ENTREVISTAS

Iñaki Urlezaga: “Cuando caí desde seis metros creí que no iba a bailar nunca más en mi vida"

EXCLUSIVO. En plena actividad sufrió el peor accidente para un bailarín, pero se sobrepuso y cambió su vida. Hoy, desde la docencia, el artista transmite la pasión por la danza y, en diálogo con DiarioShow.com, admite que no siente el "llamado" de la paternidad.

@_IvanaBelen

El virtuoso ex bailarín Iñaki Urlezaga es uno de los máximos referentes de la danza a nivel nacional e internacional. Actualmente cuenta con proyectos fuera del país, pero se quedará en La Plata, ciudad de la que es oriundo, para dirigir "Romeo y Julieta" con el Ballet del Teatro Argentino, entre el 28 de junio y el 8 de julio en la reapertura de la sala Ginastera del Teatro Argentino.

“El teatro reabrió el sábado 20 de mayo, con la ópera 'Aida' y este 28 de junio se estrenará el ballet de mi creación, es muy especial para mí, después de siete años, ya que todo este tiempo la sala se mantuvo cerrada. En principio serán siete funciones nada más, una por cada año en el que el teatro no pudo abrir sus puertas”, cuenta el artista, feliz.

 

-¿Qué hiciste en Dinamarca estos últimos días?

-Estuve allí una semana, de las diez que me dieron para montar la obra. Este tiempo me lo tomé para trabajar con los primeros bailarines del “Royal Danish Ballet”, Wilma Giglio y Ryan Thomas, quienes serán los protagonistas de las últimas dos funciones del teatro, el 29 y el 30.

-¿Cómo fue volver a conectar con los bailarines, post pandemia?

-Fue muy complejo, porque realmente uno trabaja entre otras cosas con el ánimo de la gente, que estuvo muy quieta durante tanto tiempo; con las inseguridades que te genera volver a pisar el escenario después de tantos años. Para un bailarín, el escenario es como su casa, cuando no te sentís en tu hogar realmente es muy difícil poder llenar ese vacío interno. Te genera una angustia tal que ni sabes donde estás. El bailarín, como todo artista es un ser sensible con incertidumbres y dificultades, nuestra carrera tiene mucho de eso. El éxito, sin la decepción o el fracaso, no existe.

Iñaki Urlezaga: “Cuando caí desde seis metros creí que no iba a bailar nunca más en mi vida"
Hoy transmite su pasión y conocimientos a los demás.

 

"El bailarín, como todo artista es un ser sensible con incertidumbres y dificultades, nuestra carrera tiene mucho de eso. El éxito, sin la decepción o el fracaso, no existe"

-Hace unos 5 años que ya no bailás. ¿Qué es lo que más extrañás?

-Muchas cosas la verdad; el escenario es impagable, allí te sentís libre, es un lugar totalmente bello, hay algo de uno que solo sabe vibrar en ese sitio. Podés expresar sin palabras lo que tenés para decir, podés abrir tu corazón desde otro lugar, y por suerte tuve el privilegio de que el público me escuche.

-¿Cómo fue la experiencia de “Bailando por un sueño”?

-Uno tiene que prepararse para todo, el profesionalismo te da la perspectiva de saber para lo que estás trabajando y dónde estás yendo. Hay que tener en claro qué espectáculo querés brindar, siempre entendiendo que la pista de “ShowMatch” no va a ser el Teatro Argentino de La Plata.

-¿Te costó mucho la decisión de dejar de bailar?

-Me costó porque sinceramente yo disfrutaba mucho artísticamente, no estaba cansado ni deseaba que eso terminara, la decisión fue muy dura porque sentía que el cuerpo no me respondía, no rendía como yo quería o como estaba acostumbrado. Dejé por respeto al público, cuando entendí que no podía dar lo mejor de mí, preferí decir: "bueno muchas gracias, hasta acá llegue".

-De joven sufriste un accidente muy duro...

-Fue muy traumático, la verdad que lo superé con mucha terapia, porque me caí desde seis metros y creí que no iba a bailar nunca más en mi vida, era muy joven y estaba recién promovido a Primer Artista. El cuerpo es lo que más necesita un bailarín, fue una prueba de vida. Te diría que fue el acto de resiliencia más profundo que tuve que aprender a vivir, porque no tenía más mi herramienta de trabajo. Me sucedió de la noche a la mañana, porque fue así. Llegué a mi casa esa misma tarde con yesos por todos lados, sin poder caminar, lleno de muletas, la mano quebrada, no podía ni agarrar las muletas. Creía que se me acababa el mundo. Sinceramente, esa noche mirando el techo en la cama dije: "no existe más el Iñaki que conocí hasta ahora", y en definitiva, nunca más lo conocí. A partir de ahí nació otro Iñaki.

"Llegué a mi casa esa misma tarde con yesos por todos lados, sin poder caminar, lleno de muletas, la mano quebrada, no podía ni agarrar las muletas. Creía que se me acababa el mundo"

-¿Por qué?
 

-Porque te pasan muchas cosas por la cabeza cuando te dicen que no vas a volver a bailar nunca más en tu vida, y de repente creés que de verdad será así. Tenía 25 años, recién estaba comenzando a hacer lo que me gustaba. Entonces era como que me quitaron todo lo que había construido. El bailarín siempre tiene el fantasma de la lesión, porque cualquier lesión “te saca de la cancha” un tiempo. Yo me había quebrado la cadera, la pierna izquierda entera, el codo, la mano. Nunca más volví a ser aquel chico inocente, la vida me cambió.

-¿Sentís que lograste ser una mejor versión de vos?

-Sí, yo creo que sí, porque o me tiraba a llorar en el sofá y me quedaba en la cama, que lo he hecho varios días, o me proponía luchar a ver si podía superarlo. A mí no me importaba dónde, cómo, ni cuándo, solo quería volver a bailar, quería disfrutar de eso que había estudiado tantos años y para lo cual me había preparado. Lo digo ahora y todavía me surge la angustia de la época, pero bueno, finalmente la luz del otro lado vino y multiplicada, gracias a Dios.

-¿Te pudiste “relajar” con ciertos cuidados, como la comida, al retirarte?

-Un poco sí, porque cuando sos un bailarín clásico realmente hay una exigencia feroz, mi cuerpo estaba muy trabajado digamos, muy pulido, pero a la vez estaba muy agotado. Cuando soltás esa carga que exige el baile, de moverte más de ocho horas diarias, llegás a la noche mucho más livianito. Además, tengo una dieta muy organizada porque soy vegetariano desde hace 20 años, me encantan las legumbres, los cereales, las frutas y las verduras. Si tengo que salir a la noche me relajo, como alguna pasta y tomo un vino pero en general trato de ser muy saludable, mi comida favorita es el risotto de hongos.

Iñaki Urlezaga: “Cuando caí desde seis metros creí que no iba a bailar nunca más en mi vida"
Iñaki ama formar a las nuevas generaciones del ballet.

 

-¿Cómo está compuesta tu familia?

-Mi familia está compuesta por papá y mamá, mi papá falleció en el 2015, hace un tiempo largo. Mi familia era una “familia tipo”, bastante aburrida, formada por mi papá, mi mamá, mi hermana y yo. Tuve padres de otra generación, toda la vida estuvieron juntos, de esas composiciones antiguas donde nadie cuestionaba determinadas cosas, todo se hacía de una sola manera. Mi hermana se casó y tuvo dos hijas pero en cambio yo soy soltero todavía.

-¿Pensaste en adoptar?

-Sinceramente no, para mí la paternidad es una responsabilidad muy grande. No traería al mundo, ni a mi casa, una criatura para que sufra y se sienta huérfana. Es algo muy serio, hay que tener la energía 24 por 7, creo que por mi profesión no tengo el tiempo real para hacer algo así. No le cargaría dolor a un ser humano por ser yo alguien totalmente inconsciente, no me lo permitiría, no viviría la vida de una forma tan egoísta.

"Para mí la paternidad es una responsabilidad muy grande. No traería al mundo, ni a mi casa, una criatura para que sufra y se sienta huérfana"

-¿Cómo te llevás con las cosas de la casa?

-Más o menos, soy bastante vago, tengo gente que me ayuda; no soy muy buen amo de casa. Trato de hacer las cosas que una casa amerita para poder llevarla adelante, pero no suelo tener los mejores resultados. Me cuestan las cosas domésticas, si se me rompe el lavarropas tardo 6 meses en aprender a usar uno nuevo.

-¿Vivirías en otro país?

-Si, viví 15 años afuera, a mí me gusta mucho Argentina, pero a veces es tan difícil trabajar en nuestro país, así que uno termina yendo a donde le surge el trabajo. En cuanto termine lo del teatro me voy a ir un tiempo a Uruguay por cuestiones laborales.

-¿Qué música escuchas?

-La música cambió bastante este último tiempo, a mí me gustan las melodías, no me gustan la música electrónica o la que tiene mucho ritmo y nada más. Adoro la bossanova, el rock nacional, la música inglesa, mi gusto es variado.

-¿Qué opinás de las nueva generaciones como Tini?

-Veo más producción que música, tal vez por eso no me quedo tanto escuchando a Tini. Me gusta más Abel Pintos, porque veo mucha más música detrás de él, sin tanta parafernalia. Tini y Lali tienen mucha personalidad, se animan a vivir lo nuevo, le hablan a generaciones nuevas con preocupaciones y curiosidades distintas a la de mi generación.

I.F

 

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