Martín Bossi: "El público fue evolucionando conmigo"
EXCLUSIVO. Introspectivo, Martín Bossi dialogó con DiarioShow.com sobre cómo la pandemia afectó a los actores y la vida social en general. Feliz en Mar del Plata, asegura que está en su mejor momento.
@Rfilighera
Los días que no tiene función, suele recorrer parte de la costa marplatense y transitar camino, como una suerte de catarsis, propuesta terapéutica-según su propio testimonio- para evadirse del estrés y de la vorágine cotidiana que implica hacer teatro, aún en una nueva etapa de emergencia sanitaria, variante Omicron. Manejar, teniendo como marco una ruta protegida por la inmensidad del mar y ese cielo infinito, que con los primeros mantos negros tiende a convertirse en noche, generan en cualquier mortal una sensación de particular vínculo con esas inconmensurables (y bellas) postales que Mar del Plata regala a locales y turistas por igual. Es, entonces, para Martín Bossi un hecho simple y totalizador a la vez. Y muchas veces, el actor detiene su auto, se baja y aprovecha para apreciar, aunque sea por espacio de algunos minutos, la grandiosidad de ese mar en su doble faz: cálido y amable o embravecido y salvaje.
Ese es precisamente, el otro Bossi, un posible Bossi, alejado de su pasión congénita que es el teatro y que lo tiene, en esta temporada con su "Martín Bossi comedy tour", una de las propuestas líderes en cuanto a convocatoria y desafío artístico.
"Por sobre todas las cosas, estoy feliz", admitió el artista en el comienzo de la charla con DiarioShow.com y agregó: "Disfruto de la vida, de mi trabajo y de las cosas sencillas. Me aboco al presente, al día que estamos viviendo. Para mí es muy importante".
.¿En este momento tan especial para todos, cómo te va en el teatro?
-Por suerte, nos va muy bien. Hace unos minutos, el productor me confirmó que habíamos vendido, a horas de comenzar el show, alrededor de 700 entradas. Se trata de algo maravilloso y que me gratifica mucho . Más allá de la crisis económica y la pandemia que estamos viviendo, esta circunstancia que te señalo es una caricia al alma.
-Además, el teatro sigue siendo un ámbito seguro.
-Es el único lugar donde te toman la temperatura y usas barbijo de manera permanente. Insisto, vas a cualquier otro ámbito y todo eso brilla por su ausencia. La gente se desenvuelve como si estuviera viviendo en los tiempos de la normalidad. No obstante, la gente que hace teatro debe batallar contra determinadas campañas.
-¿A que te referís?
-Al miedo que se genera. El pánico que crean algunos medios de comunicación influye para instalar un escenario de dudas, temores y nos manipulan. No obstante, el público nos brinda su apoyo y yo lo agradezco muchísimo. Y lo afirmo, con números en la mano, desde que vine a trabajar a Mar del Plata no había tenido una experiencia de taquilla tan brillante como la actual.
-¿El artista en el escenario nos ayuda a entretenernos y, también, a reflexionar?
-La ventaja que tiene este espectáculo es que ha sido diseñado, fundamentalmente para este momento. Es catártico y busca la posibilidad del encuentro entre las personas. Y va al hueso: emociona, replantea, cuestiona y sensibiliza. Este espectáculo es una de las grandes fiestas que estoy viviendo arriba de un escenario. Esta obra, te repito, es para mí un verdadero regalo de Dios.
-¿Las reflexiones a que vos acudís son protagonistas esenciales de la historia de este show?
- Estoy lanzado definitivamente como showman y he dejado de lado la copia y la imitación que había hecho en otras oportunidades y con mucho amor, por cierto. Pero este espectáculo me tiene, definitivamente, como comunicador. Bailo, canto, hago humor y es el lugar en que mejor me siento.
"He dejado de lado la copia y la imitación que había hecho en otras oportunidades, con mucho amor, por cierto"
-¿El desafio es también físico?
-Si, porque la hora y cuarenta cinco minutos de su extensión me tiene sin la posibilidad de poder bajarme del escenario. Este show es un regalo de intensidad, creatividad y encuentro familiar. Y lo disfruto.
-Una y otra vez te referís al rol del showman: un artista integral que despliega todas sus bondades.
-El autor Emilio Tamer me indujo a ver bastante a Jerry Lewis. Y en esta senda estoy. Cantar, tocar un instrumento, bailar, hacer monólogos y actuar. Este es el compendio de un buen showman. Durante 10 años estuve tratando de aprender estos contenidos y entiendo que ahora los estoy aplicando plenamente.
-¿Estos perfiles forman parte, se me ocurre, de tu amor por el escenario?
-Desde siempre, han formado parte de mi vocación. Tengo mucho amor por la escena argentina y, en esta dirección, estoy rumbeando. La gente al elegirte te exige dar a cambio una actitud impresionante de responsabilidad. Y ojo que no soy omnipotente en todo esto. Ahora disfruto de la situación pero no sé a ciencia cierta hasta que tiempo la voy a poder tener y cuando se va a cortar, en definitiva. Nada es para siempre. Esta es mi temporada 12 arriba de un escenario, la gente observo que toma conciencia conmigo y me acompaña en mi gran pasión.
-Cada noche el público se renueva y constituye, en definitiva, el marco de una historia diferente. ¿Lo sentís así?
-Es verdad, cada noche nos topamos con historias, sentimientos, preocupaciones y almas distintas. Por lo tanto, hacer teatro constituye un acto de responsabilidad impresionante. Y lo agradezco en cada una de las funciones que hago. Imploro hacia el cielo para que todo continue en estos términos.
-¿En esta oportunidad no hay imitaciones?
-Realmente, muy pocas, apenas pueden surgir como un recurso más, quizás, en algún monólogo. Es algo totalmente terciario. El público fue evolucionando conmigo. Es una transformación grande del espectador. Si uno quiere hacer una carrera importante no puede estacionarse en la mímesis y en el parecerse. Ha sido un recurso de mi vida. Pero instalarme para mí en esta circunstancia hubiera sido muy peligroso.
-¿Estás en una etapa de renovación y cambio?
-Es que si bien, como te comento, hago alguna ligera imitación, mi propuesta viene desde otro lugar. Ahora, definitivamente, ya no me pongo la peluca ni me pinto la cara. Trato de seguir la huella de gente como Jerry Lewis, Robin Williams o Jim Carrey. Ellos solos, con su almita, llevaban adelante un show de una hora y media.
Qué lindo que es estar en Mar del Plata
-En algunas de tus postales observamos que con el mar tenés un vínculo muy profundo. ¿Esto es así?
-Trato de generar ese vínculo con toda la naturaleza de una manera muy potente. Uno, tan chiquito que es, se enfrenta ante el universo y su propio destino. Mar del Plata es muy importante para mí en cualquier sentido. Respiro aquí sentimiento y bienestar.
-¿El mar te invita a generar un diálogo profundo?
-Nos da la bella posibilidad de dialogar con nuestro propio interior. Me siento espléndido. Todo aquello que me instale en el pensamiento y la reflexión, da la oportunidad de encontrar aquellas respuestas tan buscadas desde siempre.
-¿El teatro es importante, también, no solo para entretenernos sino para poder intentar convertirnos después de una función, en mejores personas?
-Es, indudablemente, una de las prioritarias funciones del teatro. Para mí es tan necesario como el hecho de parar unos minutos, observar el mar, las olas, el firmamento. La vida, la naturaleza, el teatro, son territorios fundamentales. No me imagino la existencia sin ellos. El amanecer, la puesta del sol, el anochecer son cuestiones tan mágicas como la magia misma del teatro.
-¿La pandemia conspiró contra esta magia?
-Claro, porque nos enseñó que vivimos el presente con mucha intensidad. Sin el ayer ni el mañana. Estar, en este momento, debajo de este cielo lluvioso, libre y circulando por la calle sin permiso y poder hacer teatro es algo maravilloso. Sobre todo, en este mundo que cada vez somos menos libres y en donde ideológicamente nos controlan de todas las maneras posibles. Esta es una pseudo libertad que uno se fabrica y hay que explotarla.
-¿Como ves la posibilidad de recuperar, en tiempos cercanos, los vínculos familiares que vos siempre apuntás y que acompañaron a varias generaciones de argentinos?
-Y lo veo como algo lejano, es muy utópico todo esto. Esta movida del covid apunta a separar los afectos y a la posibilidad de volver a abrazarnos. Aprendimos, lamentablemente, a ponernos un preservativo en la boca para que no se nos vea la sonrisa.
"Aprendimos, lamentablemente, a ponernos un preservativo en la boca para que no se nos vea la sonrisa"
-El teatro es sinónimo de libertad.
-Como decía Facundo Cabral, yo soy esclavo de la libertad. Pero bueno, aquí estamos, libres por un ratito y libres del corazón.
R.F



