@Rfilighera

Solita de los milagros. Diversas circunstancias, en lo personal, marcaron la vida de la actriz y la instalaron como una verdadera gladiadora. Una infancia compleja, con interrelaciones familiares no menos azarosas calaron hondo la vida de aquella niña ya predispuesta, prematuramente, al cotidiano ejercicio laboral de la profesión. Recientemente, un ACV motivó una urgente internación, no obstante, su recuperación en Tandil, junto a su familia y sus sobrinos, le permitió en poco tiempo, renacer como el Ave Fénix. Y volvió, finalmente, al teatro, en la segunda etapa de la presente emergencia sanitaria, con la obra "Dos locas de remate", compartiendo escenario con Verónica Llinás. Sobre la vida, la trayectoria y su regreso a las tablas, Solita Silveyra, charló- agenda abierta mediante- con DiarioShow.com.

-¿Cómo se presentó esta vuelta?

-Realmente es una experiencia maravillosa, inolvidable desde la emoción y los afectos. Creo que me va a quedar grabada de por vida esa enorme foto que registró el saludo al final del espectáculo. Impresionante la alegría que sentimos. Ver el teatro Astral lleno en su aforo, nos generó llanto. Todo el proceso de ensayo y estructura del espectáculo, online en su mayoría, fue problemático, sin embargo, el resultado ha sido tan potente, que nos devolvió los sueños, las alegrías, después de un año y medio de aislamiento.

El saludo final de "Dos locas de remate" con Verónica Llinás la emociona.

-La obra cuenta el reencuentro de dos hermanas, luego de 20 años. ¿Si comparamos, se han hecho más fuertes o se debilitaron los vínculos familiares en esta pandemia?

-Qué paradoja. Algunos se han debilitado y otros, en cambio, se fortalecieron. Es muy difícil generalizar. Entiendo que todos hemos quedado más vulnerables a cómo hemos manejamos el amor, el tiempo y la posibilidad de compartir cosas durante el el día. Fue y es un verdadero aprendizaje. Justamente, en la obra se expone una transformación. Los personajes, en determinado momento, apelan a un salvataje personal y, luego, modifican este accionar. Me parece muy interesante esa mirada.

-¿El ACV que sufriste el año pasado te hizo replantear aspectos de tu vida?

-Modifiqué varias cosas. Por un lado, dejé de manejar y vendí el auto con el que me trasladaba. Fue toda una gran decisión porque tener movilidad propia te da independencia, pero lo tuve que suplir. Felizmente no tuve otro episodio de salud de esas características y me encuentro, en la actualidad, muy bien. Por otra parte, el descanso y la medicación encontró los mejores resultados. Salí un lunes del sanatorio y al día siguiente, decidí deshacerme del auto, sobre todo, porque solía viajar con mis nietos. No obstante, como me recuperé tan rápido, no descarto en un futuro cercano comprarme otro.

-¿Qué temores recorrieron tu mente durante la internación?

-Realmente, miedo, ninguno. El único inconveniente es que no se me pudo destapar plenamente la carótida y esto no deja de ser un motivo de cierta preocupación. No obstante, modifiqué algunos comportamientos cotidianos y, en este sentido, dejé de fumar. A todo esto, engordé unos kilitos en tiempos de pandemia y que ahora trato de bajar, aunque me cuesta bastante. Miedos no hubo, simplemente me dije: “Tenés que transitar la vida más plena, Silveyra". Y me seguí diciendo: "Date cuenta, toma conciencia, de todo lo que tenés". En Tandil la pasé genial porque tuve un querido reencuentro con mi sobrino y con Jacinta, mi sobrina nieta. Necesitaba fortalecer el vínculo. Ellos estaban allá lejos durante todo este período de la pandemia. La pasé muy bien y volví, con muchas energías renovadas. Por otra parte, tengo como proyecto escribir un libro sobre anécdotas y diversos pasajes de mi vida. No puedo por el momento adelantar más información, pero, me tiene muy movilizada, con gran expectativa.

"Miedos no hubo, simplemente me dije: 'Tenés que transitar la vida más plena, Silveyra. Date cuenta, tomá consciencia de todo lo que tenés'"

-¿Qué situaciones cambiarías si tuvieras la posibilidad de empezar otra vida?

-No creo en ese tipo de situaciones. Esto forma parte del juego de la ilusión. Simplemente, trataría de cometer menos errores. Si me preguntas, entonces, ¿qué errores pude haber llegado a cometer en determinada franja de mi vida? Haber trabajado mucho cuando mis hijos eran chicos y no haberles podido dedicar más tiempo. Sin embargo, había que salir adelante y lo hice. Yo no cambiaría nada, en este sentido. Cada uno tiene lo que se merece.

Sus nietos, la luz de sus ojos. (Foto: Revista Caras)

-¿Qué rol ocupan el arte y la industria del entretenimiento durante la emergencia sanitaria?

-Un aporte valioso. Muchos nos dicen que la obra que estoy realizando junto a Verónica (Llinás) es el espectáculo indicado para estos tiempos. Estamos locos de remate (risas) y la gente se identifica con los mundos de los personajes. El teatro, los músicos, los cantantes, el cine cumplen con el objetivo de entretener al público. No es una tarea menor. Es todo un gran desafío.

-¿Podemos llegar a recuperar el género de la telenovela nacional?

-Ojalá recuperemos el mercado local. Que deje de ser una aspiración y se pueda convertir en realidad. Es un crimen haber perdido nuestro propio mercado y me causa un enorme dolor, muchísimo. Por otra parte, debemos darnos cuenta que el mundo cambió y que ahora hay que autogestionarse. Son muchos los cambios y, más aún, para la gente de nuestra generación.

"Es un crimen haber perdido nuestro propio mercado y me causa un enorme dolor. Por otra parte, debemos darnos cuenta que el mundo cambió y que ahora hay que autogestionarse"

-El teatro, más allá, de las dificultades económicas y los soportes tecnológicos, seguramente, seguirá como actividad cultural permanente.

-Sin lugar a dudas. Pero, como dije antes, las formas de producir son otras; ahora, todo el mundo hace castings, todo se modificó, ya no hay más categoría de estrellas y esto me gusta mucho.

-¿Observás, en la sociedad argentina, la posibilidad de una convivencia sin grietas?

-No lo veo a plazo inmediato. Me parece que va a pasar mucho tiempo para que la grieta se vaya cerrando. Ojalá los responsables de esta grieta colmada de enconos se puedan jubilar prontamente.

-¿Algún sueño por cumplir?

-Si, voy a ir a estudiar teatro, en España, durante tres meses. Es un anhelo que atesoro desde los 18 años. Eso sí, espero poder disponer de los ahorros necesarios.

R.F.