La difícil situación que atraviesan las futbolistas de River acusadas de racismo y dónde se encuentran detenidas
Tras todo lo sucedido en el partido con Gremio de la “Ladies Cup”, el resto del plantel Millonario volvió a nuestro país.
Llegaron las fiestas religiosas del mes de Diciembre y las cuatro jugadoras de River acusadas de actos racistas siguen detenidas en Brasil.
Las Millonarias quedaron en esa difícil situación tras un polémico incidente ocurrido durante un partido contra Gremio de Porto Alegre, que derivó en graves acusaciones de racismo, cuestión que aún no pudieron destrabar los abogados de la institución de Núñez.
Se trata de las futbolistas Candela Díaz, Camila Duarte, Juana Cángaro y Milagros Díaz, quienes permanecen arrestadas desde el último viernes y cuyo pedido de liberación fue rechazado por la Justicia del mencionado país.En ese sentido, la abogada brasileña Thais Sankari le dijo a ‘Globo Sporte’ que las jugadoras “están asustadas por lo sucedido”.
El mismo día del incidente, desde las redes sociales de la Banda publicaron un fuerte comunicado que no ayuda mucho a solucionar el tema: “River Plate manifiesta su más absoluto repudio ante los gestos discriminatorios ocurridos en el encuentro con Gremio por la Brasil Ladies Cup 2024. Comunica que ya está tomando las medidas disciplinarias correspondientes y seguirá trabajando para erradicar este tipo de conductas”, escribieron.
Pese a estas duras y acusatorias palabras, el equipo legal de la institución se encuentra en San Pablo y se mantiene en contacto con las familias de las detenidas, mientras el resto del plantel ya se ha vuelto a Buenos Aires.
Vale mencionar que las cuatro implicadas en esta delicada situación se encuentran detenidas en una cárcel de mujeres de San Pablo, que fue inaugurada en 1942. Por aquel entonces, un grupo de monjas se había hecho cargo del lugar en sus inicios, pero luego de la dictadura que atravesó Brasil (en la década del '70), el lugar se transformó en un centro de detención de presas políticas. Más tarde cambió su nombre y ahora se llama Penitenciaria Femenina de Capital, denominación que adoptó hace cincuenta años aproximadamente.




