Hernán Figueroa Reyes, el cantor enamorado que vino de Salta

Desde muy joven, trabajó y estudió para forjarse su propio destino. La pasión por la música la heredó de sus padres, y su paso por el recordado conjunto Los Huanca Hua evidenció su búsqueda por las cosas nuestras. 

@Rfilighera

Forma parte de esa inolvidable galería de ídolos populares que más allá del tiempo y la distancia transcurrida desde su paso a la inmortalidad, permanecen incólumes en la memoria  del público. Y ese amor, ese cariño, esa admiración queda marcada a fuego en la potencia de la roca y en el recorrido existencial infinito del mar.

Hernán Figueroa Reyes pertenece a esa categoría de ídolo indiscutible y, por otra parte, insustituible. Su presencia es más fuerte que nunca en el mundo melancólico de su voz y en la poética de sus canciones. Y más allá de su prematura muerte, a los 36 años, la música popular, el folclore lo sigue evocando como uno de sus hijos pródigos; aquel muchacho que con su guitarra en mano constituyó una trayectoria  teniendo como base, siempre, el trípode del talento, el esfuerzo y la generosidad.

Nació en la ciudad de Salta el 14 de septiembre de 1936. Sus padres fueron José Figueroa Aráoz, un escritor de profesión y Mariela Reyes, actriz, poetisa y creadora y directora del primer teatro folclórico de proyección americana: La Cacharpaya. Los genes, en consecuencia, influyeron notablemente en su formación. Fue así que el ambiente musical folclórico, en el que vivían ambos, hicieron que renaciera en su hijo, Hernán, la pasión por este género.

Sin embargo, desde muy pequeño, Hernán empezó a conocer los imprevistos avatares de la propia vida. En 1947, sus padres se separaron y se trasladó a San Isidro, Buenos Aires. Así dadas las cosas, de niño trabajó como empleado en un quiosco y luego pasó a desenvolverse en una perfumería, en el barrio de Retiro. Posteriormente, optó por diversos empleos que fueron, de alguna manera, fortificando su temple. De esta manera, se desenvolvió como vendedor de terrenos, corredor de seguros, e incluso fue Oficial Principal del Juzgado de Instrucción en lo criminal Nº 20 de Capital Federal.

Hernán Figueroa Reyes, el cantor enamorado que vino de Salta
Un artista que se fue demasiado pronto.

Al terminar los estudios secundarios, comenzó a estudiar abogacía- otra de sus vocaciones- en la Universidad de Buenos Aires, paralelamente, trabajaba para costearse sus necesidades y estudios.

Sin embargo, así como la sangre tira, su pasión por el folclore que nació con él mismo, se iba a presentar de manera sustancial. En octubre de 1960, recién cumplidos los 24 años, Figueroa Reyes debutó profesionalmente con la banda de los Huanca Hua en un festival folclórico, actividad de la que no volvió a separarse. Por otra parte, su mundo personal ocupó situaciones prioritarias en su derrotero existencial. Fue padre de Hernán (h), Carina, Andrea, Martín, Gonzalo, Jimena y Florencia.

El 2 de febrero de 1973 sufrió un terrible accidente de automóvil en el km 109 de la ruta nacional 9, Zárate. Como consecuencia de ello, las graves heridas que sufrió le causaron la muerte el 5 de febrero, a la temprana edad de lo 36 años.

 

Trayectoria

El talento fue algo nato pero la perseverancia y el esfuerzo se trataron de circunstancias que marcaron a fuego su perfil y convicciones de vida. Y así dadas las cosas, aprendió a cantar y a tocar guitarra con el folclorista José María de Hoyos. En tanto, en 1960, integró la formación original de Los Huanca Hua, junto a Juan Carlos de Franco Terrero, Guillermo Urien y los hermanos Chango Farías Gómez y Pedro Farías Gómez.

Y aquí se produjo una particular etapa en el devenir de su trayectoria. El mencionado grupo revolucionó el modo de interpretar la música folclórica, mediante complejos arreglos vocales e introduciendo la polifonía y el uso de fonemas y onomatopeyas para marcar el ritmo. Se trató de un conjunto que generaron una nueva mirada en el arte de recorrer nuestro folclore. En consecuencia, integró el quinteto hasta 1963, cuando se separó para iniciar su carrera como solista, siendo reemplazado, entonces, por Marián Farías Gómez.

Y le llegó la oportunidad de poder demostrar todas sus aptitudes creativas, a partir de su recorrido como líder de su grupo. Entonces, formó su conjunto con Emilio «Bocha» Martínez, como primera guitarra, Hernán Rapela y Sergio (Capote) Piñero. Cabe recordar que como punto decisivo en su trayectoria, en 1966 alcanzó su mayor éxito con la emblemática canción "El corralero", de Sergio Sauvalle, y obtuvo su consagración en el Festival de Cosquín. Sus principales escenarios fueron El Palo Borracho y La Peña de Olivos.

Vale señalar que como solista, interpretaba obras del cancionero popular como la ya nombrada "El corralero"  y formaban parte, además, de su reportorio:  "Para Villa María" (HF Reyes - O. Wilson), "Regalos para mamá" (W. Belloso - G. Montenegro), "Disculpe" (del escritor y compositor uruguayo H. Ferrari), "Zamba para decir adiós" (Argentino Luna), "Chacarera de un triste" (Hermanos Simón), "Por las trincheras" (C. Chazarreta - A. Giménez), "El tata está viejo" (Rafael Carret), "Tendrás un altar" (A. Polito - I. Diez), "Zamba para no morir" (L. Quintana - N. Ambros - H. Rosales). A todo esto, también interpretaba sus propias composiciones y aportó grandes éxitos como "Zamba del cantor enamorado" y "Zamba del gaucho guerrero", obras que se consagraron en la aceptación popular ; mojones decisivos en el camino de su trayectoria.

Si bien su paso por el cine fue escueto, Hernán Figueroa Reyes mostró entusiasmo y mucha colaboración en sus respectivos roles y contaba, por otra parte, en sus proyectos, poder producir, productos en los que tuviera dominio en la elección de las temática y géneros musicales. Repasamos: 1967: "Ya tiene comisario el pueblo". 1969: "Adolescente viaje al sol". "El cantor enamorado". "¡Viva la vida!". 1973: "Argentinísima dos".

Hernán Figueroa Reyes, el cantor enamorado que vino de Salta
En el filme "Ya tiene comisario el pueblo".

 

La cálida evocación de Roberto Rimoldi Fraga

 

Probablemente, haya sido su participación más destacada para el universo cinematográfico. En efecto, "El cantor enamorado" es una película filmada en colores, dirigida por Juan Antonio Serna y que se llevó a cabo según su propio guion escrito en colaboración con Hernán Figueroa Reyes, protagonista principal de esta historia que se estrenó el 8 de octubre de 1969 y que tuvo como protagonistas al ya nombrado Hernán Figueroa Reyes, Virginia Lago, Enrique Coria y Jorge Cafrune. Fue filmada en la ciudad de Cosquín, provincia de Córdoba y en la que además participó, en derredor de ese importante elenco, Roberto Rimoldi Fraga, actor y cantante de particular cuño con la identidad artística de nuestro país.

Precisamente "El tigre", tal como se lo había apodado a Roberto Rimoldi Fraga, evocó la figura del inolvidable ídolo en estos términos.

"No tengo dudas que recordar al Flaco Hernán es recordar, precisamente, a un ser especial. Un tipo con mucha bonhomía y, por otra parte, con un enorme respeto por todo lo que llevaba a cabo. Además, exponía como una cuestión particular, el vislumbrar la facultad en como poder llegar a ser popular en lo suyo. En su momento, fue el asesor de CBS Columbia en la que desfilaron intérpretes de la jerarquía de El Chango Nieto, el Negro Argentino Luna, el Chino Martinez, Carlos Torres Vila, Eduardo Ávila. Toda aquella gente que con su propio estilo fue destacándose. Es decir que primó, para todos ellos, la observación de Hernán en destacarlos y darles contención para que tuvieran su futuro dentro del medio. Es decir que fue un descubridor de mucho talento, evidentemente, en varias áreas".

Puntualizó Roberto, en otro pasaje de la charla, sobre el perfil humano de Figueroa Reyes: "Se hizo querer mucho, una persona que tenía la seducción a flor de piel, un intérprete que generaba  atractivo en cualquier tipo de escenario, no solamente a nivel local, sino también en el exterior. Estuvo, cabe como recordación, en el muy competitivo escenario de la "Quinta Vergara", en el Festival de Viña del Mar".

 

Hernán Figueroa Reyes, el cantor enamorado que vino de Salta
Durante un show por el Día de la Música, en 1969.

Y agregó: "Y se fue en el momento de mayor esplendor, en el momento de mayor conexión con todos sus seguidores. Un accidente automovilístico troncho, lamentablemente, su vida en una etapa de su carrera, en la que tenía muchísimas cosas para aportar".

Roberto puntualizó : "Y más allá de su temprana desaparición quedó su impronta, su figura, su aporte, su imagen y voz inolvidable. Además, tenía adoración por sus hijos y muchas veces uno lo veía envuelto en su universo familiar, totalmente embelesado. Por otra parte, su peña era una especie de cobijo para todos aquellos intérpretes que iban con los sueños de  trascender. Se trataba de aquel famoso "Palo borracho" que estaba en la ciudad de Salta y, también, un símil, pegadito a la quinta de Olivos, en Buenos Aires. Una forma de encuentro, en donde el público participaba del concurso de los mayores, más la inclusión de los jóvenes y que venían, cada uno, con su personalidad y estilo. Era para ellos, una forma de irse fogueando a través de un ámbito que le permitía mostrarse a los espectadores. Insisto, fue un ser muy considerado, recordado para toda la gente de este género musical. Fue un protagonista marcadamente importante. De esta manera yo lo recuerdo a Hernán. Y conmigo tuvo mucho que ver porque fue la persona que me apoyó siendo un don nadie en Cosquín.  Luego, volví a Capital y firme contrato y el me continuó apoyando. Por todo ello, yo lo recuerdo con afecto y muy bien".

 

R.F

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