FARÁNDULA

Wanda Nara hizo "limpieza" en la casa de Mauro Icardi, y se llevó hasta los muebles: "18 valijas"

La mediática regresó a la Argentina con una mudanza exprés desde Milán. Tras el escándalo por la tenencia de sus hijas y sus viajes por Japón e Italia, la empresaria mostró que vació la ex casa familiar. Mirá los detalles en la nota.

Wanda Nara y Mauro Icardi estrenan, o mejor dicho, continúan un nuevo capítulo de su eterna novela de venganza. Tras el enfrentamiento legal que protagonizan por sus hijas, el delantero del Galatasaray se fue a Turquía con la China Suárez, y Wanda, de vacaciones por Japón primero, volvió por Italia, demorando su regreso, con una misión: literalmente desvalijar a su ex.  

La rubia aterrizó este viernes en Ezeiza después de casi un mes dando vueltas por el mundo. No fue un viaje cualquiera: entre juzgados en Milán por la pelea con Icardi y escapadas a playas paradisíacas con su novio Martín Migueles, Wanda mezcló placer con problemas. Pero lo que más llamó la atención fue su actitud a la hora de bajar del avión: ni una palabra a la prensa, pese a que las cámaras de "Puro Show" la esperaban ansiosas.

Esa mudez no fue lo único raro. Lo que realmente impactó fue el ejército de valijas que la rodeaba. Mientras los cronistas intentaban sacarle una declaración, tres empleados del aeropuerto forcejeaban con bultos enormes envueltos en nylon rojo. "Muchas valijas. Más de 10", arrancó el notero. Después de contarlas una por una, soltó el número exacto: "18 valijas". Una locura.

¿Y de dónde salió tanto equipaje? Resulta que antes de volver, Wanda pasó por la vieja casa que compartía con Icardi en Milán. No fue una visita nostálgica: fue una mudanza. Ella misma había anticipado el operativo cuando publicó en sus redes que andaba "de limpieza". "Regalando, donando y restaurando", escribió en ese entonces, como si estuviera haciendo un detox energético. Pero la realidad fue mucho más concreta.

Desde el ciclo de Canal 13 fueron tajantes: "Desvalijó a Icardi". Y no era chiste. La mediática se llevó hasta los muebles que fueron parte de la vida en pareja. Ropas, objetos personales, adornos, todo lo que pudo embocar en esas 18 valijas. Cuando algún cronista le preguntó con picardía por esa montaña de bultos, Wanda esbozó una sonrisa pícara, como quien se sabe ganadora de un round judicial extraoficial.

Ahora queda la pregunta del millón: ¿qué dirá Mauro cuando vea que su ex mujer convirtió aquel hogar en un depto vacío? Mientras tanto, Wanda ya está en Buenos Aires, con su agenda llena de MasterChef y el misterio de qué planea hacer con tanto botín. Una cosa es segura: esta guerra de divorcio tiene capítulo para rato, y la mudanza fue apenas el último movimiento.

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