El cuarteto de luto: dolor por la muerte que golpea a La Mona Jiménez
Falleció Rubén “Pirucho” Membribe, el cantante que reemplazó al ídolo en los ’90 y marcó una era del género. Tenía un cáncer terminal y era un querido vecino de Malagueño.
El mundo del cuarteto cordobés atraviesa un profundo dolor tras conocerse este lunes la muerte de Rubén “Pirucho” Membribe, recordado por haber reemplazado a Carlos “La Mona” Jiménez en el Cuarteto de Oro y por convertirse en uno de los grandes nombres del género durante los años ’80.
Pirucho falleció en la madrugada luego de luchar contra un cáncer terminal. Durante los últimos meses permaneció internado, mientras que en paralelo trabajaba como recolector de residuos en su pueblo natal, Malagueño, donde era un vecino muy querido y respetado.
La historia de Pirucho dio un vuelco en 1993 cuando La Mona tuvo que alejarse de los escenarios para operarse de pólipos en la garganta. Para cubrir esa ausencia, el Cuarteto de Oro organizó un casting en el Club Alas Argentinas con el lema: “Venga y cante como La Mona y gane 500 pesos”. Entre 40 aspirantes, Rubén Membribe impresionó con su dominio del repertorio y fue elegido. Para su debut, fue a la casa de Jiménez a buscar un traje, el mismo que el ídolo había usado en la tapa del disco Si se destapa la olla.
Aunque su paso por el grupo fue breve, marcó el inicio de una carrera profesional como solista que lo llevaría a recorrer escenarios de todo el país durante más de cinco décadas.
El tema que lo consagró y el legado que dejóSu mayor éxito llegó con “La de los ojos muertos”, tema que adaptó a su estilo y que se volvió un clásico pedido por el público en cada baile. La canción le dio discos de oro y fue reversionada años después por Ulises Bueno, permitiendo que una nueva generación descubriera su talento.
A lo largo de su carrera, Pirucho se mantuvo ligado a la familia Bueno: Pichín, padre de Rodrigo y Ulises, fue su mánager y productor en varios discos.
A pesar de haber alcanzado popularidad y éxito, Rubén Membribe nunca perdió su humildad y continuó trabajando como recolector de residuos en Malagueño, donde su carisma y simpatía lo convirtieron en un personaje entrañable.
Hoy el cuarteto llora la partida de un verdadero referente, y La Mona, que lo vio surgir en un momento clave, pierde a un colega que supo llevar la bandera del género con pasión y entrega.




