Juan Minujin, un marido puesto a prueba en Matrimillas, por Netflix
PERSONAJE DE LA SEMANA. En esta comedia romántica, Minujin interpreta a Fede, un hombre cuyo matrimonio con Belén (Luisana Lopilato) está en un momento muy difícil.
@AnaliaCab
Casi por regla, las películas románticas concluyen con el casamiento o al menos la consolidación de un noviazgo entre los protagonistas luego de atravesar obstáculos, dudas y todo tipo problemas. Pero muy pocas historias nos hablan de lo que pasa después, los efectos de la poco glamorosa rutina que va desgastando el humor y suele erosionar a muchas parejas.
En esa línea, "Matrimillas" se encarga de indagar, en clave de comedia liviana, qué nos pasa con el amor cuando el día a día quita tiempo y energía para el romance. Peor aún, cuando el tiempo nos va demostrando que ese ser perfecto no lo es tanto, y los defectos propios y ajenos se meten por la ventana de la habitación matrimonial.
Esta película protagonizada por Juan Minujín y Luisana Lopilato, dirigida por Sebastián de Caro, se estrena en Netflix y comienza "años después" que Fede y Belén se conocieran en un accidente de tránsito. La escena apenas muestra ese momento y no se demora en contarnos cómo surge el amor: el salto en el tiempo nos ubica en una instancia en que está todo bastante complicado.
Fede (Juan Minujín) es odontólogo y lleva una vida bastante cómoda. Trabaja en el consultorio de su mamá, y acostumbra a juntarse con sus amigos a cocinar, ya que son chefs amateurs.
Pero Belén (Luisana Lopilato) ya muestra signos del cansancio cotidiano: desorden y falta de limpieza en la casa, olvido de compromisos relacionados con los hijos de ambos por parte de su marido, y demás situaciones que la llevan a una crisis.
Cuando parecen haber agotado todas las instancias para poder resolver sus problemas de pareja deciden aceptar el consejo de unos amigos y utilizar una aplicación muy sofisticada que les suma o resta puntos de acuerdo al mérito que vayan haciendo el uno con el otro.
Esas "matrimillas" son un sistema informal de puntos simbólico que les permite acceder a determinados beneficios personales.
Cada acción individual puede sumar o restar y según la contabilización se determina si cada persona tiene los puntos adecuados para realizar la actividad que desea. Una suerte de analogía de los programas de viajero frecuente que ofrecen las aerolíneas comerciales.
De esta manera, un miembro de la pareja hace una concesión o un gesto y a cambio obtiene puntos que podrá utilizar para hacer algo de su propio interés.
Este sistema de intercambios, acuerdos y retribuciones mutuas puede ser explícito o implícito, es decir, acordado abiertamente por la pareja o darse de manera natural.
En un principio, todo parece funcionar perfectamente, pero la obsesión por acumular puntos y ganar independencia, hará que sus vidas terminen completamente fuera de control. ¿Es amor o es guerra? Los límites entre ambos se vuelven difusos, y tanto Fede como Belén deberán priorizar lo realmente valioso.
A.C



