El Huevo Rondina explicó los planes de Ferro para 2026
Ferro Carril Oeste sigue en la Primera Nacional, aunque Sergio Rondina sabe que hay mucho trabajo por hacer tras una campaña que quedó cortar para la planificación que había.
El último día de junio fue elegido para una doble función: sacar a Ferro de una incómoda situación, ya que el descenso apremiaba y meterlo en el Reducido para así intentar cortar las tristes bodas de plata en el fútbol del ascenso. Para todo entrenador, ser convocado en un momento angustiante para ponerse las pilchas de bombero, no es el mejor escenario. Sergio Rondina, de experiencia súper comprobada, con grandes campañas y saltos a categorías superiores, entre ellas a Primera, aceptó el desafío con el sueño de enderezar el barco que Alfredo Grelak no pudo conducir de la manera deseada. Ya metido en territorio verde comprobó que la empresa era compleja y los resultados positivos recién le hicieron un guiño en tiempo de descuento, cuando la desesperación gobernaba Caballito y las calculadoras pintaban la escena. El 28 de setiembre, victoria sobre Los Andes en Lomas mediante, pudo sostenerlo en un lugar que históricamente no le corresponde pero al menos evitó la afrenta de verlo hundirse a la tercera categoría de nuestro fútbol. Los ecos del soberano susto tardaron en acallarse y ahora, sabiendo que arrancará de cero, el Huevo trabaja con una única finalidad: armar un Oeste que sea competitivo, que le devuelva la ilusión a su sufrida gente y que intente pegar el postergado pero obligado retorno a primera. En diálogo con Crónica del Ascenso, el DT repasó su primera etapa dura y se esperanzó con que 2026 sea el año de la recuperación futbolística cuyo primer paso sería el retorno a la elite, la que supo tenerlo con frecuencia hasta el comienzo del nuevo siglo.
-Ya más tranquilo, varias semanas después de superado un momento difícil para el club, ¿qué conclusiones hace?
-Es muy difícil pelear el descenso en un club tan grande, con tanta historia en el fútbol argentino; donde de antemano se armó o se pensó que estaba para pelear otras cosas y la realidad te hace vivir otras. Entonces se hace muy cuesta arriba para todos: para el jugador, para el entrenador, para el dirigente y así entra a tallar el nerviosismo de la gente. Habrá que tratar de rearmarnos, de no apurarnos y hacer que Ferro sea protagonista del torneo del año que viene.
-¿Al ser convocado pensó que sería tan complicado?
-No, sinceramente cuando me llamó la dirigencia, el objetivo era ingresar al Reducido, esa es la realidad. Entendíamos que había plantel para hacerlo pero el momento y los resultados nos llevaron a vivir lo que nos tocó. Pero mentiría si te dijera que la ambición al llegar no era pelear el segundo ascenso
-¿En algún momento sintió que la mano estaba brava?
-La verdad que sí, especialmente después del partido con San Miguel. Quedamos muy cerquita del descenso y teníamos dos partidos seguidos como visitante,empezando con una final frente a Almagro. Un resultado negativo nos hubiera condicionado mucho y seguramente ese fue el peor momento porque la gente mostró su disconformismo después de ese partido. La presión que tuvimos toda la semana siguiente fue dura, pero hablamos mucho con los chicos. Por suerte después las cosas terminaron saliendo bien.
-¿A qué cosas apela un entrenador cuando se atraviesa esta situación?
-Según lo que uno ve del equipo, en el día a día, las caras. Muchas veces apelás a sacarle presión, a que estén tranquilos; otras veces hay algún grito o reto para despertarlos o hacerles saber la realidad del club en el que están, de lo que significa esta camiseta para el fútbol argentino. Ahí, en esos momentos buscás todo y a tratar de sobrellevarlo de la mejor manera. Pero básicamente a intentar, en el día a día, sacarlos de esa presión que los chicos venían sintiendo diariamente.
-El fútbol es dinámico y entregó un momento extraño en el que le tocó enfrentar a Quilmes, equipo que armó usted y que tuvo en el banco a Alfredo Grelak, quien fue precisamente el que conformó el Ferro que heredó...
-La sensación fue rara, obviamente. Pero también reconfortante por el gesto que han tenido los jugadores al venir a saludarnos, con mucha gente con la que durante casi un año hemos trabajado en el día a día; no solamente los chicos sino también todo lo que rodeaba al club, mas allá de que ya había habido un cambio de dirigencia. Son partidos que a uno le cuesta dirigir o expresarse. Por lo menos yo lo viví de esa manera porque me han tratado muy bien el tiempo que estuve y he conocido una institución muy linda.
-El equipo bajó en 2000 y nunca más volvió a Primera, ¿se puso a pensar que hace Ferro en el fútbol del ascenso?
-No, la verdad que no me puse a pensar en eso. Si analizo que tiene todo para estar en Primera División y seguramente como vivimos, cada jugador que llamemos y que sea parte del proyecto nuevo, tiene que venir con esa ilusión de devolverlo a la máxima categoría y ser parte de la historia. Desde ese lado tendremos que convencer a los jugadores y hacer un grupo unido y fuerte para ir por ese objetivo.
-¿Ya se trabaja pensando que el año próximo es obligación devolverlo a Primera?
-Por supuesto. Cuando uno llega a Ferro sabe que el objetivo es devolverlo a Primera. Obviamente desde que terminó la campaña uno se puso a trabajar en el rearmado del plantel, definiendo a los que van a seguir, los que no, en opciones de jugadores. Falta mucho, no hay que volverse locos ni traer por traer. Ferro es un club que históricamente le ha dado espacio a sus inferiores. Por eso vamos a trabajar también con chicos que están en el plantel y son buenos proyectos para ver quienes se pueden quedar en Primera y ser opciones viables para pelear un lugar y ser parte del mismo.
-¿Qué debe tener el equipo para creer que puede aspirar a ese objetivo?
-De todo. Experiencia, juventud, sentido de pertenencia, compañerismo, solidaridad, hambre, buscar la gloria. De todo tiene que tener el equipo para lograr estos objetivos tan grandes. Habrá que armar un gran grupo y que todos tiren para el mismo lado. Eso será fundamental.
-Tanto el técnico como el plantel que logren el retorno a la A entrarán en la historia del club. ¿Se puso a pensar en lo lindo que sería eso?
-Más que pensarlo, lo soñé. Esas cosas las sueño. Y los sueños están para cumplirse. Ojalá podamos lograrlo, ser parte de esta rica historia que tiene el club.
-¿Por qué es tan difícil dirigir en el fútbol argentino?
-Es difícil porque somos competitivos, porque no nos gusta perder a nada. Siempre buscamos mejorar a los equipos y a veces no salen partidos tan lindos para la vista del espectador pero sí desde lo táctico. Entonces al no haber proyectos no se arriesga tanto. Es un futbol muy competitivo, difícil pero no pasa sólo en la Primera Nacional: ocurre también en Primera, en la B Metropolitana. Todas las categorías son difíciles para dirigir por la complejidad que tiene cada una, por la capacidad de los técnicos, por la competitividad de los jugadores y tantas cosas más. En definitiva, es un fútbol hermoso pero difícil a la vez.




