Gilles Villeneuve, accidente y muerte en la Fórmula 1

Gilles Villeneuve falleció en un accidente a los 32 años en la clasificación del Gran Premio de Bélgica de la Fórmula 1.

Han pasado 41 años desde que despedimos a este inolvidable personaje como fue Gilles Villeneuve, que perdió la vida en Zolder. Ocurrió el sábado 8 de mayo de 1982, a los 32 años. Sólo quedaban unos minutos de la última sesión de clasificación para el Gran Premio de Bélgica del día siguiente, y para aquellos pilotos que esperaban mejorar sus posiciones en la parrilla, era “ahora o nunca”.

El imborrable conductor nunca, nunca renunció a tales esperanzas, porque era un distinto y tenía un incentivo extra. Durante los últimos 13 días, su mente había estado ocupado llena de furiosos pensamientos. En el GP de San Marino se había peleado por una traición con su compañero de Ferrari, Didier Pironi, que había desoído e ignorado las órdenes y “robado” lo que debería haber sido una victoria para Gilles. Sus amigos declararon, que nunca habían visto al canadiense normalmente relajado, en un estado tan preocupado y agitado.

En Zolder, sólo una cosa importaba: quería ir más rápido que Pironi. Mientras los minutos pasaban, el tiempo de su rival permanecía fuera de alcance. Cuando llegó a Bélgica en su helicóptero Agusta, su único pensamiento era vencer a Pironi. Fue como él dijo, “guerra”. Por única vez la familia no lo acompañaba, ya que su esposa Joanne se había quedado con sus hijos Melanie y Jacques en Mónaco.

El viernes fue el quinto más rápido y todo se reducía a la clasificación final. Quienes estuvieron en Zolder como espectadores pueden atestiguar que su estado de ánimo no era el mejor.

Poco más de una hora después, dejó los boxes para su última clasificación, convencido de que Pironi era más rápido, aunque sólo por una décima. Luego de ser llamado de boxes, pasó la chicana y dobló la curva de la izquierda que le seguía, y vio la lenta marcha de Jochen Mass por delante. El veterano alemán conocía bien a Gilles, fueron compañeros de equipo en McLaren, en 1977.

El impacto

Viendo un destello rojo en sus espejos, Mass giró a la derecha para permitir a Gilles pasar por la izquierda. Sin embargo, Villeneuve ya había decidido pasar por la derecha. Lo embistió a 200/225 km/h. La Ferrari empezó a volcar en la curva Terlamen, y Gilles salió despedido y terminó contra las vallas de protección, destruido. Lo último que Villeneuve vio fue a Mass moverse en el camino que había elegido. El neumático delantero izquierdo de la Ferrari tocó la parte trasera derecha del March e inmediatamente voló hacia el cielo y hacia la derecha, desapareciendo de la vista de la cámara de televisión que casi logró captar el momento del impacto. El auto cayó de punta con una fuerza inusitada, y dio una vuelta mortal. En el curso de la violenta caída, la parte delantera del chasis fue arrancada, y Villeneuve fue lanzado como si hubiese sido catapultado por un asiento eyector.

Aterrizó en las vallas de protección en el exterior de la curva. Perdió su casco, pero seguía envuelto en los cinturones de seguridad de la Ferrari, que estaban unidos a una pieza arrancada del chasis. Mass saltó de su coche y corrió para ver qué podía hacer, y otros incluyendo a Rene Arnoux y Derek Warwick, también se detuvieron. Cuando Pironi llegó a la escena, Jochen lo alejó.

Unos minutos posteriores, vi a Didier paseando por el paddock, con la cara roja. En su mano llevaba dos cascos, el suyo y el de Gilles, muy dañado después de volar por la pista. Se dirigió al motorhome de Ferrari, y cerró la puerta de un portazo.

Villeneuve se aferró a la vida durante unas horas en el Hospital de Lovaina. Sufrió enormes lesiones, una muy grave en el tronco encefálico, rotura con desprendimiento de las vértebras cervicales y en la base del cráneo, incluyendo una fractura del cuello. Era cuestión de esperar a que Joanne llegara de Mónaco y diera permiso para que se apagara el sistema de soporte vital. Murió ese sábado por la noche. La Fórmula 1 perdió a uno de sus baluartes y Gilles pasó a la inmortalidad. El mundo del deporte motor estaba conmovido, e Italia y Canadá se pusieron de luto. Enzo Ferrari había perdido demasiados pilotos en su larga y majestuosa carrera, pero la muerte de Villeneuve lo golpeó duro. Sin embargo, las carreras, como siempre, tenían que continuar.

“Gilles podría haber ganado el Campeonato de 1982. Él estaba todavía en esa etapa temprana de su carrera. En un momento era más agresivo, pero a medida que avanzas advertís que hay que terminar las carreras”, dijo Scheckter.

Gilles no necesitó ser Campeón del Mundo para ser perpetuado como uno de los mejores pilotos de la historia, posiblemente uno de los que más quiso Enzo Ferrari y, hoy en día, sigue siendo considerado por encima de muchos que sí guardan títulos en sus vitrinas.

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