Juan Carlos Olave y el recuerdo del penal atajado a Mariano Pavone en el día en que River se fue a la B
En el Pirata es ídolo, con casi 400 partidos disputados y un hecho histórico, como el ascenso del equipo generando el descenso de River, con un penal atajado. Familiar del Potro Rodrigo, usó un buzo con su imagen que todos querían tener
Juan Carlos Olave cuenta con una gran trayectoria en el fútbol, aunque sin dudas hay un hecho que lo marcó para siempre: con su querido Belgrano fue el arquero el día del ascenso en 2011, que determinó el descenso de River, atajándole un penal a Mariano Pavone en el Monumental. Nació en Córdoba, el 21 de febrero de 1976, y recientemente cumplió 49 años.
Estuvo en más de 500 partidos como profesional, con un notable itinerario en numerosas entidades del fútbol argentino, constituyéndose en un emblema del club Pirata.
A los 8 años arribó al Club Atlético Las Palmas, en compañía de su abuelo Federico Griguol, inició su campaña de volante por derecha, hasta que un día por sugerencia de quien lo cotejó en aquellos tiempos, fue al arco, se sintió tan cómodo que nunca más lo dejó.
Realizó unas prueba en Estudiantes y Gimnasia La Plata, recibió un llamado de Belgrano, estuvo un año en Instituto, donde no jugó, y se incorporó a Bolívar de La Paz, siendo el tercer arquero del equipo detrás del camerunés N'kono y Darío Rojas. Como N’Kono se fue, Olave quedó como arquero suplente, debutando en la Libertadores en la victoria de 1 a 0 contra Peñarol, en Uruguay, jugando los últimos 15 minutos por el lesionado titular. Luego regresó, estuvo cerca de fichar para Argentinos Juniors, y retornó a Las Palmas, en la Liga Cordobesa, en ese momento decidió abandonar la profesión provisionalmente.
“Vendía diarios con mi viejo, me levantaba a las seis de la mañana, me bajaba del auto y le decía que me buscara unas cuadras más adelante. Hacía las entregas corriendo, llegaba ahogado al auto. Siempre fui perseverante”, contó.
El 19 de agosto de 2001 es una fecha inolvidable para él. Debutó en Belgrano, en la Bombonera con triunfo 3-1, en el primero de los 382 partidos allí. Sus muy buenos rendimientos generaron el interés de otros clubes y fue a Gimnasia la Plata, donde también se destacó en una primera etapa, para seguir en Murcia de España y pasar a integrar el plantel de River, sin tener partidos en 2006.
“Me quiso comprar Boca, porque se estaba por ir el Pato Abbondanzieri, pero no hubo acuerdo económico entre los clubes. Cuando apareció lo de River me planté de manera terminante y fui a préstamo. Tuve muchos problemas familiares que no iba a poder manejar a la distancia, en River estaba Germán Lux y el suplente era Juan Pablo Carrizo”, contó.
Regresó a Gimnasia y en 2006 el equipo recibió una paliza histórica en el clásico que Estudiantes le ganó 7-0. “Sentíamos vergüenza. Son cosas que suelen pasar en el fútbol y después viene el pisoteo, te denigran, parece que no servís más para nada. Ese partido marcó mi carrera para bien y para mal. Para mal porque fue una espina que no pude sacarme con Gimnasia nunca más. Me entrené, me puse a disposición y me fui de Gimnasia jugando”, admitió de ese momento.
La gloria
En 2007 volvió a Belgrano, estuvo hasta 2016 y vivió grandes momentos, tal vez el más importante del club. En 2008 había jugado la Promoción ante Racing sin lograr el ascenso, y en 2011 ante River, la gloria…
Ante más de 60.000 personas, el 26 de junio de 2011, en el Estadio Monumental, fue clave para que Belgrano sea de Primera y condenara a River, con el “ruido” que eso generó. “Fue un momento único. Sentíamos que lo podíamos lograr y empezamos a observar las cosas más positivas que ellos nunca había jugado bajo esa situación y nosotros sí. No nos dábamos cuenta de lo que estábamos viviendo. Festejamos el ascenso, por supuesto, pero no entendíamos la dimensión y la repercusión que iba a tener todo esto”, señaló Juan Carlos, quien del penal atajado a Pavone, que podría haber sido el 2-1 para River, que así quedaría a un gol, dijo: “lo tomé con tranquilidad. Entendí que tenía que mantener la calma para no desenfocarme porque si nos hacían un gol la íbamos a pasar bravo. Era una jugada clave y debía responder. Gracias a Dios sucedió de esa manera”.
El “agradecimiento”
“Siempre que me cruzo con hinchas de Boca, me saludan y me dicen ‘gracias’, pero a mí no me gusta, yo prefiero que me agradezca el hincha de Belgrano. Y ni siquiera eso, porque nosotros hicimos lo que teníamos que hacer”, admitió sobre lo que generó con sus atajadas y con el plantel Pirata.
En Belgrano es ídolo absoluto y bien merecido lo tiene. Tras su despedida del club, ovacionado por más de 50.000 hinchas, jugó en Las Palmas, de la Liga Cordobesa y se sacó los guantes para siempre. Volvió a Belgrano como Director Deportivo, y tuvo sus experiencias como DT, en Las Palmas y en Racing de Córdoba.
7 EQUIPOS
Lo tuvieron en sus filas: Las Palmas de Córdoba (2 ciclos), Belgrano (3 ciclos), Instituto, Bolívar, Gimnasia La Plata (2 ciclos), Murcia de España y River
509 PARTIDOS
Son los que atajó, de los cuales 382 fueron en Belgrano
PREMIO “UBALDO FILLOL”
Lo recibió en 2013 y se entregaba al arquero que menos goles recibía
El Potro Rodrigo, en el buzo
Rodrigo sigue siendo un ídolo popular, no solo en Córdoba sino en toda la Argentina. Juan Carlos Olave es familiar y se lo describió como “primo”, y hasta usó un buzo con su rostro, como la camiseta de Belgrano en homenaje al “Potro”. De esta manera, “Juanca” cuenta esa historia.
“Mi viejo es primo hermano de la mamá de Rodrigo. Nuestros abuelos eran hermanos. Cuando éramos chicos nos juntábamos más. Después de que falleció, el plantel jugó con esa histórica camiseta con su rostro y había algunas de aquero, pero cuando volví al club Marcelo Pontiroli ya las había cambiado todas el año anterior. Todos querían esa camiseta... Cuando arranqué a jugar al año siguiente, yo era el único que no tenía la imagen de Rodrigo en la camiseta. Un día en la calle Florida vi un buzo blanco con vivos negros que tenía el “no me olviden” en celeste. Lo compré y le pinté con témpera la marca de la indumentaria que teníamos y le hice estampar todas las publicidades. Lo usé por primera vez en un clásico con Talleres y ganamos 1-0. En Gimnasia lo querían mucho a Rodrigo y cuando fui ahí volví a usar ese buzo. Es más, me pedían que lo usara porque era algo novedoso y una identificación para mí. En el Murcia de España mucho no entendían, unas veces lo usé y otras no”, reveló.




