La opinión de Luis Ventura: parecía amor, pero era un infierno
TE LO DICE ÉL. De un día para el otro, estalló en pedazos esa familia que durante tres décadas mantuvieron y transitaron el boxeador peso pesado Fabio "La Mole" Moli y su mujer, Marta "La Negra" Galiano, un símbolo gigante de una pareja que parecía feliz y que había tenido cinco hijos.
@LuisVenturaSoy
La verdad de una pareja, y la realidad de una familia numerosa, solo la encontraremos en el fondo de su intimidad. Ahí donde el minuto a minuto y los rostros sin maquillaje, muestran con crudeza lo que pasa. Hablo de lo que ocurre cuando se empiezan los días, se cierran las jornadas y se inician las noches juntos. Son los momentos en los cuales son las cosas son como son, y se terminan las mentiras.
Porque Fabián "La Mole" Moli había sabido encaramarse y ganar una finalísima del "Bailando por un Sueño" de Marcelo Tinelli y su mujer, Marta "la Negrita" Galino, también creció en la pantalla y en el corazón de la gente, que a la hora de elegirla no la dejó afuera.
Era el cuento tan endulcorado como enmascarado de una familia feliz que un día detonó, y empezó a mostrar que todo lo que habían compartido era mentira, y había sido un infierno con mucha violencia de género y de convivencia. ¡Algo increíble! Nos habían vendido un buzón y redoblaban las denuncias mutuas, en las que las que más pesaban eran las de Marta, que imploraba como víctima silenciosa por 30 años de haber sido golpeada.
Moli fue juzgado y hasta aceptó algunos arrestos de violencia que sólo asumió haber descargado en los brazos y en las piernas de su mujer. Esta situación le significó 2 años y 8 meses de cárcel en suspenso. Pero los problemas no frenaron ahí porque hubo más denuncias, "La Mole" acortó las distancias perimetrales de seguridad y Marta, a los gritos en los medios de comunicación, imploraba por un "botón antipánico" contra el padre de sus cinco hijos.
Las denuncias iban pero también volvían, y lo que parecía un circuito unilateral se convirtió en una guerra bilateral; en la que se dijeron e hicieron de todo ante el silencio y las miradas impávidas de sus propios herederos, que siguen sin poder creer todas las pesadillas que los tuvo como protagonistas de algo que parece no terminar. Un historia lacerante que no deja de doler. Te lo digo yo.
L.V


