Los secretos de Juliana Awada: sus postres saludables y hábitos de bienestar
La empresaria y ex primera dama comparte sus recetas favoritas, desde granola casera hasta tarta de frambuesas, y revela los tips que adoptó para mejorar su calidad de vida. ¡Conocé más, en la nota!
Juliana Awada encontró en lo natural y lo simple una nueva forma de vivir. Después de años de malestares persistentes como inflamación abdominal, anemia y migrañas frecuentes, comenzó un camino de transformación personal que la llevó a repensar por completo su alimentación, su entorno y su vínculo con el cuerpo.
La clave fue la escucha. “Me di cuenta de que el cuerpo nos habla todo el tiempo, pero muchas veces no lo escuchamos”, relata en “Raíces, el camino a una vida simple, auténtica y natural”, su libro donde cuenta cómo detectó una intolerancia al gluten y el síndrome del intestino permeable. A partir de ese hallazgo, Awada decidió modificar radicalmente sus hábitos, priorizando los alimentos reales, sin ultraprocesados, y reduciendo al mínimo el consumo de lácteos y harinas.
Esta elección no solo impactó en su salud física, sino también en su forma de habitar el día a día. Empezó a cultivar su propia huerta, a preparar desde cero lo que consume —como su leche de almendras casera o sus snacks dulces naturales— y a enfocarse en pequeños gestos cotidianos que conectan con el bienestar.
Este nuevo enfoque también se refleja en sus postres. Lejos de los clásicos cargados de azúcar refinada, opta por versiones caseras, más simples y saludables, que puede disfrutar sin culpa y con ingredientes que conoce.
“Es un clásico que nunca falta en casa”, dice Juliana Awada sobre esta mezcla nutritiva que acompaña sus desayunos o meriendas. Prepararla no requiere mucho tiempo y es una excelente manera de incorporar fibras, grasas saludables, minerales y un toque de energía natural.
¿Cómo la prepara? En un bol mezcla almendras, castañas de cajú, semillas de zapallo y de girasol, junto con coco en escamas. Todo se hornea a temperatura muy baja durante 5 a 10 minutos, removiendo cada tanto para evitar que se queme. Para darle un dulzor sutil, se le puede agregar un chorrito de agave antes de que se enfríe. Luego, se guarda en un frasco hermético.
La granola es perfecta para combinar con yogur natural y frutos rojos, o con yogur de coco e higos frescos, fruta que —según confiesa— le trae recuerdos entrañables de su infancia.
Este clásico del recetario de Juliana es tan visual como sabroso. Las frambuesas, además de su sabor único, son fuente de vitamina C, agua, fibra, calcio y potasio. Awada las prefiere frescas, aunque también las congela para tener siempre a mano.
Para la masa:
- 300 gramos de harina
- 90 gramos de azúcar impalpable
- 1 pizca de sal
- 200 gramos de manteca bien fría
- Ralladura de 1 limón
- 1 yema
- 20 ml de agua
Para el relleno:
- 1 pote de dulce de leche
- 200 ml de crema para batir
- 1 cucharada de azúcar impalpable
- 1 tapita de extracto de vainilla
- frambuesas c/n
Preparación:
Arenar los secos con la manteca, incorporar los líquidos y formar una masa sin amasar. Dejar reposar 30 minutos en heladera y luego 30 minutos más en el freezer ya estirado en la tartera. Hornear a 170°C hasta dorar. Una vez fría, rellenar con dulce de leche y cubrir con crema batida con vainilla. Decorar con frambuesas frescas.
Los dátiles Mejdool —carnosos y naturalmente dulces— son una delicia típica del Medio Oriente que Awada disfruta a cualquier hora. Su versión más gourmet es ideal como bocado dulce: los abre con cuidado para quitarles el carozo sin romperlos, los rellena con mantequilla de maní y los baña en chocolate amargo al 70%. Finaliza con una pizca de sal marina para realzar los sabores.
Es una receta rápida, sin cocción, y perfecta para compartir o guardar en la heladera como snack saludable.
Juliana también disfruta de las preparaciones más tradicionales, como la torta de zanahorias. La zanahoria rallada no solo aporta humedad y color, sino también nutrientes esenciales.
Ingredientes para la torta:
- 1 taza de harina 0000
- 1/2 taza de harina de almendras (si no tienen, hacen todo con harina blanca)
- 1 cucharada de canela y nuez moscada
- 1 cdta. De bicarbonato de sodio
- 1 cucharada de polvo de hornear
- 1/2 cdta. De sal
- 1 1/2 taza de azúcar
- 3 huevos grandes
- 1 cdta. De vainilla
- 3/4 tazas de aceite de girasol
- 2 tazas bien apretadas de zanahoria rallada
Para la cobertura:
- 300 gramos de queso crema de los firmes
- 70 gramos de manteca bien pomada (blanda a temperatura ambiente)
- 1 1/2 tazas de azúcar impalpable
- 1/2 cdta. De vainilla
- 1/4 cdta. De canela
Preparación:
Batir los huvos con azúcar y vainilla hasta blanquear. Agregar el aceite y luego los ingredientes secos. Incorporar la zanahoria y mezclar. Hornear a 160°C por una hora o hasta que al pinchar salga seco. “Lo importante —aclara— es dejar que el bizcochuelo esté completamente frío antes de decorarlo para evitar que la crema se derrita”. Se puede decorar con frutos secos o simplemente dejarla rústica.
Además de sus recetas, Juliana Awada promueve ciertos rituales diarios que apuntan a una salud integral. Lejos de los extremos, apuesta a la constancia y a la conexión con lo natural. A continuación, sus prácticas más destacadas:
1. Ayuno nocturnoSegún su nutricionista, mantener un ayuno de al menos 12 o 13 horas ayuda al cuerpo a descansar y facilitar el proceso digestivo. Para lograrlo, sugiere cenar temprano, evitar picoteos nocturnos y postergar el desayuno. Durante esas horas, se puede consumir agua, té de hierbas, café o mate, sin edulcorantes ni leches.
2. Agua tibia con limón al despertarEl día comienza con un vaso de agua tibia con limón. Awada afirma que esta infusión ayuda a preparar el cuerpo, eliminar toxinas y fortalecer las defensas. Además, dedica unos minutos a respirar, abrir las ventanas y conectarse con la calma de la mañana antes de ingerir cualquier otra bebida.
3. Jugo verde en ayunasUno de sus favoritos es el jugo de apio, que prepara sin aditivos. Lo considera antioxidante, energizante, digestivo y antiinflamatorio. Recalca que no hay que obsesionarse con una sola receta, sino variar los ingredientes para aprovechar distintos nutrientes. Utiliza una juguera de prensado en frío para mantener las propiedades.
4. El mate: un ritual con valor emocionalAwada mantiene la costumbre del mate, que le recuerda a su padre. Prefiere personalizar su infusión con un mix de hierbas: manzanilla, menta, coco rallado y polen. Además de su sabor, destaca sus beneficios digestivos y relajantes.
5. Leches vegetalesDebido a su intolerancia a la lactosa, prepara en casa leche de almendras. Remoja una taza de almendras durante 6 a 8 horas, las licúa con agua filtrada y, si desea, agrega un dátil para endulzar. Luego cuela el líquido con una bolsa de tela y lo guarda en la heladera. También menciona que hoy existen muchas alternativas disponibles en el mercado.
6. Matcha latte: energía naturalAwada es fanática del matcha, un té verde en polvo altamente antioxidante. Para activarlo, primero lo mezcla con agua caliente y lo bate con un chasen (batidor de bambú) hasta lograr una espuma característica. Para el latte, le agrega leche vegetal. Rescata su historia en la cultura japonesa y su capacidad para mantener la concentración y la energía.
Juliana Awada combina el placer de comer con una rutina que cuida el cuerpo y la mente. En sus recetas, como en sus hábitos, hay un enfoque simple, pero coherente: conectarse con lo natural, disfrutar de lo cotidiano y sostener pequeños gestos de autocuidado que, con el tiempo, hacen una gran diferencia.



