Paula Morales: "Trato de contarles a mis hijos cómo era la vida sin celulares y ellos no lo pueden entender"
RECUERDOS QUE NO VOY A BORRAR. "Todo lo positivo que trajo la tecnología es innegable, pero también es cierto que otras cosas, que tienen que ver con lo más humano y con lo más genuino, se perdieron”, considera la actriz ante la consulta de DiarioShow.com.
Bastaba con que Flavia Palmiero apareciera en la tele o sonara a través de un casete para que Paula Morales y sus amigas se pusieran a recrear esas coreografías repitiendo a la perfección hasta el más mínimo detalle de los movimientos originales. Una canción de “La ola verde” o de “La Ola está de fiesta” y la pequeña se transformaba.
“Si me preguntás por mi infancia, lo primero que se me viene a la cabeza son las temporadas en Uruguay en la casa de mis abuelos, las pijamadas con mi tía y los viajes en familia. Mi papá viajaba mucho por su trabajo y a muchos lugares también podíamos ir nosotros. La verdad es que tengo la suerte de poder decir que tuve una infancia muy feliz, rodeada del amor de mi familia y mis amigas. Tengo los mejores recuerdos de mi niñez”, cuenta a DiarioShow.com la actriz nacida en Montevideo que llegó a Buenos Aires en brazos de sus padres cuando tenía apenas nueve meses.
A la mayor de los tres hijos de la familia surgida a partir del amor entre el periodista y relator Víctor Hugo Morales y Beatriz de Nava le gustaba mucho jugar a las muñecas y coleccionar figuritas: “Me acuerdo patente de los álbumes de ‘Frutillitas’, de ‘Los Ositos Cariñosos’, de ‘Basuritas’ y de ‘Mi Pequeño Pony’. Siempre mis amigas venían a dormir a mi casa y armábamos juegos con nuestras propias reglas”.
“Fui al mismo colegio, la Escuela Argentina Modelo, desde prescolar hasta quinto año, así que mis amigas de chica son mis amigas actuales. Con algunas de ellas cursamos juntas desde que teníamos cuatro años y a otras las fui conociendo después, pero en ambos casos mi grupo de amigas íntimas surgió en esa época”, revela la actriz que también se recibió de Licenciada de Psicología, está en pareja con Fabián Vena y es la mamá de Benicio y Valentino.
Luego, continúa: “Lo que más añoro de esa época es la conexión entre las personas sin aparatos de por medio. Nosotros charlábamos y jugábamos sin que estuviera cada una metida con su celular, había algún que otro jueguito o quizás algún programa de tele, pero no era lo mismo. Si querías hablar con una amiga, amigo o noviecito llamabas directamente desde tu teléfono fijo al de la casa de la otra persona”.
“También los momentos transcurrían de una manera mucho más plena porque no estaba eso de querer sacarle la foto a lo que estaba ocurriendo, sino que simplemente lo vivías. Todo lo positivo que trajo la tecnología es innegable, pero trato de contarles a mis hijos cómo era la vida sin celulares y ellos no lo pueden entender. Nosotros tampoco podríamos imaginar hoy por hoy la vida sin la comodidad de la tecnología, pero también es cierto que otras cosas, que tienen que ver con lo más humano y con lo más genuino, se perdieron”, considera quien está a punto de estrenar “Viuda e Hijas”, obra que se presentará en el Multitabaris junto a Nora Cárpena, María Valenzuela, María Fernanda Callejón y Gonzalo Urtizberea, y luego, ya más cerca de mitad de año, debutará en la codirección acompañando a Roberto Mauri en la pieza “Amor cliché”.
Y sigue: "En líneas generales, te diría que es más fácil ser una chica ahora de lo que fue serlo hace 20 o 30 años porque la sociedad en general se ha cuestionado cómo se trata a una mujer. Si bien es algo que necesita muchísimo más recorrido todavía y falta mucho, podemos decidir más libremente sobre nuestras vidas, sobre nuestra profesión, sobre si queremos ser madres o no o sobre si buscamos casarnos o no, por ejemplo. Antes había mandatos mucho más rígidos que hoy se cuestionan, aunque la presión sigue existiendo de otras formas".
Así como la pequeña Paula se transformaba cuando sonaba Flavia Palmiero, y también en menor medida Xuxa, ya de más grande hubo otra canción que marcó un nuevo período en la vida de la criatura y que, cada vez que suena actualmente, la retrotrae a esa época: “'Wind of change' de Scorpions, sin dudas. Tengo el recuerdo de ir en el auto con mi familia, escuchar ese tema en la radio y frenar en una disquería para comprar el casete que me acuerdo que se llamaba 'Crazy World'. Lo pusimos en el auto y fuimos escuchando todos los temas, pero el arranque fue 'Wind of change'”.
A la hora de identificar el momento que comenzó a forjar su historia laboral, Morales lo tiene muy claro: "Si bien era algo que me gustaba muchísimo, de chica no pensaba en ser actriz. Me acuerdo que interpretaba escenas de películas y series frente al espejo. Empecé a estudiar teatro a las 16 años porque me gustaba, por hobbie y porque me divertía ponerme en la piel de otras personas, jugar a tener otra vida, a ser alguien diferente, pero no me imaginaba trabajando como actriz porque lo veía como algo lejano, como algo que le pasaba a otras personas y que a mí no me iba suceder. Entonces ni siquiera lo pensé como una posibilidad".
“De hecho terminé el colegio y en paralelo a lo del teatro comencé a estudiar Psicología. Fue mientras estaba haciendo la carrera, creo que en primero o segundo año, que me pararon por la calle y me dieron una tarjeta. Era una chica que trabajaba en elencos, Pitu Di Marco, me acuerdo. Me ofreció hacer publicidad con ellos y arranqué de a poco hasta que, como también manejaban actores, un día me mandaron a un casting para ‘Los Roldán’, quedé y a partir de ahí arranqué a trabajar como actriz y me di cuenta que esto podía ir mucho más en serio porque desde ese momento empezaron a surgir cosas”, explica.
Y completa: “Igual quería seguir con la carrera de Psicología, la quería terminar porque me gustaba y porque una vez que había empezado no quería dejar y tampoco sabía cómo se iba desarrollar mi carrera como actriz así que me recibí de psicóloga mientras actuaba y con mi hijo Benicio ya nacido. Mi familia siempre me apoyó en todo, de hecho jamás me pidieron que siguiera una carrera convencional, nunca me pidieron un título. Nada, al contrario, cuando les dije que quería ser actriz me apoyaron desde el principio”.
"Ellos son muy de ver obras de teatro, son muy admiradores de todo lo que sea arte, entonces mamé eso desde muy chica y para ellos era normal que yo quisiera ser actriz, es algo con lo que crecí, si bien no tengo actores en la familia, crecí viendo espectáculos, obras de teatro, mucho cine, muchas óperas, no era tan raro que yo quisiera actuar", cierra Paula Morales.



