ENTREVISTAS

Miguel Romano habló sobre su distanciamiento de Susana Giménez: "Ahora estamos en..."

El peluquero más famoso de la Argentina habló con DiarioShow.com y contó intimidades de la diva, como también de las numerosas estrellas que atendió. Enterate todo, en la nota.

Por Ricardo Filighera

@rfilighera

El ingreso al estudio de trabajo de Miguel Romano -en Anasagasti al 2000, Palermo- es un verdadero disfrute para el buen gusto. El famoso coiffeur lo adquirió hace 40 años; permutado por un piso que estaba ubicado en Rodríguez Peña y Santa Fe. Luego, lo reestructuró (le demandó dos años) gracias a una herencia familiar recibida en ese entonces.

La primera postal es decididamente principesca. A la derecha de la recepción, deslumbra una gran mesa de mármol botticinio italiano. En el centro de mesa dos candelabros de estilo victoriano parecen rendir tributo a las melancólicas narraciones del escritor Charles Dickens. En el ala izquierda, en la sala de espera, una mesa francesa de madera tallada, se encuentra superpoblada de imágenes de Susana Giménez, por supuesto, en diferentes etapas de su vida.

Los sillones de cuero con tela leopardo no desentonan con el aire de hogar de un divo. A corta distancia, dos esculturas de ángeles -obsequio del juez Norberto Oyarbide- generan un marco de clima plácido. Luego Miguel Romano nos remite, al espacio “VIP”, ese sector que siempre estuvo destinado en forma exclusiva a Susana: un diván cama y un almohadón que la diva realizó con sus propias manos; el baño de la estrella... todo remite a ella.

Susana Giménez y Miguel Romano (Archivo personal de Miguel Romano)
Susana Giménez y Miguel Romano (Archivo personal de Miguel Romano)

A pocos metros, el sector de pelo y tintura para la clientela del lugar y a continuación, un angosto pasillo que conecta, luego, con el reducto de lavado de cabello y los baños privados. En tanto, una escalera con pasamanos y con apliques de bronce y mármol (elogiada por la mismísima Mirtha Legrand cuando se inauguró este lugar) conduce al bar de la casa.

Y a modo de plus histórico y estético: en una vitrina se encuentran tres objetos de tres mujeres ilustres: un zapato de Eva Perón que encierra, por otra parte, una historia mágica y potente a lo Cenicienta, una pulsera de la inolvidable Venus de la calle Corrientes -Nélida Roca- y unos anteojos de sol de la ultra presente Susana Giménez.

Una vez instalados, desde DiarioShow.com le preguntamos a Miguel Romano cómo podría definir a su trayectoria. Y nos contestó: "Un mágico camino de ensueños recorrido durante 60 años".

Junto a Alberto Olmedo, Graciela Borges, Susana Giménez y Tato Bores en una colecta benéfica en 1985 (Archivo de Miguel Romano).
Junto a Alberto Olmedo, Graciela Borges, Susana Giménez y Tato Bores en una colecta benéfica en 1985 (Archivo de Miguel Romano).

-¿Cómo comenzó todo para vos?

-Empecé a peinar en vivo y en directo por el viejo canal 7, con la modelo que se convirtió luego en mi esposa. Mercedes fue la cara que ganó el primer concurso de belleza (Reina de fotogenia) y junto a ella recorrimos todo el país, con el auspicio de la firma Zamboni Matis. Ese fue el puntapié inicial para un hombre que generó toda una estética y moda en el universo del espectáculo nacional e internacional. Personalidades como las ya mencionadas Susana, Moria Casán, Borges y Mirtha compartieron con Amalia de Fortabat y su hija, María Inés de la Fuente, Zulemita Menem, Lobato, Nélida Roca, Virginia Luque y estrellas internacionales de la talla de Alain Delón, Freddie Mercury, Gina Lollobrígida, Sofía Loren y Lola Flores, la agenda profesional del siempre vigente peluquero.

Llegar, se puede llegar de manera muy rápida, como me sucedió a mí, lo complejo, lo difícil es mantenerse. Y yo he podido”, sentenció Romano. Y agregó como para reflejarlo más de cuerpo entero: “Siempre he querido peinar a las grandes figuras, a las grandes personalidades, ese fue mi objetivo de entrada. No tuve ninguna duda en cuanto al camino a transitar”.

-¿Susana es una suerte de “caballito de batalla” en tu performance profesional?

-Ella es parte de mi vida. Durante 50 años la he peinado para la televisión, el cine y el teatro. Ahora, estamos en otra etapa de nuestras vidas, yo me encuentro con menos paciencia y, seguramente, algunos de mis discípulos continuarán con ella. La sigo amando con todo mi corazón.

Miguel Romano con Moria Casán (Archivo de Miguel Romano).
Miguel Romano con Moria Casán (Archivo de Miguel Romano).

-¿Como la definirías?

-El carisma de Susana es tan grande que cuando ingresa a un lugar lo dota de un brillo especial y esto le ha dado el prototipo de verdadera diva. Además, como si esto fuera poco, es muy buena persona.

-¿Te quedaste con algunas extensiones o pelo natural de ella?

-Si, por supuesto. Tengo muchas cosas de ella. En los años que ella hacia televisión o teatro, contábamos con una pared de telgopor donde se colgaban todas las extensiones, pelucas y demás accesorios. En cambio, hoy, Susana trabaja con su propio pelo. La otra modalidad de trabajo quedó anclada en el pasado. Había lugar y tiempo para la creatividad y la experimentación en todo sentido.

-¿Lo llegaste a tratar a Carlos Monzón?

-Obviamente que sí. Él la venía a buscar en la peluquería que yo tenía entonces en la avenida Santa Fe y Cerrito. Y no tengo dudas que Monzón, a la luz de los años transcurridos, ha sido una pareja muy importante en la vida de Susana.

-¿Qué tipo de situaciones la obsesionaban a Susana por aquellos tiempos?

-Se compraba mucha ropa, gastaba una enormidad en los vestidos. En una oportunidad le dije, precisamente, que a mi modo de ver gastaba demasiado en su vestuario y ella me afirmó: “Miguel, yo tengo que invertir en esto (y se señalaba el cuerpo)”. Y tenía toda la razón del mundo. Susana ha sido y es una de las mejores vestidas de la Argentina; con ropa ajustada o suelta al cuerpo.

Miguel Romano con Freddie Mercury (Archivo de Miguel Romano).
Miguel Romano con Freddie Mercury (Archivo de Miguel Romano).

-¿Creés que no tuvo mucha suerte en el amor?

-El territorio de los afectos no es fácil para ninguna persona, sin embargo, estoy plenamente convencido que Susana ha conocido el amor en toda su intensidad.

¿Es tu competencia Roberto Giordano?

-No, en absoluto. Son dos temas totalmente distintos. Él siempre ha tenido una postura de índole comercial con sus desfiles. Lo mío es totalmente diferente. Siempre me he desenvuelto en un ámbito de mayor tranquilidad, dedicándome a mi tarea específica. Yo he buscado realizar mi trabajo con la mayor idoneidad posible y en un marco de amabilidad y tranquilidad, por sobre todas las cosas.

-¿Qué nos podés decir de Tita Merello?

-El contacto se dio a través de Inés Moreno. Tita estaba haciendo “Amorina” en el teatro y le gustaba tanto lo que le hacía en el look que me encerraba en el camarín. Se trataba de una mujer súper especial. Era muy celosa. Y apenas me conoció me miró las manos y me dijo: “Con vos sí”. Y cada vez que la iba a peinar al teatro, me dejaba encerrado. Yo al principio no lo podía creer, pero como me interesaba tanto poder trabajar con una figura de sus kilates, nunca me quejé. Después la seguí peinando en varias de sus películas.

Miguel Romano con Mirtha Legrand, la Borges, Jorge Barreiro y Susana (Archivo de Miguel Romano).
Miguel Romano con Mirtha Legrand, la Borges, Jorge Barreiro y Susana (Archivo de Miguel Romano).

-De su gran amor, Luis Sandrini, ¿te comentó algo?

-Por supuesto, lo quería con locura. Mucho tiempo después, Susana me pidió para su programa el intento de juntarlas a ella y Malvina Pastorino y, lo pude concretar.

-¿Qué nos podes contar de Nélida Lobato?

-Una divina total. Era consciente que su enfermedad le había impuesto un plazo, y ella seguía trabajando, sin tregua. Un ejemplo de compromiso y constancia con la vida y la profesión. También fui muy amigo de Nélida Roca, un ángel, una mujer dotada de una calidad humana inolvidable. Ambas con final triste. Lo que nunca conté que las dos tenían como proyecto realizar un proyecto de teatro que se iba a llamar “Las dos Nélida” y que iba a integrar diferentes propuestas del varieté y el music hall deprimer nivel. Iba a ser algo superador pero, lamentablemente, no llegaron.

-Contanos la historia del zapato de gala de Eva Perón.

-Yo peinaba a una asistente social de Evita y me contó que Eva le había encomendado que llevara a que le corten los tacos de esos zapatos, porque no le resultaban tan cómodos para estar en la oficina. Ella cumplió con la indicación, pero, durante el viaje en el taxi, al regresar observó que había perdido uno. Al enterarse Eva estalló en cólera y tiró al restante en un tacho de basura. Al retirarse Eva del lugar, esta señora lo rescató y se lo quedó. A todo esto, pasó mucho tiempo y, al tomar conocimiento que yo era un profundo admirador de Eva, me lo regaló. Y, desde entonces, lo conservo en una vitrina y en mi corazón.

"Conservo un zapato de Eva Perón en una vitrina y en mi corazón"

-¿Al ex presidente Carlos Menem, lo atendiste personalmente?

-Acompañé a Zulemita como su asistente en los viajes que realizó su padre por todo el mundo, pero a Carlos no, personalmente, aunque fui su amigo. Muy buena gente. Él tenía su peluquero privado y nunca me metí en su terreno. Salvo, una vez, a decir verdad, cuando le pusieron un quincho en la cabeza. No me gustó nada y le dije: "Andá a sacarte urgente esa porquería de la cabeza”.

-¿Sos el mejor en tu actividad?

-Sin lugar a dudas. ¿Quién lo puede poner en duda? Tráeme al peinador más importante del mundo y competimos uno en cada mesa. Por otra parte, continúo siendo el gran cóndor, vuelo muy alto y, cada vez, más alto.

Miguel Romano con Carlos Menem (Archivo de Miguel Romano).
Miguel Romano con Carlos Menem (Archivo de Miguel Romano).

-¿Habrá alguien en el futuro que tome tu posta y continúe, en definitiva, con tu legado?

-¿Sabés lo que pasa en la actualidad? Te lo voy a decir: los peinadores se encuentran muy confundidos. Se creen que por peinar a alguna figura o actriz se van a convertir en famosos y, están muy equivocados. Para tener una trayectoria como la mía hay que remarla mucho. Por otra parte, es muy distinta esta época de la que yo me formé. A mí, a los 14 años me descubrió la querida Elena Lucena y ya me llevó a un festival de cine en Mar del Plata. No hay punto de comparación.

Por R.F.

Esta nota habla de: