Roberto Carnaghi y Eleonora Wexler recuerdan a Alfredo Alcón

EXCLUSIVO. Compartieron trabajo y momentos de vida. Ambos actores evocan con emoción su vínculo con el gran intérprete argentino, en charla con DiarioShow.com.

@RFilighera

Compartió con Alfredo Alcón varios espectáculos. Compañero de ruta en todas las instancias de la vida y amigo para poder disfrutar una buena comida, un buen vino en esa sobremesa post trabajo; una manera de saludable distensión, bohemia y viaje profundo de aquel Buenos Aires marcado por los afectos; noches interminables de bellos encuentros.

De esta manera, Roberto Carnaghi expresó su paso por la profesión junto al inolvidable artista. "Alfredo Alcón, la sola citación me trae a la memoria, en primera instancia, aquellos años que lo tuve como profesor en la Escuela Nacional de Arte Dramático  en la cátedra de Teatro en verso, y después como compañero de elenco en aquellas obras que fueron fundamentales en la escena de nuestro país. Alfredo fue un gran actor, un actor épico; él con su magnética presencia convocaba a mucha gente y el teatro, en definitiva, se llenaba. El exponía una enorme pasión por todo lo que encaraba, deseando, no solamente que el espectáculo estuviera bien sino, también, cada uno de sus compañeros. Por sobre todas las cosas, manifestaba siempre un enorme sentido de la responsabilidad, y le pedía, invariablemente, al público la devolución con actitud firme en la atención; cualquier circunstancia que pudiera distraer a los intérpretes, lo ponía muy mal. En este sentido, si debía interrumpir una función para reclamar el consabido silencio, lo hacía. Lo que señalaba Alfredo era, en definitiva, el respeto no solamente por la interrupción a un diálogo o a un monólogo de cualquier actor del elenco sino el respeto para el resto de los espectadores. No se trataba de una muestra de divismo, era una actitud de respeto, ese era realmente Alfredo; un artista, un ser humano entrañable".

Roberto recordó que "mi último trabajo con  Alfredo fue 'Rey Lear' que hicimos en el Apolo. Le interesaba sobremanera que hubiera público en la platea, la cuestión financiera pasaba a segundo plano y, por sobre todas las cosas, para Alfredo era prioritario saber cómo se encontraba su compañero de labor, en este sentido, su solidaridad y generosidad no tenía límites".

 

Eleonora Wexler

"Nos divertía con su profundo sentido del humor"

 

Roberto Carnaghi y Eleonora Wexler recuerdan a Alfredo Alcón
Juntos, en "La tempestad".

A casi 20 años de su estreno, "La tempestad", de William Shakespeare le posibilitó a Eleonora Wexler compartir escenario con Alfredo Alcón. Como se recordará, el citado espectáculo que se pudo apreciar en el teatro Apolo, contó con la dirección, escenografía e iluminación de Luis Pasqual, vestuario de Renata Schussheim y un elenco que se integraba con Carlos Belloso, Osvaldo Bonet , Horacio Peña, Tony Vilas, Tomás Fonzi y Oscar Ferrigno.

 

Eleonora destacó a DiarioShow.com que "Alfredo fue un sueño hecho realidad. Precisamente, cuando hice el casting para este espectáculo desconocía que Alcón iba a componer a Prospero, mi padre en la ficción. Era muy generoso en todos los aspectos y, además, siempre expresaba un enorme sentido del humor, era muy divertido, se tentaba y nos tentábamos muchísimo en el escenario. Al termino de cada función íbamos a cenar con un grupo de colegas y esos encuentros que estaban dotados de una maravillosa amabilidad, siempre, transcurrían, de una manera u otra, por el camino de la sonrisa y el humor".

Por otra parte, Eleonora destacó que "una vez ya finalizada la temporada, seguíamos comunicándonos telefónicamente. El cuando me atendía, sabiendo que era yo, me decía 'Hola, hija mía'. Esta hermosa anécdota me ha quedado grabada en los sentimientos más profundos de mi corazón".

Además, la Wexler destacó que la obra es "una exacta pintura que camina sobre territorios como la piedad, el perdón, el universo del héroe. Plantea, además, la cuestión inevitable de la absolución; ahí, precisamente, comienza el protagonista a tomar conciencia de quienes lo mandaron al mary donde podía morir. Habla, en definitiva, de una gran tempestad que la fortuna le puso enfrente para poder perdonar a sus enemigos".

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