@Rfilighera

Personaje histriónico si los hay en el mundo del espectáculo, tanto para la comedia como el drama. Portador, por otra parte, de un rostro especial que le permite una galería de "tipachos" y cuyo antecedente nos remite a la fisonomía y porte creativo de un inolvidable de nuestros escenarios: el siempre recordado don Homero Cárpena.

Pero, más allá de comparaciones, el recorrido profesional y de vida de Alejandro Müller es de película. Desde su infancia hasta pasando por las diferentes actividades que abordó y su inesperado asentamiento en el mundo del espectáculo, el intérprete de un particular éxito como fue hasta hace unos días "Mi mujer se llama Mauricio", es un símbolo de como el esfuerzo y las decisiones construyen la realidad. En charla con DiarioShow.com, el popular actor descifró algunos de estos enigmas y revisó su carrera artística.

-¿Qué recuerdos afloran a modo de paisaje de tu juventud?

-Precisamente, esos recuerdos están centrados en mi barrio, Merlo, provincia de Buenos Aires. En ese entonces, tenía todas las características de un pueblo, jugábamos a la pelota en la calle; nos podíamos dar ese lujo. Nos conocíamos entre todos, las sillas se sacaban a la puerta de las casas y el saludo fraternal entre vecinos era cotidiano. El colegio, mi mamá como profesora del colegio, el cine de barrio, la barra de la esquina, la heladería, el café con sus habituales parroquianos. Todos esos recuerdos están instalados en mi corazón de una manera emotiva.

-¿Por qué abandonaste los estudios de Ingeniería?

-Pienso que me había anotado por una cuestión de tradición en mi familia ya que mi abuelo había sido ingeniero. La abandoné a los tres años. Tenía dudas y, por sobre todo, comprobé que me sentía sapo de otro pozo.

"Creo que me anoté en Ingeniería por una cuestión de tradición en mi familia ya que mi abuelo había sido ingeniero. La abandoné a los tres años"

-Trabajaste para una empresa de matices. ¿En que área te desenvolvías?

-Empecé trabajando en esta empresa que era de la familia, bien de abajo, de pinche, y luego me encargué de todo su funcionamiento. Con el correr del tiempo, la empresa pasó a formar parte de mi propiedad y, a partir de eso me desenvolví en una tarea empresarial, pero, sin asistencia, solito. Tener que dejarla tiempo después fue otra instancia en mi vida compleja. 

Hace poco se despidió de "Mi mujer se llama Mauricio", comedia con la que hizo gira y varias temporadas.

-¿La vocación por la actuación estuvo desde siempre?

-En realidad, la vocación nunca existió. A tal punto es la cosa que en ninguna etapa de mi vida se me pasó por la cabeza la expectativa o el sueño de ser actor. Entiendo que fue un hecho fortuito, pura casualidad. Cuando estaba en la empresa quería hacer algo para distraerme, es decir, contar con una actividad que me evadiera un poco del estrés y la problemática cotidiana. Y como los deportes no me satisfacían, decidí estudiar teatro. Y se produjo, entonces, como una suerte de bisagra en mi vida. A partir de ese momento me di cuenta que el escenario me generaba una atracción impensada.

-¿A qué edad fue el momento de la gran definición?

-Hay que tener en cuenta que no me volqué de lleno a la actuación de movida. Hubo un proceso, durante 10 años, en que hacía teatro y tevé y, a la par, continuaba con mi laburo en la empresa. Después de este lapso, a los 55, puntualmente, ya estaba instalado como intérprete profesional y ahí decidí que debía dar el gran salto. Momento de decisión en que me dije que el escenario debía ocupar la totalidad de mi tiempo y así emprendí esta nueva etapa.

-¿Cual fue tu primer trabajo en el teatro?

-Fue mientras estudiaba actuación; en ese periodo de plena preparación. Había hecho anteriormente otros cursos y aquella oportunidad se hizo presente en una audición para una comedia infantil que protagonicé y que se llamó "Colón agarra viaje a toda costa", trabajo con el que tuve la posibilidad de participar en varios festivales. Fue una experiencia muy bella.

-¿Te dio cierta tranquilidad económica la televisión en aquella etapa?

-Como comenté antes, durante muchos años, haber alternado el trabajo de la pyme y la actuación me dio una base financiera de cierta tranquilidad. Al dejar la pyme y dedicarme exclusivamente a la actuación, la televisión empezó a jugar un rol importante en mi subsistencia, aunque de manera esporádica. En cambio, nunca dejé de trabajar en teatro y ahí entiendo que siempre estuvo el norte de mi proyecto artístico.

Müller ambién hizo mucho cine, algo que le encanta.

-¿Sos un actor que se especializa en la composición de personajes?

-Si. Absolutamente. Me encanta poder componer personajes, sobre todo incursionar con aquello que tenga características totalmente diferentes a lo que soy habitualmente. Y entiendo, por otra parte, que este es uno de los grandes desafíos que te exige nuestra actividad.

-¿Qué colegas podes citar a modo de referencia?

-Te soy honesto, los colegas que me generan referencias son los colegas de los que yo aprendo en el día a día, en la correspondencia cotidiana del trabajo. Así sea en el teatro, como en la televisión o en el cine. Cada uno te puede aportar situaciones distintas de la actividad muy valiosas. Hay que estar atento y no dejarlas pasar. Por otra parte, como en cualquier otra actividad, uno tiene la posibilidad de aprender hasta el último minuto de vida.

-¿Tenés alguna preferencia por drama o comedia?

-El drama es un género que me gustó siempre y que te vincula con grandes piezas de la dramaturgia universal. Sin embargo, me inclino un poco más por la comedia ya que se establece, generalmente, una correspondencia afectiva muy potente con el público. Además, me encuentro cómodo en este ámbito y es lo que más hago.

"Me inclino un poco más por la comedia ya que hay una correspondencia afectiva muy potente con el público. Además, me encuentro cómodo en este ámbito"

-Si comenzaras de cero, ¿qué cosas cambiarías?

-En realidad, nunca pienso en eso. Lo que está y se hizo ya se construyó y es inmodificable. La huella se ha dejado en el camino y uno no regresa para borrarla. En consecuencia, soy de la idea de que no modificaría nada, porque soy consecuencia de todo lo que me sucedió en la vida.

-El compromiso del actor con la sociedad, ¿es real o forma parte de una utopía?

-Quiero llegar a pensar que es real. Esa es mi fantasía (risas).

-¿Qué hay en tu horizonte?

-Luego de temporada y gira con “Mi mujer se llama Mauricio”, estoy con dos proyectos: uno en teatro y otro televisivo, ambos en comedia. Y uno de ellos me involucrará como productor, estoy contento pero aún no puedo contar más.

R.F