@Perez_daro

"La mejor elección”, “A todo o nada”, “Las puertas”, “La tribuna de Guido”, “Hacelo feliz”, el “Especial perros”, “Lo mejor de la familia...” todo eso enumera Guido Kaczka cuando evoca su arduo trabajo de los últimos tiempos. Se lo escucha sereno y equilibrado, aunque la cantidad de labores, como conductor en radio y tv y como productor, pareciera indicar lo contrario.

A dos décadas de los sueños que tenía a sus 20, se amigó con la vida que lleva, repleta de trabajo y encontrando más momentos de calidad que cantidad de momentos con su familia.

Toda una vida en los medios, desde pequeño como actor y luego tirándose de lleno a la conducción, en donde se ganó un gran lugar en la pantalla y las casas de miles de argentinos. Kaczka comenta a DiarioShow.com que aprendió a disfrutar de lo bueno y lo malo de su rutina porque “mi trabajo y responsabilidad se encuentran con mi hobby, ¿de qué me puedo quejar?”.

Guido comenzó en El Trece este año “Bienvenidos a bordo”, nuevo programa en el que el estudio se convierte en un gran aeropuerto para que los participantes se prueben en distintos juegos y sorteen diferentes desafíos.

Entrevista a fondo con el multifácetico.
Entrevista a fondo con el multifacético.

Con varios años dentro del rubro, piensa que, fuera de la originalidad o artística que puedan tener los productos que conduce, todo se trata de una época: “Son ciclos de la tele. En algún momento hubo programas de entretenimiento que funcionan mucho y empiezan a hacer muchos. Después quizás empieza a cambiar y se torna más a la ficción. Creo que tiene que ver más con los ciclos que con alguna razón específica de algo único. Sí es cierto que cuando ven que algo funciona, los canales y las productoras intentan ir para ese lado. Pero las cosas cansan y van cambiando. Uno entiende este mundo de los medios y específicamente de la televisión de esa manera. Y en especial, está esa cosa lúdica que es llamativa, y el hecho de que el programa de entretenimiento hace conocer a la gente. Pasa en una casa, aparecen los afectos, la competencia, las ganas de ganar y los sueños”.

Y analizando un poco más, exclama que “a la hora de empezar el programa, queda la incertidumbre del vivo, que es ahí donde aparece lo mejor. El encuentro con la gente, el contacto. El participante es lo más importante porque es lo más espontáneo y auténtico del programa, por eso cuando empiezan a jugar se pone todo mejor”.

Cambio de piel

Nacido en 1978, el animador entró en el mundo televisivo desde muy temprana edad. Fue a los cinco años, cuando por casualidad vivía cerca del estudio en el que se grababa “Pelito”, y quiso probar, como un juego, de qué se trataba la actuación.

Fue una estrella juvenil gracias a sus participaciones en “Clave de sol”, “Grande Pá” y “Chiquititas”, ya entrando en el mundo de la adultez. Pero el actor comenzó a quedar de lado en el nuevo milenio, cuando entró, como protegido de Gerardo Sofovich, a “Polémica en el bar” y si bien siguió participando de ficciones, en 2005 llegaría su gran oportunidad, como conductor de “El último pasajero”. Allí estuvo por cinco años, y desde ese momento su vida cambió por completo.

Durante varios años expresaba que el actor en él estaba “dormido”, y hoy podría decirse que define su vida a través de sus decisiones irrevocables. “Me siento completo entre lo que hago en radio y televisión y la productora, estoy muy lleno con eso y es a lo que me dedico todo el tiempo. No sé si volvería a actuar, tampoco es algo que lo piense como un deseo. Quizás es porque estoy muy completo y con lo que hago estoy bastante entretenido. No miro muy adelante tampoco. Vas creciendo y aprendés a vivir más en el presente, ya no imaginás tanto hacía el futuro”.

Aunque parezca una elección consciente, Guido aclara que “tiene que ver con que la vida, el laburo me fue sorprendiendo. Cuando lo pienso, he hecho más cosas de las que me imaginaba. Soy ambicioso, pero la verdad, hice mucho más de lo que alguna vez podría haber deseado. Cuando era más chico y trabajaba con otros conductores, me permitía soñar con estar al frente. Pero producirlo o armarlo, o como vivo hoy la profesión, programas que son muy importantes en los canales, todo eso, nunca. Y no tengo idea de por qué sucede, o por qué la gente me siente tan cercano”.

Señor de las 4 décadas

Suele decirse que cuando una persona llega a los 40 años, puede deprimirse por lo que se conoce como “crisis de mediana edad”, que es, palabras más, palabras menos, la reflexión de la madurez ante la pérdida de juventud. Kaczka asegura que si bien existe un momento de conflicto interno, él lo vive de la mejor manera. “Los 40 llevan su crisis, pero en sentido de cambio. Puede ser una etapa en la que te das cuenta que la vida, con sus más y con sus menos, es esta, es la única que tenés. Empezás a tener una perspectiva diferente a la de los 20, cuando tenés sueños, y las cosas son distintas. Por ejemplo, mucha gente suele decir que por el trabajo perdió cosas. A mí me gusta la responsabilidad, y estar ocupado, y también pasar tiempo con mi familia. Pero no soy de la creencia que con el trabajo perdés cosas".

"Creo que todo no se puede. En definitiva vivís un poco con todo. No es la cantidad, tiene más que ver con vivir la vida con mayor calidad. Puede parecer raro el concepto, pero si hacés lo que te gusta, lo disfrutás, hacelo todo lo que puedas, no te lo pierdas porque tu vida depende de que te sientas completo, y si tu trabajo te completa, no lo vas a poder evitar”, continuó.

El conductor junto a su familia.
El conductor junto a su familia.

Guido entiende que la exposición otorga un “status”, al menos a nivel informal. Por eso, admite que “me gustaría que me recuerden por mis buenas intenciones, más allá de los resultados más positivos o negativos. Me interesa eso, la intención de la gente que labura, que trata de hacer las cosas responsablemente y con un sentido consciente”.

La intención antes que el resultado, tiene que ver con el aprendizaje constante, algo que lleva adelante como perspectiva de vida. “Siempre trato de mejorar, escucho los comentarios que me hacen sobre mi trabajo y analizo bastante. Eso lo entendí hace mucho y mucho más fuerte desde que me convertí en padre”, detalla.

Guido se refiere a que “en el mundo de la paternidad me siento nuevo y voy aprendiendo todos los días. Por suerte los que tienen más años en eso de la paternidad te dicen que siempre andás preocupado, pensando en qué es lo mejor que podés hacer para tus hijos. Valoro mucho la familia, la paternidad y la verdad es que le pongo empeño, a la familia la verdad es que hay que hacerla. Como decía la canción de Sui Generis, Aprendizaje , que los hijos tienen nuevas respuestas para dar".

MUCHO TRABAJO Y RUTINA FELIZ

Como si se tratara de un hombre chapado a la antigua, Guido Kaczka aclara que va “del trabajo a la casa” porque es en esos lugares en los que tiene todo lo que quiere. Por ello, sin mucho tiempo libre, advierte que su rutina es pesada pero a la vez vigorizante.

“A la mañana desayuno, en general con mi mujer, que también se levanta temprano. Me voy a la radio de 10 a 2 de la tarde, voy a la productora, después meto psicoanálisis, que hago bastante, y me voy a casa. Puede ser que duerma una siesta o que corra y después voy al programa. Eso es un día hábil, con mucha carga horaria”, comenta sobre su agenda normal durante la semana.

Y en sus días libres, aprovecha para descansar pero también dedicarle muchas horas a compartir con sus hijos y su esposa Soledad Rodríguez, una licenciada en Comunicación Social con quien se casó en 2018 luego de cinco años de relación.

“El fin de semana salimos, vamos a algún lado con la familia, descansamos bien. Hago muchas cosas los días libres, como salir a correr, algún deporte, un partido, para aprovechar bien el tiempo. Pero en general como me coincide el hobby con el trabajo, me divierto bastante en la semana. No le escapo a la responsabilidad; y si bien es cierto que ando con mi cuota de estrés, entiendo que la vida es un poco así. Hay que ir resolviendo problemas, porque todos los tenemos, pero eso me entretiene y me vitaliza. A mí, en las vacaciones, cuando descansás y no hacés nada de nada, me agarra un letargo terrible, por el carácter que tengo. En el trabajo estoy con más vitalidad y me siento más equilibrado. Por eso, en este inicio de año, su grandes deseos no escapan a lo universal: 'salud, la familia y el trabajo, y que la cosa esté mejor para poder disfrutar de esa salud'”, dice a modo de reflexión.

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Guido Kaczka en su nuevo ciclo " Bienvenidos a Bordo".

EL CONDUCTOR DE LA NUEVA GENERACIÓN Y LOS MEMES

El medio argentino tiene una larga tradición de conductores históricos, pero a partir de los 90 hubo una revolución en el rubro entretenimientos e irrumpió un estilo más descontracturado.

Sin querer pertenecer a ningún grupo en particular, durante la entrevista Guido desliza que “yo la voy llevando, aprendí que no hay fórmulas, y más cuando es un programa de entretenimientos con público. Lo importante es remar del modo que sea. Es una profesión para la cual necesitás algo especial. Tenés que conectar con la gente, así como te pasa en la vida. Miro mucho a todos los conductores. Pero no tengo modelos porque en este mundo funciona mejor eso de tener estilo propio. Soy un convencido de que desarrollar un estilo y conducir un programa un determinado tiempo es lo que te hace conductor".

"Y si bien puedo mirar, es mal consejo tomar cosas literales. Me quedo con mi estilo porque es el único posible para mí. Y eso se da naturalmente, no podés ni pensarlo. A lo largo del tiempo empezás a notar que cuando menos armás, mejor estilo sale. El trabajo no es poner cosas, sino al revés, es sacarte aquellas cosas que concientizás”, manifestó.

Guido traspasó la pantalla chica para llegar a otras incluso más pequeñas. Se transformó en meme (chiste visual en redes sociales) y sus frases y gestos son moneda corriente en interacciones virtuales y chats.

Al respecto, comenta que “me divierten mucho los memes. Usan mucho el está mal, pero no está tan mal , o muchos modismos que me surgen durante los programas y cobran vida, me gusta”. Hay un “Guido Kaczka” útil para cada reacción o pregunta en internet, pero él lo vive con asombro: “no tengo idea con qué puede estar relacionado que la gente tome algo de mi personalidad. Es más, siento que no hay algo muy extravagante en mí como para que lo extraigan y lo transformen en chiste, pero siempre encuentran algo”.