Emilia Mernes reveló el momento más íntimo con Duki en su documental de Netflix: "Desde ese primer beso, no nos separamos más"
La artista recordó cómo nació su historia de amor con el trapero, en una confesión que derritió a los fans y mostró el costado más tierno de la pareja más querida del género urbano. Los detalles, en la nota.
Emilia Mernes y Duki se convirtieron en una de las parejas más queridas del ambiente musical. Unidos, tanto en lo personal como en lo artístico, lograron mantenerse fuertes incluso frente a los rumores de infidelidad que circularon en redes durante los últimos tiempos. Pero más allá de las especulaciones, su vínculo sigue firme, y ahora un nuevo testimonio de la cantante volvió a demostrarlo.
Netflix estrenó recientemente “Rockstar: DUKI desde el fin del mundo”, el documental que repasa la vida y carrera del artista. Entre los momentos más emotivos, la participación de Emilia sorprendió a todos por su sinceridad y ternura al recordar los inicios de su relación.
“Lo que me enamoró fue la persona”En una de las escenas más comentadas, Emilia recordó con una sonrisa cómo nació el amor:
“Conocía a Duki, lo que se escuchaba. Y, cuando tuve la oportunidad de conocerlo como persona, fue lo que me enamoró, digamos.”
La cantante también confesó entre risas uno de los pensamientos que tuvo al principio del noviazgo:
“Y yo me acuerdo que pensaba: ‘Dios. ¿Cómo yo le voy a presentar a mi papá a un cara tatuada?’”.
El relato, cargado de frescura y autenticidad, muestra a una Emilia espontánea, que no duda en reírse de los prejuicios y destacar la verdadera conexión que la unió con Mauro.
“Desde ese primer beso, no nos separamos más”Más adelante, la intérprete de “No se ve” contó cómo fue aquella noche que marcó un antes y un después entre ambos:
“Me acuerdo que nos quedamos los dos solos en el sillón. Sentí muchas ganas de decirle que me gustaba o de darle un beso, pero no me animé.”
Con el paso de las horas, Emilia decidió seguir su instinto:
“Entonces, él se fue y cuando se va le mando un mensaje y le digo: ‘Mirá, Mauro. La verdad es que te voy a ser sincera. Me moría de ganas de darte un beso’. Y me dice: ‘No. Vuelvo’. Desde ese primer beso, no nos separamos más.”
Esa confesión se volvió uno de los momentos más tiernos y virales del documental, mostrando la complicidad que existe entre ellos y la naturalidad con la que construyeron su historia.
Lejos del ruido mediático, Emilia y Duki siguen demostrando que su relación se basa en amor, compañerismo y admiración mutua. Su historia, contada desde la intimidad y sin filtros, emociona por su sencillez: dos artistas que, detrás de los escenarios y las luces, viven una historia genuina que sigue conquistando corazones.




