Momento inolvidables de la carrera de Carlos Reutemann
Carlos Reutemann estalló en su victoria más relevante en la Fórmula 1, el 16 de julio de 1978, en el GP de Gran Bretaña en Brands Hatch con su Ferrari 312 T3.
Carlos Lole Reutemann estalló en su victoria más relevante en la Fórmula 1, el 16 de julio de 1978, en el GP de Gran Bretaña en Brands Hatch con su Ferrari 312 T3.
A Reutemann le había apasionado esa pista y se entusiasmaba competir allí. Ya en 1972 se impuso en ese lugar, en una carrera de tractores... Ese fin de semana, Lotus logró el 1-2 en la clasificación con Peterson y Andretti, quienes lideraron las primeras vueltas, pero luego abandonaron. La punta la heredó Jody Scheckter (Wolf) hasta que sufrió problemas con la caja de cambios, lo mismo que el siguiente líder, Alan Jones, de Williams. Lauda consiguió la punta y detrás apareció Lole, que había partido en octavo lugar, y vuelta tras vuelta reducía la diferencia.
En la 60, el Reutemann dio la estocada final. Lauda y Lole se encontraron con Bruno Giacomelli a bordo de un McLaren que esperó el sobrepaso de los líderes. Niki fue por afuera en el momento en que el italiano se movió hacia ese sector, tapándolo a Lauda, y Reutemann aprovechó para plasmar su paso y quedar puntero hasta el final y logarndo una victoria épica. “Esta carrera representa la mayor satisfacción de mi vida. Significó la gran victoria que soñé. En Austria ’74 resultó mi mejor competencia pero creo que por la definición me quedo con esta”, resaltó Lole con mucho entusiasmo.
El santafesino inscribía un sensacional triunfo con el Brabham BT 44 Nº 7 en 1975. Representó una victoria “a lo Reutemann” elaborando una puesta a punto de su auto con un equilibrio notable, con óptimo rendimiento al cabo de las 14 vueltas.
Poco lo preocupó partir desde la quinta fila y todo indicaba que las Ferrari de Lauda (hizo temblar los relojes bajando 7 minutos la vuelta) y Regazzoni serían imabatibles. Estimaban que se encontraban a las puertas de una inolvidable conquista.
Reutemann alcanzó a hacer una espléndida largada el domingo, fiel a su estilo de máxima concentración, y percibió que la puesta a punto de su chasis y la estrategia propuesta con su equipo eran las correctas. Su paciencia constituyó un aspecto fundamental. Lauda tuvo que remplazar el caucho rápidamente, mientras que Regazzoni con complicaciones en el motor, dejaron limpio el camino del argentino para iniciar el asalto final.
La abrumadora victoria del Lole con su Brabham en Nurburgring se la recordará como otra hazaña nacional, obtenida por uno de nuestros máximos ídolos del deporte motor.
MÓNACO 1980: Hasta las lágrimas
El domingo 18 de mayo de 1980 se corrió una de las carreras más tradicionales, como lo es el Gran Premio de Mónaco. Una mañana nublada era otro ingrediente complicado, Didier Pironi largó en la pole position, seguido por Reutemann quien al corto tiempo caería en el tercer puesto. Cumplida la vuelta 25 de las 76 previstas, se produciría el primer golpe de escena en el momento que Alan Jones abandonaba, y Reutemann comenzó a acercarse a Laffite, cuyo Ligier sufrió problemas en la caja de cambios.
La llovizna se hizo presente y una genialidad del Lole provocó que saltara a la primera posición, sacando una buena diferencia sobre Laffite y Piquet encaminándose a la bandera a cuadros. Representó un domingo inolvidable para el automovilismo argentino, con los emocionantes relatos, hasta las lágrimas, de Héctor Acosta (por TV), Eduardo “Cacho” González Rouco y Carlos Alberto Legnani (por radio).
“Apreté los dientes. Si bien estaba primero, no podía permitirme el menor error. Advertí que mi visor tenía aceite, comencé a sentir dura la tercera marcha y la segunda… Empezó a desinflarse la goma trasera izquierda y al auto le faltaba el correcto equilibrio…”, contó el santafesino respecto al tramo final de una histórica carrera, inolvidable para la mayoría.
GP DE ARGENTINA 1974: Se quedó sin nafta…
Sin dudas, si de carreras de Reutemann se trata, es imposible no mencionar, lamentablemente, el GP de Argentina de 1974 que dominaba y debió abandonar porque se quedó sin nafta…
El domingo 13 de enero de 1974, en el Autódromo de Buenos Aires, después de clasificar sexto el sábado, donde la pole había quedado para el sueco Ronnie Peterson (Lotus), Lole se las ingenió para colocarse puntero al cabo de tres vueltas, lo que generó una explosión de júbilo en los aficionados bajo un calor abrasador.
Una clase magistral de manejo lo llevó a escaparse adelante por más de 50 vueltas. Denis Hulme con su McLaren, lo escoltaba lejos y Niki Lauda, a bordo de una Ferrari, marchaba tercero.
La vuelta 51 quedará en la leyenda argentina. Al pasar por boxes Reutemann para enfrentar los dos últimos giros, una falla tipo un “rateo” clásico indicaba que algo no funcionaba bien. Resultó en vano el aliento de sus fanáticos, y Lole fue superado a vuelta y media que cayera la bandera de cuadros, por seis de sus rivales. El silencio fue total, nadie podía creerlo, el combustible del tanque de su Brabham no alcanzó...
La imagen de Reutemann sentado en el asfalto de la entrada a los mixtos, con su espalda apoyada en la rueda trasera de su vehículo recorrió el mundo. Rescatamos en esos minutos el respeto de los auxiliares de pista y otros colaboradores que lo dejaron elaborar el duelo.




