ENTREVISTAS

Anabel Cherubito: "Viví en 34 casas distintas, cambiando ciudades y países"

RECUERDOS QUE NO VOY A BORRAR. "Mi niñez fue un poco peculiar porque al ser hija de exiliados a los dos años ya había estado en Argentina, Chile y España, donde nos instalamos en Barcelona", cuenta la actriz a DiarioShow.com.

Nicolás Kischner

Sí que sabe de dejar atrás situaciones complejas Anabel Cherubito. Por algo ese pie torcido de nacimiento que la obligó a caminar con unos hierros hasta sus dos años no impidió que luego se convirtiera una bailarina de conservatorio. Como tampoco el hecho de haber tenido que escapar con sus padres de dos países cuando aún era una criatura evitó que, ya de grande, ella decidiera emprender el viaje de vuelta a la nación en la que había vivido hasta sus 21 años, ahora ya en el rol de madre de Simona y pareja de Luciano Álvarez.

"Mi niñez fue un poco peculiar porque al ser hija de exiliados a los dos años ya había estado en Argentina, Chile y España, donde nos instalamos en Barcelona. La primera diferencia grande es que no conocés la experiencia de tener un abuelo, una abuela, un tío o una prima. Entonces todo es de otra manera. En mi caso la noción de familia de alguna forma la tuve con los Dávalos, amigos chilenos de mis padres que también eran exiliados. Dafne, una de las hijas del matrimonio, tenía un mes más que yo, por lo que nos criamos juntas y es el día de hoy que seguimos en contacto", revela a DiarioShow.com.

  Sus primeras horas en el planeta Tierra.  
  Sus primeras horas en el planeta Tierra.  

Y continúa: "Me gustaba todo lo físico, era muy activa. Todo lo que fuera bailar, trepar árboles, correr, todo eso. Mis juguetes y juegos preferidos también tenían que ver con lo físico, desde la pelota, el hula hula, la bicicleta o los patines. ¿Si guardo algo de eso? No, viví en 34 casas distintas en mi vida, cambiando ciudades y países, así que todo quedó en el camino".

En Barcelona, además de escuchar canciones clásicas infantiles catalanas como "Sol solet" y "Cargol treu banya" y comer Nocilla, Nutella y aceitunas, dio sus primeros pasos en lo que es uno de los grandes amores de su vida, la actuación. "En la primaria me di cuenta que actuar era algo que me fascinaba. Muchos años después, volví de paseo al barrio de mi infancia y me encontré con una de mis profesoras de colegio. Yo ya era actriz y ella me dijo en catalán: 'Te acordás que nosotros, los profesores, te decíamos la actriz, ahí va la actriz'. Yo no lo recordaba pero, evidentemente, era algo que venía desde muy pequeña", cuenta.

  Con Dafne Dávalos, su amiga de toda la vida.  
  Con Dafne Dávalos, su amiga de toda la vida.  

Hija de una mamá bailarina y de un papá músico, Cherubito pasó su infancia en un hogar en el que no existía la televisión. "Mis viejos estaban en otra. Mi mamá me metió a hacer expresión corporal desde los cinco años y de ahí continué haciendo danza. Tenía muchos problemas para el aprendizaje, pero lo físico lo hacía con una facilidad increíble: mucha flexibilidad, mucho oído, iba por ahí la cosa. Así que, por suerte, tuve una madre que se dio cuenta de eso. A mi padre lo que más le preocupaba es que no fuera artista, así que los dos estaban felices con que me dedicara al arte. Al principio era bailarina y después decidí irme para el lado del teatro", relata.

El presente encuentra a Anabel en Elviria, un pueblito ubicado muy cerca de Marbella. "No quise volver a Barcelona ni ir a Madrid u otra ciudad grande. Nuestro sueño como familia era vivir en la naturaleza, en un lugar tranquilo con montaña y mar. Nuestra niña se está criando aquí, en la serenidad de este sitio. Estoy muy contenta de haber vuelto a España, amo a Argentina y la amaré toda mi vida. Es el lugar donde viví 30 años, pero necesitaba este regreso", confía.

"Estoy en una etapa nueva de mi vida. Aquí me puse a escribir, cosa que no había hecho nunca y siempre tuve deseos de hacer, así que estoy armando un unipersonal y estuve con una película que la estoy presentando en plataformas, ambas cosas con Julieta Cayetina. Estoy dando clases de teatro aquí en Marbella, algo que me pone muy feliz y me encanta. Lo estoy disfrutando mucho. Y voy a dirigir la obra 'Ser ellas', una idea mía que escribió maravillosamente bien Erika Halvorsen. La voy a dirigir aquí, la amo, es una obra llena de magia", expresa.

 En brazos de Julia Comesaña, su mamá. 
 En brazos de Julia Comesaña, su mamá. 

El cierre, a pedido de DiarioShow.com, es para enumerar los tres momentos más destacados de su niñez: "El nacimiento de mi hermana cuando yo tenía cinco años. Moría por tener una hermana. Así que eso es insuperable. Mi primer beso, que lo di a los 11 años. Inolvidable. Y cuando hacía teatro en el colegio. Y de yapa también recuerdo un momento bellísimo en el que estábamos con una grupo de amigos en un campo. Mi padre, guitarrista clásico, se había ido de gira, cayó de sorpresa y me tiré en sus brazos. Lo extrañaba mucho cuando se iba de gira. Fue la primera vez que lloré de felicidad".

LAS 5M

Messi: el mejor jugador del mundo. Una hermosa personalidad. Muy sereno. Me gusta.

Maradona: mi padre me llevó a verlo a Barcelona, al Camp Nou, cuando era muy pequeña. Lo vi a hacer una chilena que no me la olvido nunca más. Un personaje increíble. Me falta su opinión sobre un montón de cosas. Se lo extraña.

Milei: no es de mi agrado. Estoy en las antípodas de su pensamiento.

Mirtha: más allá de que ideológicamente estoy alejada de ella, admiro su lucidez y todo lo que ha hecho.

Mi mamá: la madre que me parió. Maravillosa, con sus defectos y sus virtudes. Maravillosa. Una mujer muy fuerte, con mucha voluntad, muy culta y muy talentosa. Una abuela increíble, me gusta más como abuela que como madre.