EN LA DUDA

Fue campeón de la Copa Davis en 2016 y top 100 en el ranking ATP, pero analiza retirarse del tenis en el Challenger de Rosario

Luego de jugar en el Challenger de Buenos Aires y abandonar en el segundo set, el tenista en cuestión se presentará en Rosario, donde se probará y analizará si colgará la raqueta. 

“Hoy no me aguantó, uno se da cuenta lo que requiere el deporte cuando empieza a jugar partidos, la verdad es que pensé que por ahí estaba listo, pero la intensidad del partido no me lo permitió”, contó, hace un tiempo, el protagonista de esta historia, en una entrevista con la AAT, y agregó que “como era en casa y justo se me iba el ranking protegido vine, quizás era un poco pronto para lo que venía entrenando, la idea era jugar uno o dos partidos pensando en Rosario para agarrar un poco de ritmo”, reconoció.

El que habla acerca de cómo se dio cuenta que estaba muy cerca del retiro del tenis es Renzo Olivo, uno de los integrantes del equipo argentino de Copa Davis que alzó la ansiada Ensaladera de Plata, allá por 2016, y que por estas horas estaría a un tris de decirle fin a su carrera profesional. 

 

“Tenía ganas de jugar ya que hace muchos meses que estoy inactivo”, contó para ese entonces y en relación a un intento frustrado por retomar su carrera en el ATP Challenger TCA en la ciudad del Obelisco, de donde se fue eliminado y con una sensación de vacío cuando cayó ante Pedro Sakamoto por 6-4, 1-0 y abandono tras un espasmo lumbar. Para ese entonces, Renzo se había alejado seis meses de los courts y creyó que estaba en condiciones de volver, pero el tenis y el cuerpo le pasaron su factura. 

Para aquel entonces, en julio del 2025, Renzo había anunciado que se iba a tomar un respiro. “Yo me enamoré del tenis y no de la vida del tenis”, apuntó el hijo de Antonio y Miriam y oriundo de Rosario. De donde debió alejarse cuando muy chico porque los golpes fluían y el futuro asomaba prometedor: “A los 12 me fui a Francia solo por cuatro años y fue durísimo, desarraigarme a esa edad me costó mucho y como que después quería estar tiempo en casa del que no estuve cuando era chico”. A esa edad y mientras compartía camada con el Peque Schwartzman, Andrea Collarini o Facundo Argüello, Renzo ya era número 1 del país en single y dobles.

En su carrera, sumó tres títulos Challengers (Santos y Buenos Aires 2016; San Benedetto 2019) y alcanzó el puesto 78° del ranking ATP en el 2017. Además, fue parte importante del equipo capitaneado por Daniel Orsanic en la primera consagración Albiceleste en el Mundial del tenis.  

 

“Fue uno de los momentos más importantes de mi carrera, en el momento uno no lo disfruta mucho pero hoy mirándolo para atrás me cae la ficha, y pienso en ese viaje y le doy ese valor. Cuando me llamaron para jugar lo primero que dije fue si, no me importó nada y como argentino es sumamente especial, es el logro máximo para nosotros que somos tan pasionales. Yo fui parte del inicio, me siento parte porque fui perte del equipo, me hubiese gustado aportar un poco más”, supo relatar respecto al logro de la, hasta ese momento, esquiva Ensaladera. 

Aquel 2016 vino aparejado, además, con grandes resultados: segunda ronda de Australia, desde la qualy; cuartos de final de Quito; semifinales de Hamburgo y dos challengers. Con esa cosecha, al año siguiente alcanzó su mejor ranking y una victoria más que resonante al francés Jo-Wilfried Tsonga, por entonces 11° del mundo, nada menos que en el Philippe Chatrier, en Roland Garros.

 

Sin embargo, también en 2017 cayó al puesto 144° y en el 2018 estuvo por debajo del 500°. “Llegó un momento en el que no sabía cómo seguir. Estuve unas semanas apartado del tenis porque tenía una frustración muy grande. Me preparaba para un torneo y cuando estaba por jugar, me pasaba algo”, contó sin entrar en muchos detalles. 

“No voy a soltar el tenis. Estoy con fuego para seguir”, había dicho y en 2019 se movió fuerte dentro del circuito de torneos Challenger, hasta que al siguiente año tomó coraje y retornó al circuito ATP: primero fue en Córdoba, luego llegó a semifinales en Santiago de Chile e intentó en Roland Garros, donde superó dos partidos de qualy.

En los años siguientes alcanzó finales de Challengers en Ostrava (2021) y San Luis Potosí (2022); semis en Del Tronto, Salvador de Bahía y Concepción (2022), Lima y Piracicaba (2023), Temuco y Santa Cruz (2024) y hasta se metió en el cuadro principal de Indian Wells. Pero llegó el 2025 y tras caer en tres primeras rondas consecutivas, anunció el parate. “Hemos tenido lindos momentos y me dejaste cosas muy lindas, pero sería muy hipócrita decir que fueron más los lindos que los feos”, escribió sobre deporte que amaba, por ese entonces.

Después de ello y para evitar viajar, jugó en Buenos Aires y lo hará en el Challenger de Rosario. "Como que tenés esas ganas de competir, el día a día se me hace difícil, saber que me tengo que romper el traste entrenando hoy en día se me hace muy difícil, y viajar tambien. Tengo ganas de competir pero no del esfuerzo que requiere, no estoy dispuesto hoy en día mentalmente a negociarlo”, sostuvo hace pocos días y a dos meses de cumplir 34 años. 

"Yo de chico jugaba al tenis porque me gustaba y venía de una familia cero tenis, no sabÍa con lo que me iba a encontrar, no sabía que se viajaba tanto. Yo era un apasionado del tenis y cuando empecé a viajar dije ‘uy, yo no elegí esto’. Te va pasando, es duro el trajín”, admite.

Tras seis meses de parate, Olivo reconoce que su vida cambió: “El hecho de haber estado estable era algo que estaba buscando, se me fue el stress de los viajes, de entrenar, de organizar, nunca lo había vivido y fueron cinco meses desestresado y me volvió el stress ahora cuando vine a jugar acá. Lo había perdido y dije ‘uy no sé si quiero este stress de nuevo’. Jugaremos Rosario y después veremos qué pasa”. En cuestión de días, veremos que decidirá su cabeza. El tenis está, solo resta saber por dónde anda la faz mental, tan preponderante para un deporte en el que uno pelea, constantemente, contra sus propios fantasmas. 

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