Valeria Archimó, sobre las denuncias de acoso sexual en el espectáculo: "Me encanta que se haya destapado la olla"
EXCLUSIVO.Feliz por una temporada de verano que devolvió al público a las salas, Valeria Archimó reflexiona sobre el amor y el feminismo en diálogo con DiarioShow.com.
@Rfilighera
Los momentos libres, escasos pero disfrutables al fin y al cabo durante su permanencia en Mar del Plata, le permiten generar ese cable a tierra, tan prioritario en la vida de cualquiera. No obstante, todas las energías y los pensamientos están centrados en su actual labor en que genera -clima y atmósfera mediante- el mundo del cabaret y todo lo que representó (allá por años cuarenta) en la mitología de la ciudad de Buenos Aires.
En efecto, Valeria Archimó se encuentra al frente de un emprendimiento de particular importancia artística y testimonial. En el espacio Bahía Mar, ex Tronador, (Alvear y la costa) realiza "El Cusifai", los lunes y martes. Se trata, precisamente, de la recreación de un particular universo en el que desfilan las historias de las bailarinas de un cabaret, su madama, todo en derredor de una amalgama de amores y desencuentros.
De movida, al ingresar a la sala, el espectador se podrá retrotraer en tiempo y distancia a aquellos inolvidables "clubes nocturnos" habitados por personajes arquetípicos de la noche porteña. Cabe recordar que quella postal se completaba con el incesante humo del cigarrillo, el champagne importado, las mujeres alternadoras de aquellos reductos y el tango, obviamente, como dueño y señor.
Esos grandes salones contaban con pistas de bailes y mesas a su alrededor y una o dos barras donde se despachaban las bebidas a discreción. Muy bien iluminados, con lujosas arañas, circunstancia que, de alguna manera, los diferenciaban de las emblemáticas boîtes, ámbitos más chicos y con luces, apenas tenues.
Las chicas, a todo esto, tomaban un vaso de whisky, a cuenta de su admirador ocasional y solamente, arreglo mediante, podían encontrarse con su eventual galán, únicamente, después de las cuatro de la madrugada, una vez que cerrara las puertas del lugar.
Valeria nos comentó en el comienzo de la charla con DiarioShow.com: "Estamos trabajando sobre un material muy interesante y que pinta, a través de la música, el baile y una historia de amor, momentos especiales de nuestra ciudad y gente. Precisamente el título del espectáculo tiene varias acepciones, pero la que más se arrima a lo que queremos expresar es una deformación del idioma italiano, referido a un 'fulano' en nuestro lunfardo”.
-¿Qué circunstancias te ayudaron para recrear esta historia?
-Leer y poder documentarme me ayudó a vincularme con la esencia de esa historia y con Mercedes, mi personaje. Todo se va uniendo con escenas y musicales. Por otra parte, una vez que ingreso ya no tengo salidas del escenario, estoy todo el tiempo, lo que me implica un gran esfuerzo físico, más allá de lo creativo. La magia está puesta en cada detalle y cada uno de los integrantes del show lo vivimos de una forma potencial.
-¿Por dónde pasaba la condición femenina en aquel entonces?
-Ella es una muchacha humilde, que empezó bien de abajo, todo le cuesta y ha pasado por duras situaciones de carencia, tanto en lo económico como en lo afectivo. Es una llamarada de pasión y sueños por cumplir. Sin embargo, su vida provocará un giro cuando se enamora de un músico del lugar. Ahora bien, deberá toparse con los intereses comerciales de la madama y del lugar en sí. Esta posición del amor verdadero se topará con un muro de intereses y con el deber ser. Mercedes es un retrato de la mujer de la época, con todas sus necesidades y frustraciones.
-¿Como es hacer teatro en esta compleja fase de pandemia?
-Las dificultades están. Nosotros debimos postergar una semana la fecha del estreno porque yo tuve Covid. Ahora estamos recuperando las funciones perdidas con el agregado de los miércoles. Por suerte, nos está yendo muy bien y con la tranquilidad de estar en un espacio donde se brindan todos los cuidados y protocolos. Ahora bien, en la atmósfera del teatro marplatense circula aún esa sensación de cierto temor. Más allá de esto, abogamos y hacemos votos para que vuelva una temporada como en los mejores tiempos. Y el teatro, no tengo dudas, que es uno de los lugares más protegidos. La gente tiene ganas de salir y reencontrarse con sus artistas y shows preferidos.
-Pasando a un tema más doméstico ¿cómo es hoy tu mundo afectivo?
-Estuve en pareja hasta hace poco tiempo, pero ahora me encuentro sola. Fue una pareja muy linda, pasamos buenos momentos, pero la relación llegó a su fin.
-¿Es compleja una relación afectiva en la actualidad?
-El vínculo en sí hay que sostenerlo, cuidarlo y protegerlo. Toda pareja pasa por determinadas dificultades y se produce cierto desgaste. Entonces, mientras perdure el amor, las ganas y el respeto, bienvenida sea esa relación. Hay que cuidarla de la mejor manera posible.
-¿Y qué tipo de cosas inciden en el desgaste de una relación?
-Son tantas las que pueden obrar en contra de un vínculo que es complejo enumerarlas de manera puntual. Vivimos en una época en que cada uno se remite a su mundo particular y no cuida el espacio para compartir con el otro. Es la vorágine de la vida, los apuros, el poco tiempo disponible para la pareja. Y, también, influyen los deseos distintos de cada persona, proyectos que no se comparten y ahí es donde se produce un desfasaje que hace que cada uno prosiga por caminos distintos.
"Mientras perdure el amor, las ganas y el respeto, bienvenida sea esa relación. Hay que cuidarla de la mejor manera posible"
-La tolerancia, parece ser, otro de los factores poco habituales.
-Realmente, no lo tengo tan claro ese aspecto. Sigo sosteniendo que más allá de cualquier circunstancia que nos presione, el amor es y seguirá siendo lo más importante. Además hay que tener en cuenta que la emoción y la pasión van por un lado y el pensamiento y las ideas transitan otro camino. El deseo, muchas veces, se antepone al amor.
-¿Entonces?
-Lo importante es vivir, compartir cosas y la existencia es esto, en definitiva. Nada es para siempre en la vida y tampoco en el amor. Hay situaciones que pueden presentarse de manera imprevista, y te cambian tu historia sentimental de la noche a la mañana. La vida tiene esas cosas y te sorprende minuto a minuto.
-Ya superado el tiempo de tu historia personal junto al productor Guillermo Marín. ¿Se han calmado las aguas de esa relación?
-Si. Ya todo ha quedado más tranquilo, por suerte. Siempre yo he priorizado sobre mis necesidades los verdaderos intereses de mi hija y, no tengo duda, va a ser mejor que ella pueda ver a su padre y tenga una buena relación con él. De eso se trata y mi objetivo es ese.
-Y hablando de parejas y sentimientos cruzados, ¿cómo ves esta modalidad de parejas abiertas y poliamor?
-Yo me siento afuera de todo esto. Vengo de otra realidad. Me parece genial que aquel que quiera lo lleve a cabo, pero yo no lo podría incorporar en mi vida. En definitiva, la gente se va transformando y los jóvenes quizás apuestan mas a estas modalidades. Entiendo que forma parte del uso de la libertad de cada uno y de gestar su propia realización. Lo importante es que esté acordado y que no sufra ninguna parte. No hay nada peor que una frustración de estas características.
-Sobre los nuevos paradigmas, ¿qué sensaciones te produce la actualidad de la condición femenina?
-Me parece muy bueno todo lo que está sucediendo en la sociedad moderna con respecto de la situación de las mujeres. Antes se tapaba todo esto: desde el hombre maltratador hasta el sufrimiento de la mujer reprimida en su mundo hogareño. Todo era una caldera a punto de estallar que se iba sosteniendo para evitar que se enterara el resto de la familia.
-¿Te sorprendió la cantidad de denuncias por acoso en el mundo del espectáculo?
-Me encanta que se haya destapado la olla, por graficarlo de alguna manera. Es algo estupendo que se empiece a hablar, a decir y a poner un parate a este tipo de situaciones agobiantes. Las denunciantes le ponen una muralla a esta situación. Y estamos ante la presencia de un cambio transformador, sumamente necesario. Los hombres de hoy, felizmente, no tienen la mentalidad de los de antes. Teo, mi hijo, tiene 17 años y levanta la bandera de la mujer empoderada. Es otra realidad. Eso hace que los varones y las mujeres sean distintos.
-¿A tu hija la ves orientada hacia la actividad artística?
-La verdad es que a Ámbar (7) le encanta el mundo del show. Me acompaña a los ensayos y la observo muy preocupada y entusiasmada por diferentes temas del espectáculo, sobre todo por el baile. En cambio, a mi hijo le interesan mucho los deportes. Dos historias de vida distintas y muy bellas, por cierto. Estoy muy orgullosa de ambos.
R.F



