El Bicho y su primera estrella con un fútbol de alto vuelo
Un día como hoy, hace 40 años, Argentinos lograba el Metro 1984, con un equipazo.
Marcelo Peralta
@marceloperaltam
Un título que trajo varios. La puerta al selecto grupo de campeones del fútbol argentino. El 23 de diciembre de 1984, hace hoy 40 años, Argentinos Juniors se vistió de gala para bordar en su pecho la primera estrella de la institución. El Torneo Metropolitano de 1984.
Para poner en contexto, hacía tres años que Diego Armando Maradona había sido vendido y en esa época, del 76 al 81, el Bicho estaba en boca de todos. La Paternal era el barrio del diamante en formación, desarrollo y plena explosión. También del buen pie, del fútbol vistoso. Elegante.
Con semejante “título”, como el de haber sacado a Diego y “esa escuela”, las expectativas eran grandes, pero sólo apenas se había logrado un segundo puesto cuatro años antes.
Pero, como bien dicen... el fútbol da revancha y un día se alinearon los planetas. El eje de la constelación, Roberto Saporiti. Siguiendo los lineamientos del fallecido Ángel Labruna, el director técnico supo plasmar su idea y poner en cancha la mejor formación posible.
Así, partido a partido, salían de memoria: Enrique Vidallé; Carmelo Villalba, José Luis Pavoni, Jorge Olguín y Adrián Domenech; Emilio Commisso, Sergio Batista y Hernán Videla; Pepe Castro, Pedro Pasculli y Carlos Ereros. Pero también era común que ingresaran Miguel Ángel Lemme, Carlos Olarán, Jorge Pellegrini, Renato Corsi, Armando Dely Valdez, y hasta estaba un joven Claudio “Bichi” Borghi que poco jugó, pero supo ser comparado con el mismísimo Diego.
Estos muchachos metieron 69 goles en 36 partidos. Todo era pelota al piso, toques, paredes y el arco entre ceja y ceja. No había otro objetivo. En total lograron 51 puntos, tras conseguir 20 victorias y 11 empates. Sí, sólo cayeron 5 veces en aquel certamen.
Como no podía ser de otra manera, el goleador del equipo fue Pedro Pasculli, con 21 tantos, quien quedó segundo en la tabla general de máximos artilleros del campeonato.
Más allá de estas estadísticas, la cosa no fue fácil y los Bichitos debieron esperar hasta la última fecha para su consagración. El resultado fue 1-0 frente a Temperley, mientras que Ferro, con el que igualaba el primer puesto al término de la penúltima jornada, empató 1-1 con Estudiantes de La Plata.
Así, en la tarde que selló su destino de campeón en el estadio de Ferro, Jorge Olguín fue quien convirtió el gol que aún hoy se grita y recuerda en estas líneas. Vaya vigencia la de Metro 84, y aquellos maestros que llenaron con su magia cada encuentro. Desde entonces, héroes.
Más allá de la alegría, la celebración y lo positivo, hay que mencionar que el partido final fue interrumpido por la invasión de fanáticos y una posterior batalla campal. Pero hoy, esto siendo una anécdota, los festejos no fueron empañados. El barrio no durmió. Una nueva generación comenzaba.
Como su apodo lo indica, “El Semillero del Mundo” logró el torneo con una fusión de pibes del club, de excelente categoría, y también con jugadores experimentados que se complementaron, dentro y fuera del campo de juego, a la perfección. Iluminado por esta estrella, el Bicho clasificó a la Copa Libertadores 85, título que también obtuvo, pero eso ya es otra historia, sin embargo el del 84 fue sin duda el portal a una vitrina que pocos clubes tienen, y cada tanto se renueva.




