A 37 años del Mundial México 1986: el recuerdo imborrable de la segunda estrella para la Selección Argentina
A casi cuatro décadas de la histórica consagración de la Selección Argentina en el Mundial México 1986, recordamos aquella gesta que llegó de la mano de Diego Maradona y Carlos Billardo.
37 años ya pasaron desde la histórica final que la Selección Argentina le ganó a Alemania en la final del Mundial México 1986 y que significó la obtención de la segunda Copa del Mundo para La Albiceleste, tras la de 1978. Toda una vida.
Luego de un camino increíble que tuvo duelos con Italia, Uruguay, Inglaterra y Bélgica, entre otros, el equipo dirigido por Carlos Bilardo tenía a todo un plantel que descansaba en la figura de Diego Armando Maradona, que se llevó la mayoría de los reflectores por tener una de las actuaciones individuales más determinantes en un torneo del tal magnitud.
Ese mediodía en el Estadio Azteca, y con un calor agobiante, el combinado nacional salió a jugar contra otro viejo campeón y con la ilusión de millones de argentinos en la espalda.
Enfrente estaba el duro equipo conformado por Schumacher; Briegel, Brehme, Forster, Eder, Matthaus, Magath, Rummenigge, Jakobs, Allofs y Berthold. Mientras que El Doctor, alineó a Pumpido; Cuciuffo, Ruggeri, Brown, Olarticoechea; Giusti, Burruchaga, Batista, Enrique; Valdano y Maradona.
Pero lejos de lo que a priori se podía prever, la definición tuvo una lluvia de goles que comenzó a los 23 minutos del primer tiempo gracias al Tata, mientras que el festejo continuó a los 10’ del complemento de la mano de Valdano.
Con un trámite que parecía no tener sobresaltos, el duro conjunto teutón se repuso y, tras dos cabezazos en el área que hicieron estallar a Bilardo, Rummenigge y Voller igualaron el marcador a los 29 y 37 minutos, respectivamente.
Sin embargo, como si la suerte y el destino ya hubieran elegido a un ganador al que no se le podía escapar semejante partido, apareció el toque mágico del 10, que con un pase largo le dejó campo libre a Burruchaga para que tras la salida de un duro Schumacher puntee el balón para sellar el 3-2 final y una victoria antológica.
Lo cierto es que, después de casi cuatro décadas, aquella gesta del fútbol argentino sigue viviendo en el corazón y en la memoria de los argentinos. 25 de junio, 29 de junio y 18 de diciembre: ¿no deberían ser feriados nacionales para recordar las estrellas conseguidas?




