Gabriela Acher: "Esta época es mejor para ser una niña que la mía porque los padres tienen más respeto por los chicos"
RECUERDOS QUE NO VOY A BORRAR. "Mi profesión no surgió en la infancia, fue algo que apareció a partir de mi adolescencia, cuando empecé a darme cuenta que la risa era tan importante en mi vida y en la de los demás”, cuenta la actriz a DiarioShow.com.
"Telecataplúm", del otro lado del Río de la Plata y luego también en esta orilla. Ricardo Espalter, Enrique Almada, Berugo Carámbula, Andrés Redondo, Julio Frade, Antonio Gasalla, Tato Bores, Alberto Olmedo, Jorge Porcel... Cine, televisión o teatro. Formando parte de un elenco de estrellas o con los unipersonales que ella misma escribe. El humor como la base de todo.
Siempre, o casi siempre, hubo mucho humor en la vida de Gabriela Acher, una uruguaya nacida en Montevideo que pasó las últimas seis décadas en Buenos Aires, ciudad que no tardó en cobijarla y en la que este año fue homenajeada por la Legislatura porteña como "Personalidad Destacada de la Cultura".
En medio de un presente ocupado a nivel laboral por "¿Qué hace una chica como yo en una edad como esta?", una obra de su autoría en modo charla TED que la encuentra montando sus últimas funciones en el Teatro Regina después de un recorrido por distintas salas del país, acepta la propuesta de DiarioShow.com y recupera por un rato a la niña que fue.
- ¿La infancia fue el momento en que decidiste seguir tu profesión o surgió de más grande?
- Mi profesión no surgió en la infancia, fue algo que apareció a partir de mi adolescencia, cuando empecé a darme cuenta que la risa era tan importante en mi vida y en la de los demás. Ahí comencé a querer, no solamente divertirme yo, sino también que se diviertan los demás.
- ¿Qué es lo primero que recordás de tu niñez?
- Lo primero que me viene a la mente cuando pienso en ese momento es que cada vez que me enfermaba mi papá me traía unas revistas de "La Pequeña Lulú". Cuando era chica vivía con mi papá y mi mamá, mi hermana y mis dos abuelas.
- ¿Qué te gustaba hacer?
- Disfrutaba mucho cada vez que salía al balcón y recitaba poemas. Mi mamá me contó alguna que otra vez que cuando yo era muy chiquita la gente se paraba en la calle para escucharme. También jugar con una muñeca italiana que tenía. Se llamaba Julia. La adoraba. Era mi juguete preferido.
- ¿Cómo es tu vínculo actual con el barrio y los amigos de la infancia? ¿Vas seguido, seguís viendo a la gente?
La verdad, mi vínculo actual con mis amigos de la infancia no es muy frecuente porque quedaron en Uruguay y yo acá, en Argentina. Además, algunos ya no están. Pero vuelvo cada vez que puedo y veo a toda la gente querida, ya sean parte de mi familia o amigos. Lo que más añoro de aquella etapa es jugar en la rambla.
- ¿Qué crees que fue mejor y qué peor para ser una chica en una y otra época?
- Esta época es mejor para ser una niña que la mía porque veo que los padres de ahora tienen más respeto por los chicos, a veces excesivo. Pero me parece que en este momento es mucho mejor ser una criatura que cuando yo lo era.
- ¿Cuáles serían los tres momentos icónicos de tu niñez?
El primero es en la playa, con mi padre enseñándome a pararme sobre sus hombros y tirarme de ahí al agua para perderle el miedo a nadar, cosa que conseguí. Después, el día que llegó Vicky al barrio, una chiquita que venía de Turquía y que luego se convertiría en mi mejor amiga. Y tercero, la primera vez que fui al teatro, nos llevaron del colegio a ver "Don Gil de las calzas verdes" protagonizada por China Zorrilla. Nunca me voy a olvidar de ese momento de mi niñez.



