El tremendo nocaut de Touba Niang: el mantero senegalés pero nacionalizado argentino que destrozó a Bazooka Chávez y revoluciona al boxeo nacional
Es senegalés pero se nacionalizó argentino. Su apodo despierta temor y lo describe a la perfección. Es hincha de Boca y mientras se hace camino en el boxeo, trabaja como mantero en Quilmes.
Touba Niang, el boxeador senegalés pero nacionalizado argentino, cerró el año de manera brillante. Es que la Mamba Negra protagonizó una actuación demoledora en la Federación Argentina de Boxeo y derrotó por nocaut técnico a Agustín Bazooka Chávez.
Niang dominó el combate desde el inicio, repartió golpes con autoridad y precisión y en el cuarto round (sobre ocho asaltos previstos) mandó a Chávez a la lona y se quedó con el triunfo en la categoría súperwelter, con lo cual estiró su récord a ocho victorias en ocho presentaciones.
Con este triunfo, Touba Niang terminó el año invicto y dejó como saldo una imagen contundente arriba del ring, sobre todo cuando gestó el fin de la pelea con una andanada de golpes tremendos que le habrían provocado lesiones a su oponente.
Desde lejos, su familia en Senegal, de la que forman parte sus 33 hermanos, lo acompaña y lo alienta en cada pelea, pendiente de sus logros. “De parte de mi mamá somos ocho. Allá un hombre puede tener hasta cuatro esposas, y él las tuvo. Así que entre todos somos 33 hermanos”, contó con una sonrisa tímida.
Creció entre el colegio, las tareas del campo, el cuidado de vacas y la siembra, pero siempre sosteniendo un sueño inquieto: salir de su tierra para buscar una vida mejor. Y ese sueño lo llevó a iniciar una travesía que hoy recuerda como dura, aunque a veces le arranca una sonrisa. Con apenas 15 años, dejó Senegal rumbo a la Argentina, alentado por un vecino y por uno de sus hermanos, Abdul, radicado en el país desde 2011.
Con mil pesos en el bolsillo, se fue a Once, compró lentes y se instaló en Quilmes. Anotaba en un papel frases básicas para responderle a sus clientes y así comenzó a sostenerse en nuestro país. Entre entrenamiento y guantes, Touba se ganaba el pan como mantero en la peatonal de Quilmes, vendiendo también zapatillas, jeans y camperas. “En la calle aprendí español, me hice amigos y conocí a gente que me ayudó mucho”, recordó.
Su apodo, “Mamba Negra”, mezcla sus raíces y su carácter. Se trata de una serpiente africana temida por su veneno letal. “Me gustó el nombre, y además mi papá me puso un nombre que significa algo parecido. La mamba es rápida, letal y yo quiero ser así en el ring”, explicó con orgullo.
A todo esto, Touba es hincha de Boca: “Mi vecino me regaló la camiseta, y para ver un partido tenía que ir a su casa porque allá casi no había TV. Así conocí el club y me hice hincha”, contó.




