FARÁNDULA

Graciela Alfano confirmó su romance con Carlos Menem y habló sin filtros sobre la intimidad: "Nos encontrábamos..."

En medio del éxito de la serie sobre el expresidente, la vedette rompió el silencio y contó detalles inéditos de su historia con el dirigente riojano. ¡Los detalles, en la nota!

Galán, carismático y dueño de una seducción que traspasaba la política, Carlos Menem siempre generó fascinación en muchas mujeres. Su look de caudillo moderno, con patillas y acento riojano, combinado con su lugar de poder, lo convirtieron en un ícono del deseo en los años noventa. En ese contexto, una figura clave del espectáculo argentino como Graciela Alfano decidió contar —por primera vez y sin rodeos— que vivió un intenso romance con el expresidente. Y lo hizo a su manera: sin pedir permiso y con detalles que nadie esperaba.

Grace sorprendió con una confesión inesperada: reconoció públicamente que tuvo un romance con Menem. Aunque no fue convocada ni mencionada en la serie sobre la vida del expresidente que hoy arrasa en las plataformas, la exvedette habló sin filtro en su paso por “Puro Show” por El Trece.

“En cámara nunca me di besos con él, pero atrás de cámaras sí. ¡Obviamente! Todavía no me vi en la serie y dije ‘menos mal’, pero me podrían haber preguntado. ¡Estoy viva, chicos, vengan y pregunten!”, lanzó con ironía, sin dejar pasar la omisión de su figura en la ficción.

Alfano no se guardó nada y aseguró que el vínculo fue mucho más profundo de lo que se suponía: “Sí, sí, obviamente fue un romance muy importante. A mí me enamoró cuando era un caudillo con patillas. Me daba una cosa riojana que venía así con las boleadoras… Un show mío de mi cabeza, viste, total... Después el ‘señor presidente’ y toda esa formalidad, no sé, a mí me divertía mucho más el otro personaje”.

Cuando le preguntaron si Menem le propuso ser primera dama, Alfano sorprendió con una respuesta tajante: “Bueno, cuando se separa de Zulema, que es una persona a la que respeto muchísimo —tanto ella como Zulemita son dos mujeres maravillosas—, sí, él estaba enamorado creo… o por lo menos era lo que sentía y lo que me decía. Yo le respondí muy fácilmente, porque en ese momento no me importaba mucho la fidelidad. Yo estaba casada con una persona muy influyente, muy cercano a él, y que además era uno de los hombres más ricos de la Argentina. Y además yo tenía dos hijos, entonces le dice ‘¿qué hago con vos?, yo no te necesito a vos’. Fui clara y él era un tipo que entendía”.

Fiel a su estilo, Alfano reflexionó sobre su historia con Menem desde un costado muy personal: “Lo que les pasó a otras no lo sé. Yo soy la jefa de la manada de las ovejas negras. Me encantaba esa pose de caudillo del interior, era una fantasía mía. Me enamoré de eso, de mi propia fantasía. Habrá durado 6 o 7 meses. No me quedaba a dormir con él, y tenía marido e hijos. Me sacaban tarjeta roja. Una cosa es ‘vamos a hacernos los boludos’ y otra que me quede a dormir. No sé si mi marido se enteró, eso habría que preguntárselo a él”.

Uno de los momentos más jugosos de la charla fue cuando la vedette reveló cómo eran sus encuentros con Carlos Menem y la logística para que nadie se enterara:“El jefe de la SIDE de ese momento, Anzorregui, dijo ‘¿Sale con la Alfano? Pero la puta madre, cómo vamos a hacer para esconder esto’. Él me proponía cosas y yo se las cancelaba y le pedía otras. Quiero acá y allá. Yo ya tenía mi poder, porque siempre fui una mujer empoderada. Le decía ‘quiero en el helicóptero acá o en el barco de Mario Falak’. Yo fui por todos lados. Nos encontrábamos en un barco en el medio del Río de la Plata”.

Y agregó: “Había un barco y yo iba en el aire y bajaba… y bueno, me divertía todo eso, esa parafernalia. Esa adrenalina. Cómo llegar, que nadie se entere. Era fabuloso. Y después ya me aburrí”.

     

Para cerrar, la mediática analizó el contexto social y político de aquella época y por qué su vínculo con Menem finalmente se terminó: “A mí me pasaron algunas cosas con él. Por ejemplo, era una época donde la gente muy conservadora, o muy gorila como se dice, decía ‘yo me voy del país, esto no puede pasar’, y de pronto yo veía que venían esos mismos matrimonios, lo tenían adelante y se genuflexionaban. Era muy fuerte. Yo me aburrí porque las cosas se viven, pero también mueren”.

El testimonio de Graciela Alfano reabre una historia que mezcla política, deseo, fantasía y poder. En tiempos donde todo se revisita, su relato aporta una mirada sin culpa sobre una relación que, aunque breve, dejó huella. Porque detrás del dirigente y de la diva, había dos personajes públicos viviendo un vínculo privado, en un país que a veces se escandaliza por lo mismo que celebra.

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