NOTA DE OPINIÓN

Gustavo Costas y Diego Milito, los responsables del mal momento de Racing: el duro fixture que definirá el futuro

El presidente de Racing y su entrenador son los apuntados por este momento deportivo de mucha incertidumbre y malos resultados. En un mes, la Academia define el año con una serie de clásicos y cruces picantes. 

Racing está, quizá, ante el peor momento desde la vuelta de Gustavo Costas como entrenador del club del cual es hincha. Con cinco derrotas al hilo en el Cilindro (el mano a mano con Platense del Apertura y los cuatro encuentros iniciales del Clausura), la Academia de la mascota ha generado el peor arranque como local de toda su historia. 

Que el conjunto Albiceleste haya cosechado solo cuatro unidades en siete fechas del Clausura 2025 y que, por ahora, esté muy lejos de la zona de play-off en la Copa de la Liga y, además, fuera de los clasificados por la tabla general para la Libertadores y Sudamericana venidera, tiene varios responsables. Uno y, tal vez, el principal es Gustavo Costas

 

Desde su cargo de DT y como responsable mayor en el plano del fútbol profesional, el ganador de la Sudamericana 2024 y de la Recopa todavía no es señalado como el culpable de este ‘desastre deportivo’, solo por su condición de fanático Albiceleste y la espalda que se ganó con los pergaminos cosechados. Con una magra campaña como esta que está viviendo Racing, cualquier otro DT sería apuntado pero, en esta ocasión, bien vale señalar que Gustavo es Racing y por ello que todavía no lo rozan las balas

Y el otro, sin dudas, es el presidente Diego Milito, quien no generó un buen mercado de pases y también fue políticamente ‘cómplice’ de la salida del futbolista Maxi Salas a River. El Príncipe, desde su condición de ídolo de muchos de los fanáticos racinguistas, acumula errores en el inicio de su gestión y el armado del plantel (con abundancia de delanteros y de marcadores centrales, pero con escasez en otros lugares de la cancha) era su obligación. Es por ello que en el Mundo Racing se replican voces de quienes se sienten engañados por el compromiso preelectoral del “salto de calidad” que había prometido Milito y que, por el momento, no se ve ni se percibe. 

 

Pese a este escenario que ya no tiene vuelta atrás hasta el receso de verano, hay que afirmar que Racing juega mal. Sus jugadores están muy bajos y el momento del laureado arquero Gabriel Arias basta como ejemplo. Con escaso vuelo futbolístico, sin la presión alta que caracterizaba a los representativos de Costas, sin contracción a disputar la segunda pelota, sin  futbolistasque se anime a romper la monotonía o a intentar gambetear a un rival en el uno contra uno, la Academia se ha vuelto un conjunto previsible y chato que solo se presta la pelota entre sus tres marcadores centrales. De ser aquel equipo que avasallaba a sus rivales -incluso en el primer semestre de 2025- pasó a ser un conjunto de voluntades anodino. Y encima, desde el banco de suplentes, no aportan brios revolucionarios. Al contrario, Costas luce aturdido y sobrepasado, y solo genera confusión y más desorden, sobre todo desde que tomó esa decisión de acumular delanteros en los últimos metros, determinación que todavía no le otorgo réditos y con la que contribuye a favorecer los esquemas conservadores que generalmente presentan sus rivales. 

Con un esquema táctico que sale de memoria, los entrenadores que enfrentan a Racing le descubrieron sus falencias y dejan expuesto constantemente al DT Albiceleste. La mayoría de ellos adopta la idea de abroquelarse en su campo y apostar al contragolpe. sobre todo para explotar las espaldas de sus marcadores laterales (Martirena y Gaby Rojas), que van para adelante de una manera, pero a la hora del retroceso dejan muchos espacios. Además, lo lastiman constantemente con la pelota parada (ya sufrió seis tantos) o con los envíos cruzados, sobre todo de izquierda a derecha. Con estas cosas muy al descubierto, Racing se ha vuelto falible y si Costas no pega un volantazo futbolístico de magnitud, infundirle a los protagonistas el amor por los colores no le será suficiente. 

 

LOS CLÁSICOS QUE DEPARARÁN EL FUTURO DE RACING

Lejos del bajón considerable en el certamen local, Racing está instalado en cuartos de final de la Copa Libertadores y de la Copa Argentina. Más allá de estos torneos que se han vuelto vitales para dirimir el futuro, la Academia también deberá prestarle suma atención al Clausura, donde no puede seguir en caída libre porque eso le implica despegarse más de los puestos de clasificación en la tabla anual, clasificatoria a las competiciones sudamericanas de 2026. Y para seguir prendido en todo, a los dirigidos por Gustavo Costas los espera un septiembre ajetreado, de mucho clásico y de cruces picantes. 

Con la obligación de ganar, el viernes por la tarde recibirá a San Lorenzo por el Interzonal del Clausura. Cuatro días más tarde y también a las 19, viajará a Liniers para inaugurar la instancia de cuartos de final de la Libertadores ante el encumbrado Vélez. Rival con el que, siete días más tarde, se verá las caras en la revancha en Avellaneda. 

 

Pero, en el medio de los duelos con el Fortín, jugará en el Ducó ante Huracán por la Copa de la Liga. Luego de semejante sprint y con el futuro en la Libertadores ya definido a esa instancia (si pasa enfentará al ganador de Flamengo vs. Estudiantes), el domingo 28 de septiembre recibirá en el Presidente Perón a Independiente en un nuevo clásico de Avellaneda, que hasta podría ser crucial para Costas y, en mayor medida, para Julio Vaccari, que hace rato que no gana (siete cotejos) y marcha último en su zona. 

Y como si esto fuera poco, después de semejante seguidilla, Racing deberá afrontar el mano a mano con River por el certamen federal. El clásico más añejo del fútbol argentino que, en esta ocasión, se encuentra teñido por el morbo después de la conflictiva salida del Mencho Salas de la Academia. 

 

 

Esta nota habla de: