Un combo explosivo: la dura advertencia de una psicóloga por el aumento de suicidios juveniles

Exclusión, aislamiento y desigualdad son los factores que, según Cintia Barrera, alimentan el crecimiento de esta problemática en adolescentes.

La comunidad educativa de Quilmes atraviesa momentos de profunda conmoción tras el suicidio de una estudiante de 5° año del Instituto Nuestra Señora de Guadalupe. El hecho, ocurrido días atrás, despertó no solo dolor sino también preocupación entre las familias de otras instituciones del distrito.

En el Colegio en cuestión, un grupo de padres se organizó para reclamar la conformación de un gabinete psicopedagógico permanente. Según explicaron, el objetivo es que los estudiantes cuenten con profesionales dentro de la escuela que puedan intervenir en situaciones de crisis emocionales, brindar contención y detectar posibles factores de riesgo.

En diálogo con Radio FMQ, la licenciada Cintia Barrera, psicóloga e integrante del Colegio de Psicólogos de Quilmes, advirtió que la problemática del suicidio adolescente debe ser entendida como “un tema de salud pública” y que “en los últimos tiempos la tasa ha crecido muchísimo, sobre todo en la población más joven”.

La especialista remarcó que no se trata de un fenómeno con una única causa: “El suicidio responde a múltiples factores. Es un fenómeno multifactorial, pero algo que aparece como común es la exclusión. Tiene que ver con fenómenos segregatorios, dicho más sencillo: con fenómenos de exclusión. Es un rasgo muy de la época”.

Sobre este punto, Barrera analizó el impacto de la pandemia en la salud mental de los jóvenes: “Se recrudeció el aislamiento y esto trajo aparejado trastornos de depresión y ansiedad. La época propone un aumento de desigualdades, un retroceso del estado de bienestar y del principio de solidaridad. Todo esto hizo un combo explosivo que puede dar algún tipo de explicación a las problemáticas de suicidio. Estamos ante una era muy cruel en lo social”.

Respecto de cómo identificar a tiempo una situación de riesgo, la profesional aclaró que no existen signos claros ni una receta para detectar con certeza a una persona que podría intentar quitarse la vida: “Hay algo del suicidio que tiene que ver con lo enigmático, no hay una respuesta acabada que se pueda dar. No hay signos que permitan detectarlo de manera certera, aunque sí podemos decir que el suicidio tiene que ver con una ruptura del lazo social, con el aislamiento”.

En ese sentido, señaló que una de las formas más efectivas de prevención surge de los vínculos comunitarios y de la tarea de las instituciones: “Entonces un modo desde las instituciones para ayudar a sostener es fortalecer espacios de encuentros, la cohesión entre miembros".

La licenciada también hizo un llamado a tomar conciencia sobre la dimensión colectiva del problema: “Que se brinde presupuesto a esto, porque también tiene que haber políticas públicas y también lo pienso desde una perspectiva de género porque hoy en día la tasa de suicidio es mayor en hombres que en mujeres y es un dato que se relaciona con los estereotipos de género porque los hombres son los que piden menores ayuda, porque son los que piensan que tienen que poder”.

 

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