Alberto Cortez, de La Pampa con amor
Una voz símbolo de la melodía romántica, la poesía y el decir de las cosas nuestras. Alberto Cortez triunfó en Europa y se convirtió en verdadero hijo pródigo de su terruño. Su infancia en Huinca Rancul, su paso por Mendoza y, luego Buenos Aires, forjaron la base de un artista con ciudadanía en todo el mundo y con identidad cultural en Argentina.
@Rfilighera
Su recuerdo sigue más presente que nunca. Aquel amigo, aquel cantante que, desde sus humildes orígenes, fue expresando con su voz las convicciones artísticas más profundas y que permanece instalado en los afectos insustituibles de nuestros corazones. Precisamente, el próximo 4 de abril se cumplirá el primer año de su muerte, de aquel hombre que en sus años mozos con una valija repleta de sueños y un arcón lleno de sensibles recuerdos marcó a fuego la memoria afectiva de varias generaciones de argentinos.
José Alberto García Gallo, tal su verdadero nombre, nació el 11 de marzo de 1940 en Huinca Rancul, La Pampa y, desde chico avizoró la pasión por la naturaleza y las cosas simples de la vida. En tanto, sus primeros contactos con la música se dieron cita en su ciudad natal, en donde los fines de semana arribaban cantores de zonas vecinas. En tanto, de niño asistió a clases de piano y a los 13 emigró a la ciudad de San Rafael en la Provincia de Mendoza, donde cursó el nivel secundario en el colegio “Manuel Ignacio Molina”. Su vida, en definitiva, ha sido un camino, un derrotero de película y grandes sorpresas.
LOS PRIMEROS AÑOS
"Yo siempre digo que he tenido una infancia muy feliz, y más que por los juguetes y los halagos porque he nacido en el seno de un hogar muy armónico. Mis padres han sido armónicos y, seguramente, esta circunstancia derivó en felicidad. Esto significa que el niño que yo fui alguna vez jamás sufrió una desventaja social o humana por alguna pelea o por algunas de esas cosas que suelen suceder en los matrimonios y que están relacionados con el egoísmo de cada persona. Qué cosas tienen más fuerza, ¿la discusión que uno mantiene con la esposa o el problema que estoy generando con mis hijos? Estas situaciones que suelen suceder en algunos matrimonios, felizmente no pasaron con mis padres. Debido a esto, mi infancia ha sido armónica, el crecimiento de ese niño estuvo vinculado con el clima que se vivía. Se trataba de una familia tipo normal, con tías y tíos".
LA NATURALEZA
"Por otra parte, siempre en casa, estuve rodeado de perros, a los que amaba profundamente, y que me cuidaban y, a su vez, había cosas que cuidar, como un árbol y las gallinas, cosas de la vida que debían protegerse y que, seguramente, todo esto, colaboró en esa armonía de la que vengo hablando. No hubo conflictos en mi infancia, salvo los normales que uno va adquiriendo a través del devenir del tiempo. En ronda de amigos que tuve recientemente, estos muchachos evocaban y hacían alarde de las numerosas peleas que debieron afrontar. Una vez que terminaron con sus relatos, les dije que más allá de mi físico un tanto grande, no recordaba en toda mi vida haberme peleado nunca, ni que le haya pegado a nadie ni que me hayan pegado. Creo que una sola vez tuve un conflicto con una persona y tras sacarnos todas las pulgas nos convertimos, luego, en grandes amigos. Y fue una amistad para toda la vida, gestada a partir de una circunstancia adversa".
LA PAMPA Y SU PAISAJE
"Hay cosas que son inolvidables como los colores del otoño. El comienzo de los fríos en derredor de los atardeceres es algo que ha quedado grabado en mi memoria de manera permanente. Cuando la luz decae, pinta el clima de una manera diferente y empieza a sentirse en el aire un cierto olor a leña quemada de los hogares que te trae reminiscencias de una felicidad familiar. Yo puedo estar en la montaña más bella y espectacular del mundo que seguiré añorando La Pampa. Para mí la llanura y los campos de mi pueblo tienen un valor infinitamente nostálgico, superior a otro paisaje del planeta. Son distintas formas de belleza".
REFLEXIÓN Y SOLEDAD
"Cuando uno es joven o muy chico no tiene una conciencia específica sobre la soledad o los grandes problemas. Se dan cita después en el ser humano. A medida que vamos creciendo en edad, empezamos a comprender la soledad. Por otra parte, la soledad es una consecuencia también de ciertos estados de ánimo que son condicionados por el mundo exterior del ser humano. La soledad viene de afuera, concretamente, cuando estamos aislados en nuestra forma de sentir y pensar las cosas. A partir de ese momento, experimentamos una sensación que antes no habíamos conocido porque éramos chicos para cargar con esa problemática".
LA RADIO
"No tengo la menor duda que la radio fue el gran despertador de las fantasías y vocaciones. Recuerdo con mucho cariño que, a las seis de la tarde, sintonizaba un programa que se llamaba "Tarzán". Ese ciclo que era presentado como "La hora de Toddy" (bebida en polvo de leche chocolatada, auspiciante del recordado programa), lo vivía con un enorme entusiasmo. Si estaba jugando con algunos amiguitos, dejábamos todo para sentarnos frente a la radio y seguir con atención "Las aventuras de Tarzán". Por otra parte, todos los días, a partir de las 20, escuchaba el "Glostora Tango Club" y no me lo perdía jamás. Nuestro país es una suerte de contraste de pasiones: radical o peronista o De Angelis o D Arienzo. Y yo era de De Angelis y me inclinaba por su música con cantores como Carlos Dante, Julio Martel y Oscar Larroca. Tampoco me perdía emisión alguna de "Los Pérez García" (famoso radioteatro). Se trataba de momentos muy lindos".
RANCUL Y EL CINE
"En mi pueblo había una sala que, si bien no estaba dedicada exclusivamente al cine, pude ver películas que me apasionaron. Una comedia con Nini Marshall sobre una historia de fantasmas me condicionó durante varios días. Y, por supuesto, he visto a los grandes clásicos como "La guerra gaucha", "Viento norte" y pude apreciar inolvidables artistas como Hugo del Carril, Pedro López Lagar, Laura Hidalgo, Ángel Magaña, Enrique Muiño, Tita Merello y Arturo García Buhr, entre otras luminarias."
DESTINO MENDOZA
"Cursé el colegio secundario en San Rafael, Mendoza y viví durante cinco años con la hermana de mi padre que estaba casada y no tenía hijos. Yo vine a suplir la ausencia de ese hijo que no tuvieron y pasé una etapa muy feliz que me marcó muchísimo. Y no solamente allí tuve mis primeros escarceos sexuales que son fundamentales en la vida de cualquier hombre, sino que además supe de los sentimientos desgarradores del amor y el desamor. Y con esto que estoy contando quiero decir que no soy una persona extraordinaria, sino una persona normal. A lo mejor, con el paso del tiempo y la adquisición de ciertas técnicas, estas vivencias pude contarlas y explicarlas. Eso sí, conté siempre con buenos amigos; me he entregado abierta y directamente a ellos y siempre han respondido, la mayoría de las veces".
DESEMBARCO EN BUENOS AIRES
"Cuando terminé la escuela secundaria me anoté para seguir la carrera de Derecho. Y había dos salas fundamentales en la Facultad de Derecho: una era la biblioteca y la restante era el Aula Magna, donde había un piano fantástico. Ahí empezó mi primer contacto con el mundo profesional ya que se hacía sentir un grupo de muchachos que cantaba y bailaba, por consiguiente empezábamos a hacer cosas juntos. A partir de los 18 años se acentúan las necesidades económicas y el dinero que me enviaba mi padre no cubría el mundo privado que me había forjado. Eso hizo que comenzara a buscar trabajos. Este testimonio nunca lo conté: "Siendo estudiante de Derecho, un tío, hermano de mi abuelo, nacido en España, me consiguió un laburo en unas oficinas de características siniestras en lo que hoy es la zona de Puerto Madero. Se trataba de un ámbito de estadísticas y yo iba todos los días y llenaba planillas de números que nunca pude enterarme que fines perseguían. Por fortuna no duré mucho. Un buen día me enojé con el jefe y lo mandé al carajo. Mi familia se escandalizó mucho con esta situación pero yo ya no aguantaba más".
MOMENTO DE DECISIÓN
"Mis pasos iniciales estuvieron centrados en la agrupación de Mario Cardi y luego en la orquesta de San Francisco, que era muy popular en aquel entonces. Se trataba de un conjunto para bailar que hacía música de jazz. En los intervalos, yo salía con mi guitarra e interpretaba zambas y chacareras, en tanto, la gente se sorprendía. En una oportunidad, actuando en Santiago del Estero, Hugo Díaz vio el espectáculo y nos comprometimos en reunirnos en Buenos Aires. Mientras tanto, yo seguía en la orquesta de Mario Cardi, me había convertido en una especie de cantante comodín y trabajaba en lugares como la Richmond de Esmeralda y, también, en The Cooper Kittle. De esta manera, me ganaba unos pesos y acomodaba mis flacas finanzas".
LA GRAN AVENTURA
"Tal como habíamos quedado, un buen día Hugo Díaz me vino a ver en la Richmond de Esmeralda y me propuso, oferta mediante, realizar una gira por Europa. Yo se lo comenté a mi padre y recuerdo como si fuera el día de hoy: "Hijo, si no sales en plan de aventura a los 20 años, no lo vas a hacer nunca más. Y así sucedió. Me fui del país el 2 de julio de 1960. Éramos un grupo importante de bailarines y músicos y realmente no fue muy feliz el debut ni la continuación de la gira. Los empresarios eran norteamericanos y bastante aventureros y no les salió este proyecto como querían. Fue así que quedamos colgados en Alemania y Hugo (Díaz) le puso rúbrica a toda su estirpe de gran señor. Empeñó las joyas de su mujer para darnos de comer a todos los artistas que éramos de su responsabilidad. Luego, grabamos unos discos, despertamos el interés en un productor y la cosa empezó a cambiar. Yo me quedé en Bélgica y al poco tiempo me casé. Posteriormente, vino España y a partir de ahí se fue tejiendo otra historia, que es la que estamos cosechando ahora".
Por R.F.



