¡UNA MÁQUINA!

River se lució en la Copa Libertadores y goleó a Sporting Cristal con diez jugadores

River dio una gran muestra de carácter y goleó en el Estadio Más Monumental a Sporting Cristal.

Un día después de que su clásico rival mostrara que tiene su Barco, nuevito y listo para zarpar por las aguas de América, River recordó que cuenta con el suyo, también joven pero con mayor rodaje.

De la mano de un notable Esequiel Barco, autor de dos goles, el Millonario se impuso por 4 a 2 sobre Sporting Cristal para navegar con más tranquilidad en el Grupo D de la Copa Libertadores tras el debut con caída en la altura de La Paz.

 

El equipo de Demichelis, demostró que es demasiado contundente aunque dejó una pequeña alarma dada su fragilidad cuando lo apuraron. Aunque con lo que demostró en ofensiva, le alcanza y sobra para soñar con cosas importantes.

A River le plantearon una prueba de carácter, pues a los 7 minutos se encontró inesperadamente en desventaja. En una pelota parada, el visitante sorprendió con un cabezazo solitario de Ignacio que dejó sin reacción a Armani.

Y vaya si la aprobó, ya que la afrontó con calma, sin desesperarse. Convencido de su jerarquía, fue con todo y luego de que Nacho Fernández obligara a lucirse a Solís, llegó la igualdad a los 18: Enzo Díaz llegó al fondo por la izquierda, mandó el centro al punto penal, donde Nicolás De la Cruz conectó con cabezazo junto al poste izquierdo del estático arquero visitante.


El dominio de River se transformó en asedio. Rondón conectó un tiro libre de Nacho Fernández y el palo salvó a los peruanos. Enseguida Solís le sacó un derechazo cruzado a Beltrán y después Chávez le sacó el gol al citado delantero cuando se aprestaba a empujarla casi abajo del arco.


Hasta que a los 36, Barco armó una jugada en el área por la izquierda, giró y sacó un remate bajo que se metió junto al primer palo para poner arriba al Millonario. Una nueva prueba que le puso el encuentro a River fue la de jugar en inferioridad numérica, pues en una escapada, Corozo fue derribado por Enzo Díaz, quien vio la roja por último recurso. Encima Corozo clavó el tiro libre en el ángulo e igualó el encuentro. 


A pesar de tener un hombre menos, River tomó la iniciativa en el complemento. Y en la primera llegada a fondo, Barco recogió un rechazo de Ignacio ante disparo de Beltrán y convirtió con fuerte derechazo que se metió arriba tras desviarse en un defensor.

Cuando River llega no perdona. Y lo ratificó en la siguiente incursión ofensiva: Solari, que ingresó en el entretiempo, se la picó al arquero para convertir el cuarto. A partir de allí las cosas se simplificaron porque más allá de estar diez contra once, el también líder del torneo argentino manejó a gusto y placer el trámite ante un adversario que, respetando la escuela peruana, mostró un buen trato de balón pero sin demasiada profundidad.

Entonces, la victoria del dueño de casa no corrió riesgos. Incluso, Demichelis pudo darse el gusto de meter algunos cambios en el tramo final para guardar a los hombres que nunca deben faltar para el domingo, cuando vuelva a tener puesto el chip del torneo de entrecasa.

 

River tuvo una actuación soberbia en lo ofensivo, no tanto atrás. Demostró que del medio hacia adelante tiene un poder impresionante. Y con Barco encendido, duplica su ilusión; demás de advertirle a Boca, que venía de mostrarle al continente que tiene el suyo, que el superclásico, sea local o internacional, tendrá algo extra: una batalla naval.

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