Las mil y una caras de Luciana Salazar
TE LO DIGO YO El periodista de espectáculos reflexionó sobre el año de la mediática ya que, hizo de todo y todos hablaron de ella. Los detalles, en la nota.
@Luisventurasoy
Aunque cueste identificarla dentro de ese dorado envase de chica de tapa, mujer imposible y figura definitivamente popular, hay que ser realistas y asumir que Luciana Salazar se ha convertido en una mujer que maniobra y funciona como si fuese un tractor. Ella pone primera y avanza sin titubear y aplastando los obstáculos como si fuera una gran máquina de alcanzar objetivos que no necesita mirar a los costados ni preocuparse de los que le ponen piedras en el camino.
Hace pocos días, Luli fue al Hipódromo de San Isidro a propósito de la entrega de premios Martín Fierro Digitales, para los que estaban nominadas ella y también su pequeña hija, Matilda, en distintos rubros. En su categoría, Luciana perdió la estatuilla a manos de Lizy Tagliani, pero, lejos de incomodarse y con su mejor sonrisa, esperó el rubro infantil de su heredera y, cuando la menor se consagró con el premio, con gran orgullo subió al escenario y recibió el galardón logrado por su niña, celebrándolo y participando de todas las tomas gráficas y todos los flashes.
Nunca una queja, siempre buena actitud, como ahora, que se la propone tanto para que encabece una agencia de asesoramiento político como un programa de actualidad política de cable, donde contaría con un numeroso grupo de colaboradores que la acompañará con la misma energía que Salazar les pone a sus cosas.
Tras aquellas aguerridas polémicas con su archienemiga -hoy diputada provincial- Amalia Granata, la publicación de fotografías sacadas en un barrio privado junto con Martín Redrado y su hija Matilda que levantaron miles y miles de comentarios de todo tipo, y luego de su vaivén televisivo y mediático, que fue de la animación de ciclo de chimentos a las observaciones políticas más reveladoras en cuanto a hechos nacionales que confirmaron sus anticipos, como si fuera la gran estratega económica y política de los argentinos, Luciana no deja de ocupar espacios y titulares a cada uno de sus movimientos públicos, le guste a quien le guste.
Entre el efervescente festejo del cumpleaños de Matilda y las constantes negaciones a pensar que sigue con Redrado, rumores potentes insisten con que es la novia silenciosa de poderoso líder político que sería quien la proyecta como gran estandarte nacional. El tema es que, a la hora de elegir el rostro de Luciana Salazar, la realidad es que ella es como un tractor que usa poco el freno, avanza y avanza con ánimos definitivamente conquistadores y, más allá de todo lo que aparece en su horizonte inmediato, la realidad es que va por más y que el objetivo final es un importante espacio en la pantalla de la realidad nacional. Una mujer de coraje y belleza nos viene ganando el camino y será muy difícil detenerla. Te lo digo yo.



