Basile en el Mundial 94, con Islas como titular.
El equipazo del Coco Basile en el Mundial 94, con Islas como titular.


-¿Qué significa jugar en la Selección?

-Es lo máximo a lo que puede aspirar un jugador de fútbol o un entrenador. Lo máximo es jugar un mundial, y ser campeón, aún más. No hay torneo más importante, es como correr en Fórmula 1. Es fascinante, es lo que sueña cualquier deportista.

-¿Cómo empezaste?

-Bilardo me había llevado a Estudiantes y con un par de años muy buenos me lleva a la selección argentina a los 17 años, con Maradona, el Pato Fillol, jugadores consagrados y me hace debutar.
Su primer partido fue ante Suiza, con victoria 2-0 en una gira de la selección, el 1 de septiembre de 1984. En una entrevista reveló que “tenía los dos guantes de la misma mano y le tuve que pedir los guantes a Nery Pumpido…."
Del Mundial 86 y ese título en el Azteca admitió que “era un equipazo y tenía a un Maradona de otro planeta. Antes de viajar se criticaba mucho a esa Selección, pero nos juntamos, el grupo se hizo muy fuerte y se logró lo soñado”.

Con Pumpido y Zelada, en la consagración en México 86.
Con Pumpido y Zelada, en la consagración en México 86.


En el Mundial Juvenil de 1983, Argentina cayó 1-0 en la final con Brasil, e Islas recuerda que “eran dos equipazos el nuestro y el de Brasil, con Bebeto y Taffarel, por ejemplo…”. En Argentina jugaban, entre otros, Jorge Borelli, el Mono Zárate, Jorge Gabrich, el Turco García, Alfredo Graciani. Y por citar otro ejemplo, en el triunfo ante Holanda, el gol “Naranja” lo anotó un tal Marco Van Basten…

-Si te pregunto por el Mundial 1994, me imagino que la sensación es de bronca, ¿no?
“Sí, claro, porque ese equipo era un equipazo, tenía un volumen e juego bárbaro, con un entrenador capaz, estábamos muy bien. Después sucedió lo que sabemos y afectó la parte anímica. Nos tocaron al número 1 nuestro, a Diego”.

Una imagen espectacular de la final con Brasil, en el Mundial Juvenil de 1983
Una imagen espectacular de la final con Brasil, en el Mundial Juvenil de 1983


Su relación con Maradona: “Quería que le vaya bien a Diego”

Compañeros como jugadores y entrenadores; rivales en el campo de juego, amigos… Luis Islas forjó una enorme relación con Diego Maradona y no puede evitar la emoción en el momento de referirse al “10”, con quien en el último tiempo había compartido la dirección técnica de Dorados de Sinaloa, en México, cuyas transmisiones televisivas hacían estallar el rating. Previamente, habían estado en Fujairah FC de Emiratos Árabes.

A pura sonrisa, con Diego en Dorados de Sinaloa.
A pura sonrisa, con Diego en Dorados de Sinaloa.


“Dirigir con Diego fue una experiencia fantástica y una responsabilidad muy grande, por estar con el número 1 del mundo, con el más grande de todos. Lo aproveché al máximo, porque la exigencia de estar con Diego lo disfruté, nos fue muy bien, lo vi feliz. Yo quería que nos vaya bien, porque quería que le vaya bien a Diego. Compartí dos años y medio con una persona extraordinaria, con un corazón inmenso y sé que hoy descansa en paz, con su mamá, con su papá y lo tengo presente en mi vida”, contó, y agregó: “Para los futbolistas, tenerlo enfrente y que les hablara era muy fuerte. Quiero destacar lo humano de Diego con los jugadores, la simpleza, la humildad. 

Participaba en los entrenamientos, en los trabajos con pelota y los jugadores alucinaban porque lo tenían ahí y veían lo que hacía. Diego generaba movimientos en cada lugar al que iba; ‘movía montañas…’, cosas distintas al resto de los seres humanos. Había entrenamientos con 10.000 o 15.000 personas, solamente por la presencia de él; eso generaba”.

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