EN PRIMERA PERSONA

La brutal confesión de Robinho por su vida en la cárcel

Robinho, ex estrella del Real Madrid y Manchester City, dio una entrevista en la que habló sobre su vida en la  Penitenciaría II de Tremembé, en el estado de San Pablo, donde cumple una condena de nueve años por la violación grupal de una joven en una discoteca de Milan en 2013.

Robinho, cuyo nombre verdadero es Robson de Souza, fue sentenciado a 9 años de prisión por una violación grupal realizada a una mujer en 2013, en una discoteca de la ciudad italiana de Milán, tras la confirmación este jueves de la segunda instancia de la condena dictada por la Corte de Casación.

El primer dictado de la condena había sido en noviembre de 2017, por la cual el futbolista el mencionado tiempo en prisión y pagar una indemnización de 60 mil euros, equivalentes a más de 72.600 dólares, además de gastos legales.

Se mantuvo en Brasil pensando en que no lo iban a extraditar y hasta fichó por el Santos, quien le rescindió el contrato una semana más tarde.

En febrero de 2022 un tribunal italiano pidió su captura, y un mes más tarde fue detenido y encarcelado en Brasil, lo que cambió por completo la vida de un ex futbolista que vistió las camisetas de Santos, Real Madrid, Manchester City, Milan AC, Guangzhou Evergrande, Atlético Mineiro, Sivasspor y Estambul Baakehir F. K.

Hoy Robinho se encuentra en la Penitenciaría II de Tremembé, en el estado de San Pablo y tras las numerosas presentaciones para su excacelación que presentó su abogado. Está en una denominada “cárcelo de los famosos”,  oficialmente llamada Dr. José Augusto César Salgado, que alberga a cerca de 430 internos, distribuidos en celdas de entre nueve y quince metros cuadrados, con capacidad hasta para seis personas.

El ex jugador decidió dar una entrevista para negar cualquier trato diferencial. “Mi dieta y mi horario de sueño son iguales a los de los demás. Nunca he comido nada diferente ni he recibido un trato distinto”, afirmó en una charla con el Consejo Comunitario de Taubaté.

“Las visitas familiares son iguales para todos los presos. Cuando mi esposa no viene sola, viene con mis hijos. El mayor juega y los dos menores pueden venir. Las visitas son iguales y el trato es el mismo para todos”, señaló.

"Han dicho mentiras de que soy líder o tengo problemas psicológicos. Nunca tuve eso ni tomé medicación. Es difícil estar preso, pero gracias a Dios mantengo la cabeza fría”, expresó. “Los guardias mandan, y los presos obedecemos”, agregó.

 

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