Fórmula 1: Ronnie Peterson, un fenómeno al volante
Ronnie Peterson fue catalogado como un fenómeno al volante, por los espectáculos que daba en la Fórmula 1 a gran velocidad.
Ronnie Peterson fue uno de esos fenómenos al volante, un piloto con el cual el espectáculo estaba garantizado, por su velocidad (para muchos, el piloto más rápido de la historia), por su talento para estar siempre entre los mejores, y al que se sigue recordando pese a no haber podido salir campeón. “Más potencia en el coche te hace más rápido en las rectas; menos peso te hace más rápido en todos los sitios”, fue una de sus frases de cabecera.
“Es hermoso subirse a un auto de Fórmula 1”, dijo también, dejando en claro que gozaba cada vez que debía “empilcharse” para una carrera. Su vida, como la de muchos pilotos, se truncó en un accidente fatal cuando aún tenía mucho para demostrar.
Desempeñó una condición extraordinaria de conducir a una edad precoz, batallando en carreras de karting. En 1968 y 1969 consiguió el Campeonato sueco en Fórmula 3. Nació el 14 de febrero de 1944, en Orebro de Suecia, y murió en carrera, el 11 de septiembre de 1978, con apenas 44 años.
Pegó el salto
Debutó con un March 701 con motor Cosworth en el Gran Premio de Mónaco en 1970. Al poco tiempo de abandonar los karts, ingresó en la Fórmula 3 con un vehículo codiseñado con su padre. Con un March 712 se hizo acreedor de alcanzar el Campeonato Europeo de Fórmula 2, y con cinco segundos destinados en Fórmula 1 lo llevaron a igualar a Jackie Stewart en los mundiales de ese año.
Se estableció en March hasta el 1973. Año que fue contratado por Colin Chapman en Lotus, y resultó compañero del brillante brasileño Emerson Fittipaldi.
Su primera mayor alegría de Ronnie en Fórmula 1 la adquirió en el Gran Premio de Francia, en el complicado Circuito Paul Ricard, mediante su Lotus 72 con un motor Cosworth. Significó un ciclo maravilloso, ya que conquistó con intenso esfuerzo tres victorias más en aquel ’73: GP de Austria, GP de Italia y el GP de los Estados Unidos. El año siguiente, 1974, se consagró ganando Francia y en Italia nuevamente, y también en Mónaco, el gallardete azul de la Fórmula 1.
En 1975 atravesó un período para olvidar con Lotus, no produciendo eficiencia con el Lotus 76. Condujo sus inaugurales carreras del ’76 con un Lotus 77 antes de regresar y fichar con March, y reiterar el triunfo en el Gran Premio de Italia con su March 761 motor Cosworth; el recordado día que retornó Niki Lauda a las pistas después del tremendo accidente sufrido en Nürburgring.
1977-1978
Durante 1977 se configuró una etapa contraproducente para el sueco, con su Tyrrell P34B con el tradicional motor Cosworth. Agenció un tercer lugar en el Gran Premio de Bélgica, que representó su mejor resultado, y manejó uno de los coches más recordados a la vista: el Tyrrell de seis ruedas…
Una profunda preocupación provocó entre sus admiradores al renunciar en Tyrrell, para reaparecer con Lotus en 1978. Continuaron dos triunfos, el GP de Sudáfrica y el GP de Austria, la que sería su despedida con esa victoria, con el Lotus 79 Cosworth, antes de su muerte.
Ronnie Peterson, otro de los “campeones sin corona”, un piloto que tenía mucha proyección.
Así opinaron sus colegas
Como para dejar en claro lo que significó el sueco en la Fórmula 1, vale repasar las opiniones de sus colegas, quienes lo veían con todas las condiciones para quedarse con un título.
“Daba el tipo de espectáculo que quiero darle a la gente”, dijo Gilles Villeneuve, otro de los más recordados de la historia.
“Ronnie era un talento extremo, uno de los pocos que tenía control total sobre su conducción”, expresó Jackie Stewart, a la vez que Emerson Fittipaldi sostuvo: “Te volvía loco, porque copiaba tu puesta a punto, y en un par de vueltas mejoraba tus tiempos”.
Para Niki Lauda, “Fue mi gran modelo a seguir. Ronnie era el más rápido de todos en ese momento. Siempre intenté aprender de él y ser igual de rápido”, y también dejó unas palabras Bernie Ecclestone: “Su talento fue mayor que el de muchos otros que fueron campeones de F-1”.
Ronnie Peterson se encontraba casado con la ex modelo Barbro Peterson desde abril de 1975, con quien tuvo una hija, Nina Louise, aquel mismo año. Barbro jamás logró recuperarse del trauma que le generó la muerte de su esposo, y el 19 de diciembre de 1987 se suicidó. Fue enterrada, junto a Ronnie en el Panteón familiar de los Peterson en Orebro.
10 VICTORIAS
Consiguió en 123 GP: Le Castellet (Francia), Österreichring (Austria), Monza (Italia), Watkins Glen (Estados Unidos) 1973; Mónaco, Dijon-Prenois (Francia), Monza (Italia) 1974; Monza (Italia) 1976; Kyalami (Sudáfrica) y Österreichring (Austria) 1978. Subió el podio en 26 ocasiones, y 14 veces logró la pole.
3 ESCUDERÍAS
Lo tuvieron en sus filas: March, Tyrrell y Lotus.
Su trágica muerte
El sueco falleció el 11 de septiembre de 1978, a los 34 años, producto de una tremenda colisión que involucró a 14 pilotos, entre ellos, a Carlos Reutemann.
El múltiple y trágico accidente –nunca más hubo tantos vehículos convertidos en chatarra y bolas de fuego- evidenció la fragilidad delantera del Lotus 76 que conducía y la ineptitud de los servicios socorristas (la ambulancia tardó 18 minutos en llegar al lugar de rescate).
Era el segundo piloto del equipo Lotus. Su dueño, Chapman quería que el campeonato lo ganara Mario Andretti. El sueco se tenía confianza de que en las últimas pruebas, incluida Italia, podía arrebatárselo al ítaloamericano, ya que los separaban 11 puntos y había 27 en juego.
En la prueba clasificatoria, el motor del Lotus 79 explotó. Chapman antes de reemplazarlo le tiró un Lotus 76, chasis que no corría desde hacía más de un año, pues en reiteradas presentaciones evidenció problemas constructivos.
Ronnie largó desde la tercera línea. Andretti, desde la posición de privilegio respiraba tranquilo. Al largar fue superado por gran parte de los pilotos que metros adelante, protagonizaron la funesta contingencia.
Se produjo un choque masivo y se armó algo nunca visto, una colisión en serie dramática. James Hunt se estrelló con Peterson, con Ricardo Patrese, Vittorio Brambilla, Hans-Joachim Stuck, Patrick Depailler, Didier Pironi, Derek Daly, Clay Regazzoni y Brett Lunger desencadenando el tumulto.
El Lotus de Peterson culminó incrustado contra las barreras y se prendió fuego. Hunt, Regazzoni y Depailler intentaron ayudar para liberar al sueco del amasijo de chatarra antes que afrontara quemaduras graves. Consiguieron sacarlo y lo dejaron, consciente, en medio de la pista, con sus piernas severamente lesionadas a la vista de todos.
El auxilio médico se demoró en llegar al circuito. La mayor preocupación era Brambilla, que fue herido con el golpe de un neumático volador provocado en entrar en estado comatoso. La vida de Ronnie, sin embargo, no daba la sensación de peligrar. Todos fueron trasladados al hospital de Milán y tras despejar el circuito, la carrera continuó para los que quedaban.
Ya en el nosocomio, un examen de Rayos X mostró que Peterson tenía 17 fracturas en una pierna y 3 en la otra. Los cirujanos decidieron operarlo para estabilizarle los huesos. Aquella noche, experimentó una complicación severa relacionada con las múltiples fracturas denominada “embolia grasa”, la cual produjo un fallo en distintos órganos. A las horas, fue declarado oficialmente muerto.
Así se apagó la vida del sueco.




